domingo, 1 de febrero de 2026

Algo huele a podrido en los juzgados

Cuando salió la denuncia por presuntos abusos -recordemos, la presunción de inocencia es uno de los pilares del Estado de Derecho, por más que las feminazis y la fauna adyacente se empeñen en afirmar que los varones heterosexuales somos una panda de degenerados que sólo pensamos con la bragueta- contra Julio Iglesias, la población se dividió en dos grupos: los que le consideraron culpable sin más pruebas, y los que le concedimos el beneficio de la duda.

Vamos a admitir que existe un sesgo de confirmación por mi parte, pero empezaron a aparecer pruebas que no sólo no le incriminaban, sino que apuntaban a que todo era un montaje creado por una de esas oenegés sedicentemente feministas y aprovechado por el desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer como una cortina de humo para tapar su montaña de escándalos.

Y cuando se supo que una de las denunciantes tiene una cuenta erótica en OnlyFans (perdón por la redundancia), uno empezó a pensar que quizá no habría quedado tan traumatizada por los presuntos malos tratos.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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