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sábado, 30 de enero de 2021

No es tan bueno

Lewis Hamilton está empatado con Michael Schumacher a títulos mundiales de la Fórmula 1 (siete). Ninguno de los dos es, evidentemente, un paquete: para conducir un bólido a semejante velocidad hay que ser un buen conductor.

Sin embargo, no creo que ninguno sea el mejor piloto de, pongamos, los últimos treinta años. Tampoco Sebastian Vettel. Si han conseguido los triunfos que han logrado es porque tenían, con diferencia, el mejor coche de sus respectivas épocas, llámese Ferrari, Red Bull o Mercedes. Y la prueba de lo que digo es que las tres marcas, cuando esos pilotos triunfaban, se hinchaban a hacer dobletes: es decir, que cada escudería estaba uno o dos peldaños por encima de las demás.

En cambio, Fernando Alonso es, desde mi punto de vista -y no es porque sea español, y asturiano además-, mejor piloto que los otros tres, aunque tenga menos mundiales. Consiguió sus dos mundiales con un coche en principio inferior al del por entonces imbatible Schumacher. Por si fuera poco, estuvo a punto de ganar más campeonatos, primero con McLaren y luego con Ferrari. Es decir, que si hubiera tenido un punto de suerte, el español tendría cinco mundiales, y no sólo dos.

Entiéndase: no estoy diciendo que todos los pilotos compitan con el mismo coche, aunque eso haría indudablemente la contienda más justa. Al fin y al cabo, en la Fórmula 1 juegan tanto el piloto como el coche. Pero que a un mes del comienzo de la pretemporada, el actual campeón del mundo esté todavía sin renovar, pues qué quieres que te diga, no me causa una especial desazón.

Sobre todo porque, además, sigue siendo un cretino.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

lunes, 15 de octubre de 2018

Un tostón

Durante casi medio siglo, los cinco campeonatos mundiales de Juan Manuel Fangio en la Fórmula 1 parecieron una marca inalcanzable para cualquier piloto. Ninguno lograba imponer una hegemonía lo bastante prolongada como para permitirle superar el repóquer del argentino.
Llegó entonces, con el cambio de siglo, el dominio incontestable de la dupla formada por el piloto Michael Schumacher y la escudería Ferrari (que podríamos convertir en tripleta si incluimos al ejecutivo Jean Todt), que permitirían al teutón lograr siete campeonatos del mundo, los cinco últimos de manera consecutiva. esa supremacía se fundamentó tanto en la incuestionable maestría (y falta escrúpulos cuando era necesario) del piloto como en la superioridad mecánica de su vehículo.
Con su decadencia (y los dos triunfos consecutivos del español Fernando Alonso en una escudería incuestionablemente menor como Renault), parecía que nadie batiría jamás su marca. Pero nuevamente se produjo una supremacía (acompañada de bastante suerte, todo sea dicho), esta vez mecánica, que ha permitido que dos pilotos no superiores al asturiano, primero Sebatian Vettel con Red Bull (al menos un par de sus campeonatos habrían podido ir a parar a las vitrinas del español) y luego Lewis Hamilton con Mercedes. Así las cosas, hace un mes el titular era que el británico aceleraba hacia su quinto mundial, mientras que hace una semana había cambiado a se pasea en Suzuka y acaricia su quinto mundial.
La Fórmula 1 se ha vuelto aburrida: la cuestión no es ya quién se llevará el campeonato, sino cuándo lo hará. No es extraño que Alonso emigre en busca de retos…
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

martes, 13 de marzo de 2018

Insensibilidad degenerada


Hasta hace cosa de un mes, tenía a Leticia Dolera por una mujer no especialmente estúpida. De acuerdo que pertenece al gremio de los titiriteros –entiéndase, el mundo de la farándula- recientes, lo que en general presupone que tienen más ideología que ideas, pero era una chica que, además de actuar, dirigía e incluso, creo, hasta escribía guiones.
Todo cambió con motivo de la gala de los Goya de este año, cuando dijo aquella boutade de que no pretendía invisibilizar a las mujeres con pene. A partir de ahí, cualquier tontería posterior que pudiera decir dejó de sorprenderme.
Pero ojo, que una cosa es una tontería y otra muy distinta el poner de manifiesto hasta qué punto personajes como éste están dominados por su ideología. Porque en una entrevista en el diario El Mundo, cuando se le dice que
El feminismo también tiene daños colaterales. Las azafatas de la Fórmula 1 se han quejado amargamente porque por su culpa se han quedado sin trabajo.
Su respuesta no tiene ningún desperdicio (en el sentido de que toda ella es puro detrito mental):
No pasa nada, se iban a quedar sin trabajo igualmente en un tiempo, en cuanto engordaran, o se quedaran embarazadas o les diera por cumplir años.
Hale, a la mierda la tan traída, llevada y hasta sobada solidaridad de género. Pues nada, Leti, rica. Como a las actrices, en cuanto cumplen unos años, ya nadie las llama, casi que te vamos jubilando y así ahorramos tiempo y disgustos. ¿O es que cuando te afecta a ti no es lo mismo?
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

lunes, 26 de octubre de 2015

Hay diferencias

No pretendo quitarle mérito a Lewis Hamilton, ni tampoco a Sebastian Vettel, ni a Michael Schumacher. Ganar un campeonato de Fórmula 1 tiene que ser tremendamente complicado, aunque estés en una marca puntera que arrasa carrera tras carrera… porque, al menos en principio, tienes que competir contra tu compañero, que en teoría tiene un coche igual que el tuyo (aunque luego estén las jerarquías -¿alguien pensó que Barrichello o Massa podrían haberle ganado alguna carrera al Káiser?-, las órdenes de equipo y todo lo demás).
Por ello, creo que tienen más valor los dos campeonatos conseguidos por Fernando Alonso, corriendo en una escudería teóricamente inferior como era Renault. E incluso cuando cuando los Red Bull volaban y los Ferrari se arrastraban, llegó a la última carrera con posibilidades de conseguir el campeonato en dos ocasiones, así que… ¿quién es el mejor piloto?
¿Qué mis palabras pueden estar mediatizadas por el hecho de que el asturiano es un compatriota? Probablemente…
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

lunes, 20 de abril de 2015

Habló la Tacones

Por alguna razón, Niki Lauda tiene entre ceja y ceja a Fernando Alonso. Ya le criticaba cuando estaba en Ferrari, y sigue haciéndolo ahora que ha dejado la marca del caballito rampante.
Sólo así se explica que haya dicho que el piloto asturiano es egocéntrico y que había envenenado a Ferrari. Sobre lo segundo no entro ni salgo: puede ser correcto o no. Pero lo primero tiene gracia: el ser un egocéntrico parece ser un requisito sine qua non para triunfar en el mundo del motor, ya sea en dos o cuatro ruedas. Lo es Alonso, sí, pero también Hamilton y Vettel; y lo eran Schumacher, Prost, Senna y, probablemente, el propio Lauda.
Probablemente, las únicas excepciones importantes hayan sido Mark Webber y Felipe Massa, gregarios resignados…

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!