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sábado, 24 de agosto de 2024

No por lo chorizos, sino por lo puteros…

La sociedad occidental actual es tan hipócrita que tolera que los dirigentes, si son de su cuerda, cometan los mayores latrocinios imaginables, pero ¡ay, si se les ocurre tener algún desliz en el bajo vientre! Entonces, arremeterán contra él de todas las formas imaginables. Que se lo digan a William Jefferson Clinton, por ejemplo.

Al otro lado del continente, el último peronista en ocupar la Casa Rosada parece que no pasará a la historia patria por su negligencia al gobernar -en eso no se distingue demasiado de sus predecesores-, ni con arramblar con todo lo que pudo -más de lo mismo-, sino por una serie de escándalos sexuales, a cual más truculento, que por lo visto eran de conocimiento general, al menos dentro de la banda que es el partido justicialista argentino.

Con ser grave que la faceta privada pese más en la valoración de un político que la pública, lo que de verdad clama al cielo -laico- de sus conmilitones ideológicos en la esfera internacional es que, tan feministas ellos cuando el (presunto) agresor no es de su cuerda, no le expulsen de su seno o, peor aún, digan que algo habrá hecho la maltratada para que la maltraten.

Esta, ni es hermana ni la creen en lo más mínimo.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

martes, 22 de noviembre de 2022

Quitándole la gracia al asunto

El ingenio humano no conoce límites. Y si hablamos de España, ya ni te cuento.

Tras la aprobación de ese engendro legislativo conocido como ley Montero o del sólo sí es sí, un despacho de abogados (español, por supuesto), ha lanzado una aplicación para móviles que permitirá acreditar el consentimiento -de la mujer, que parece que para las feminazis es el único necesario- para mantener relaciones sexuales.

Pero si ya es de mala educación mirar el móvil mientras se come, ya no te digo a la hora de echar un kiki…

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

domingo, 1 de marzo de 2020

Consolémonos

El verdadero problema de los progres no son las tonterías que son capaces de decir. Ni siquiera lo es que no se les caiga la cara de vergüenza al soltarlas, o incluso que estén perfectamente convencidos de ellas. No: el problema real es que habrá gente que se las tome en serio.
Es el caso de la mujer que robó succionadores del clítoris para repatirlos entre sus vecinas. Según Clara Serra, una neocom de la que hasta ahora no tenía noticia, y de la que sinceramente espero no volver a tener noticia en el futuro:
Robar está mal así en general, pero si esta señora robó satisfyers para repartirlos entre sus vecinas es para que la nombremos la Robin Hood del feminismo. Una estatua y una calle para ella.
Lo dicho. El problema no es si habla en serio o no, o si se lo cree o no. El problema es que habrá gente que crea que esas treinta y cuatro palabras (sí, las he contado) están cargadas de razón.
Y a ver quién les convence de lo contrario.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!