No soy demasiado bueno pronosticando el futuro político. Todavía me acuerdo (hace casi veinte años) cuando salió elegido Sarkozy presidente de Francia y auguré la posibilidad de que llegara a los tres mandatos y superara la duración de Mitterrand… y mira tú, el primer jefe de Estado francés desde Napoleó que pasa por la cárcel (que recuerde).
Pero parece que Marco Rubio va en ascenso. De
ser un candidato a candidato a presidente (no, no me he liado escribiendo y he
escrito dos veces candidato a) ha pasado a ser, más o menos, la mano
derecha de Donald Trump, al menos en lo que se refiere a Venezuela (mucho más
que el vicepresidente Vance que parece ser, como es usual en la política
estadounidense, una figura decorativa).
Otra cosa es que prefiera quedarse en segundo plano -como Kissinger, que hizo y deshizo pero desde la trastienda-… o que Trump se haga una amputación de mano, que tampoco sería la primera (ni, probablemente, la última).




