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sábado, 11 de mayo de 2019

El código de CRUEL

Es éste el quinto volumen de la saga de El corredor del laberinto en orden de escritura y de lectura. Digo esto aunque narre acontecimientos previos a la trilogía principal (sería la segunda de las precuelas) porque leer dicha trilogía tras este volumen, y no antes, eliminaría completamente el elemento sorpresa. Es algo así como ver La venganza de los Sith antes de El imperio contraataca: el yo soy tu padre no tendría sorpresa alguna… desde ningún punto de vista, dijera lo que dijese Obi-wan Kenobi.
La impresión que he sacado –siempre teniendo en cuenta que yo suelo leer versiones traducidas, no originales- es que Dashner intenta narrar las cosas desde el punto de vista y el estilo de los protagonistas adolescentes. O eso, o tiene todavía mucho que mejorar en sus habilidades literarias.
Uno acaba la novela en el mismo estado de ánimo que el que tenía conforme avanzaba en la trilogía principal: ya no sabes, como Thomas, de quién puedes fiarte y de quién no; o, más bien, piensas que no te puedes fiar absolutamente de nadie, ni siquiera de ti mismo.
Puesto que esta saga parece ser la gallina de los huevos de oro de Dashner, el hecho de que en tres años no haya escrito nada sobre ella –que no haya publicado ninguna obra, para ser precisos: ni de esta saga ni de ninguna otra- quizá se deba a esas acusaciones de acoso que provocaron que le dejaran su agente y su editorial.
En fin, el tiempo dirá…

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

lunes, 22 de abril de 2019

El corredor del laberinto. Información clasificada

Tengo que tener cuidado con este comentario, o me va a quedar más largo que el propio libro. Se trata de una obra hecha por una mezcla de falta de ideas y propósito de obtener dinero, porque lo que aporta al mundo creado por Dashner es más bien poco: detalles aquí y allá acerca de cómo se llegó a la situación descrita en la trilogía.
Apta, por lo tanto, sólo para fans acérrimos o –como es mi caso- completistas irredentos.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

jueves, 30 de abril de 2015

El destello

La precuela a la trilogía de El corredor del laberinto despeja algunas de las incógnitas planteadas en la misma, pero no todas. En parte mediante narración en presente y en parte mediante flashbacks, se narra el origen doble de la distopía: las llamaradas solares primero, y el lanzamiento del virus como modo de reducir la población para ajustarla a los recursos disponibles después.
Pero sólo cuenta el origen de uno de los dos personajes principales de la trilogía, y no del teóricamente más importante (aunque también es cierto que ese segundo más importante era el que tenía el pasado más desconocido), por lo que todavía queda mucha materia (argumental y temporal) para rellenar eventuales futuros volúmenes.
En cuanto a la técnica literaria, sigue siendo la misma: el autor se mete dentro de la cabeza de un personaje y va narrando la historia a través de ese personaje. Los lectores vemos lo que él ve, sabemos lo que él sabe y, podría decirse, sentimos lo que él siente… lo que no deja de tener su importancia, puesto que este personaje no es inmune al virus.
Por otra parte, el estilo –o lo que puedo percibir de él a través de la traducción, en algunos extremos mejorable… ¿dónde hay un corrector de galeradas, por favor?- no es demasiado elaborado, con párrafos y capítulos cortos (de una media inferior a las diez páginas).
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

jueves, 23 de abril de 2015

La cura mortal

La última parte de la trilogía de Dashner me ha decepcionado un poco. No aclara demasiado las cosas (algo sí, pero no del todo; eso lo deja –espero- para las precuelas), y por otra parte, cuando terminas de leer, te quedas con una especie de ¿y ahora, qué?, en el sentido de que la situación no queda ni mucho menos resuelta.
En el lado positivo, la paranoia de Thomas (y del lector con él) va en aumento. Dashner se guarda las cartas y uno no sabe de quién fiarse, a quién creer y en quién confiar. Eso sí, al estilo de Stephen King, Dashner no duda en eliminar a más de uno de los personajes principales.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

viernes, 17 de abril de 2015

Las pruebas

El segundo volumen de la trilogía de Dashner continúa en el tono del primero, profundizando incluso. Aunque la narración está hecha en tercera persona, se centra en el personaje de Thomas, cuyos pensamientos y reacciones son los únicos que conoce el lector. Es decir, que la historia se narra desde su punto de vista, y el lector sabe lo que él sabe… y, en ocasiones, hasta olvida lo que él olvida.
La narración deviene casi paranoica: Thomas no sabe de quién fiarse o, por mejor decir, no sabe en quién confiar. Cuando el volumen termina, ya no sabe si creer a Teresa –el amor de su vida… o quizá no, recordemos que les han borrado la memoria- o no, después de todas las judiadas por las que CRUEL y ella le han hecho pasar.
La cosa queda así lista para el tercer volumen. Más le vale a Dashner atar bien todos los cabos, o la cosa puede ser un fiasco tan grande como el final de Perdidos o, barriendo hacia casa, Los Serrano.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

sábado, 11 de abril de 2015

El corredor del laberinto

Iba a empezar esta entrada diciendo que no recordaba si primero vi la película y luego supe de la existencia del libro, o si fue al revés. Pero al buscar el dato de la compra –sí, procuro poner en mis libros cuándo los he adquirido- he comprobado que vi la película y un día después compré los libros, así que ya sabía de la existencia de los mismos antes de ver la película (ya que los compré por Internet).
No recuerdo detalles concretos de la película, y más bien los he redescubierto al leer el artículo correspondiente en Wikipedia. Sin embargo, puedo decir que, como suele ocurrir, el libro es superior a la película (sin entrar en el grado de calidad absoluto de uno y otra).
El tono está bastante bien conseguido. El autor es aquí el único omnisciente, el que lo sabe todo (aunque la historia está contada en cierto modo desde el punto de vista de Thomas, ya que son sus pensamientos, sensaciones y sentimientos los únicos que el lector conoce; en el caso de los demás personajes, el lector los ve a través de Thomas). Ni uno sólo de los personajes tiene una percepción clara de su situación ni de las causas de la misma, si exceptuamos a alguien (o álguienes) que aparece en el último par (literalmente) de páginas. Los personajes no hacen más que recibir palos sin saber de dónde les vienen, y por lo poco que llevo leído del segundo volumen de la trilogía, la cosa lleva el mismo camino.
En cuanto a que la obra pudiera parecerse a Los juegos del hambre, ni por lo más remoto, salvo en el hecho de que los protagonistas son adolescentes y que las pasan canutas. Es como decir que Crepúsculo se parece a Drácula porque en ambos aparecen vampiros.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!