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domingo, 26 de enero de 2020

Informe sobre la Tierra: fundamentalmente inofensiva

La quinta parte de la saga del Autoestopista galáctico fue la última escrita íntegramente por Douglas Adams. Leyendo en Internet he visto que Adams se encontraba de un humor pesimista (o deprimido) cuando la escribió, de lo que deriva que el tono general de la obra sea más sarcástico que irónico, y en cualquier caso menos gracioso que en entregas anteriores.
Por otra parte, la cosa da en general la impresión de más de lo mismo, y el final es tan absolutamente abierto que estaba pidiendo a gritos una continuación (o un remate, depende de cómo se mire).

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

miércoles, 15 de enero de 2020

Hasta luego, y gracias por el pescado

El cuarto volumen de la saga de La guía del autoestopista galáctico está un poco desconectado de los tres precedentes. Para empezar, se centra casi exclusivamente en las andanzas de Arthur Dent, con ocasionales vislumbres de la situación de Ford Prefect; nada de Zaphod, nada de Trillian y sólo una breve aparición de Marvin.
Por otra parte, la trama tiene muchos agujeros: ¿cómo ha reaparecido la Tierra, destruida al comienzo del primer volumen? ¿Qué recados espaciotemporales hacen que Marvin tenga treinta y siete veces la edad total del Universo? ¿Cuál es el sentido de la vida, que Fenchurch descubrió justo antes de la desaparición de la Tierra? ¿Dónde se han ido todos los delfines?
Dejando aparte estos detalles, Adams prosigue con su sátira irreverente contra casi cualquier aspecto de la existencia humana, en un tono todavía más desmadrado que en los volúmenes anteriores.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

martes, 7 de enero de 2020

El restaurante del fin del mundo

El segundo volumen de la trilogía en cinco partes (que acabaron siendo seis) es continuación directa del primero, y tiene un final lo bastante abierto como para permitir prever en su momento que, si las ventas respondían, habría una tercera parte.
Ya establecido el escenario en la primera parte, en esta (que en el título original es, realmente, el fin del Universo) Adams se dedica, siguiendo una tradición muy británica en lo que a la sátira se refiere, a disparar contra todo lo que se mueve, y hasta contra lo que no se mueve en absoluto. Nada se libra de su chiste, tampoco especialmente hiriente o cruel, sino que se limita a poner de manifiesto las contradicciones inherentes a la gente y las instituciones.
Algo que, siguiendo esa línea, ha hecho Ricky Gervais en la última gala de los Globos de Oro. Lo de muchos de los presentes habéis ido al colegio menos que Greta Thumberg no tiene precio…

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

martes, 24 de diciembre de 2019

Guía del autoestopista galáctico

Leí este libro, y quizá alguno de los que le siguen, hace ya bastantes años (probablemente más de media vida). Quizá, incluso, lo leyera en inglés. Sin embargo, no fue hasta hará año y medio que pude adquirir la saga completa (que, ya puestos, es como me gusta leerme a mí las historias en varios volúmenes… ¿has oído, George R. R. Martin?).
En el ínterin (entre la compra y la lectura), aproveché y me vi la película… de la que no recordaba, entre otras cosas, que el protagonista fuera Martin Freeman, el Watson se Sherlock y el Bilbo del Hobbit de Peter Jackson. Pero a lo que vamos.
La obra es entretenida. En la pura línea del humor satírico inglés, que con suavidad pero con firmeza, no deja títere con cabeza (sí, soy consciente de que acabo de hacer un pareado), y se mete con (casi) todo lo divino y lo humano, y bastante de lo de entremedias.
Un último detalle, quizá irrelevante pero curiosamente de acuerdo con el surrealismo de la obra. El día de Nochebuena, por la mañana, me pasé por el banco a hacer una gestión. Previendo la posibilidad de tener que esperar cola, me llevé el libro. No tuve que esperar demasiado, y ya estaba terminando la gestión cuando la chica –llegada cierta edad (la mía), uno considera a todas las mujeres de las que no puede afirmar que sean indubitadamente mayores que él como chicas- que me había atendido me preguntó que qué libro estaba leyendo. Cuando le dije el título, me contestó Ah, sí, es un libro de autoayuda, ¿no?
Me huelo que a Douglas Adams podría haberle hecho gracia. A mí me la hizo.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!