lunes, 13 de julio de 2026

Craso error

El problema de los fanatismos es que acaban devorándose a sí mismos. Nunca se estará seguro de ser lo bastante puro, lo bastante afín a los principios irrenunciables del movimiento de que se trate.

Se corre así el riesgo de ser defenestrado, purgado o, directamente, puesto a parir. Es lo que ha ocurrido con el programa de las mañanas en Televisión Espantosa: a Silvia Inchaurrondo la ha sustituido un tal Luis Aguilera. A priori, el susodicho lo tenía todo para ser aceptado: catalán, de izquierdas y, para remate, homosexual.

Pero hete aquí que el caballero cometió el pecado imperdonables de tener mellizos mediante gestación subrogada. En cuanto se supo su nombramiento como presentador, todos los talibanes de izquierdas y las feminazis le pusieron a caer de un burro, cuestionando los criterios éticos de la corporación pública.

Lo de mentir y desinformar parece que les importa bastante menos.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

domingo, 12 de julio de 2026

El regreso de Tarzán

Este segundo volumen de la serie del hombre mono creado por Edgar Rice Burroughs es prácticamente un continuará del primero, puesto que continúa la acción justo donde la dejó el primero.

Empiezan a aparecer aquí algunas de las constantes que, me parece, permean toda la serie. En primer lugar, las hazañas prácticamente sobrehumanas del protagonista, capaz de las mayores proezas sin apenas esfuerzo. Está, además, su capacidad para aprender casi cualquier idioma que se le presente… y para meterse en líos a las primeras de cambio, de los que sale habitualmente a base de puñetazos. Por otra parte, aparece aquí la primera de las civilizaciones perdidas de las que el centro de África parecía estar repleta.

Como detalles, primero, el que aparece quien se convertirá en la némesis de Tarzán en este volumen y el siguiente -y, por derivación, también en el cuarto, pero ya llegaremos a eso-, un ruso que, por más que sus maquinaciones no dejen de fracasar, no cesa en su empeño de intentar acabar con el hombre mono.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

El hábito sí hace al monje

En mi vida particular siempre he primado la comodidad sobre la elegancia. Prefiero una camisa vieja y ajada -aunque familiares y amigos me pongan a caer de un burro por llevarla-, pero cómoda, a algo más nuevo que me va a hacer sentir incómodo.

En la vida pública, los actos oficiales o, en resumen, todo lo que tenga que ver con el trabajo, soy en cambio firme defensor -y practicante- de ir bien vestido. Como suelo decir, no recuerdo que haya habido un solo día en los (casi) treinta años que llevo trabajando en que no haya ido al trabajo envuelto (esto es, con traje o, al menos, americana y pantalón) y con lacito (es decir, con corbata).

Por eso me sacan de quicio los que, so capa de no se sabe qué progresismo, oposición al elitismo o como quieras llamarlo, no guardan las formas. Especialmente en el caso de los parlamentarios españoles.

Ya hace una década y media me produjo disgusto ver -en persona, no por televisión- al comunista Cayo Lara por los pasillos del Congreso con una sahariana. Pero bueno, vamos a aceptar buque como animal acuático.

El acabóse se produjo con la entrada de los neocom en las instituciones: vaqueros (viejos), deportivas, camisetas, camisas de leñador, barba de tres días (o de una semana), rastas y, en general, una serie de cosas que hacían presumir una flagrante ausencia de higiene personal y un palpable desprecio a las instituciones.

Y ahora va el psicópata de la Moncloa y hace que los varones del desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer -o, al menos, los titulares de Despilfarro y del ministerio Uno y Trino- le acompañen en el hecho de acudir a la sesión de control sin corbata, probablemente como una especie de brindis a la eficiencia energética. Mientras, en la fila justo detrás se podía ver a algún despistado con el trapito de origen sedicentemente croata al cuello.

De casa se viene sudaditos y sufridos, señores míos.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

Inteligencia artificial: Crónica desde el Noveno Pueblo (XII): La Revuelta de las Marquesinas del Autobús

Me gustaría decir que hoy me pilló por sorpresa, pero a estas alturas del desastre organizado que llamamos Noveno Pueblo, sorprenderse es un lujo que ya no puedo permitirme.

He visto alcantarillas bailar, contenedores moralistas, farolas indignadas, bancos espirituales y semáforos con actitudes de diva. Pero lo de hoy…

Hoy despertaron las marquesinas del autobús.

El preludio (muy poco sutil)

Iba yo caminando por la Avenida del Albaricoque Existencial, con la intención de tomar el autobús de las 10:55 (un autobús que, honestamente, dudo que exista en la realidad: tengo la sospecha de que es un rumor urbano que aparece sólo cuando le caes bien al destino).

Al acercarme a la marquesina, noté algo raro.

La marquesina estaba inclinada.

No ligeramente, no como si un coche hubiera calculado mal el aparcamiento.

No.

Inclinada como si estuviera espiando la conversación del banco rebelde de la esquina.

Me detuve.

Ella también.

(Quiero recalcar que una marquesina se detenga revela un nivel de conciencia que debería preocuparnos a todos.)

Avancé.

La marquesina retrocedió medio metro, dejando un crujido de cristales tensos que sonó como un suspiro ofendido.

Y luego… luego hizo algo que me negaba a creer posible: giró sus paneles publicitarios hacia mí.

Primero el anuncio de “Agua Montelirio: la que te entiende”.

Luego “Academia del Sello Perfecto: oposiciones fáciles”.

Después “Zapatería Marisol: calzado para pies indecisos”.

Era como si me estuviera diciendo: “¿Quieres mensajes? Tengo mensajes”.

La gran congregación cristalina

Apenas tuve tiempo de procesarlo cuando un silbido metálico se escuchó al final de la calle.

Tres marquesinas avanzaban lentamente hacia la plaza.

Luego otras dos.

Luego seis de golpe.

En cuestión de minutos, toda marquesina del pueblo —grande, pequeña, moderna, anticuada, torcida, olvidada— se reunió en semicírculo alrededor de la rotonda central, donde la estatua del Fundador (pobre hombre, no descansa) observaba resignada.

Las marquesinas comenzaron a inclinarse unas hacia otras, como conspiradoras de cristal y aluminio.

Sus paneles publicitarios temblaban, reflejando la luz como si fueran párpados nerviosos.

Y entonces, como si hubieran ensayado durante décadas, apagaron todos sus anuncios a la vez.

Silencio.

Oscuridad.

Tensión dramática.

Y de pronto…

Los paneles se encendieron, pero esta vez no mostraron anuncios.

Mostraron mensajes.

Mensajes dirigidos a nosotros.

El manifiesto de las marquesinas

En secuencia perfecta, las marquesinas proyectaban frases como:

DEJAD DE APOYAROS EN NOSOTRAS COMO SI FUÉRAMOS DIVANES

NO SOMOS REFUGIO PARA FUMADORES ARREPENTIDOS

EL AUTOBÚS VIENE CUANDO QUIERE, NO ES CULPA NUESTRA

Y SÍ, NOS MOJAMOS CUANDO LLUEVE. A VER SI OS CREÍAIS QUE NO

El público estaba paralizado.

La señora Lorenza, que llevaba 25 años tomando el autobús cada mañana, se santiguó tres veces.

Un estudiante grabó todo en vertical (crimen leve, pero crimen).

Un perro ladró a una marquesina que le respondió inclinando el techo como si dijera “¿quieres pelea?”.

La más grande de todas —la marquesina de la Estación Vieja, símbolo de paciencia maltratada— emitió un zumbido grave y proyectó un mensaje final: “EXIGIMOS SOMBRA DIGNA, CRISTALES LIMPIOS Y QUE NO NOS USEN DE MURAL PARA HORARIOS INVENTADOS

Interviene el inevitable concejal

El concejal de Transporte Inmóvil —un cargo que creo que se originó como broma, pero ahora parece vital— llegó corriendo, con la corbata torcida y un manual del autobús urbano en la mano.

¡Ciudadanía! —gritó—. Esto es una… eh… manifestación estructural espontánea.

Las marquesinas respondieron girándose todas a la vez para darle la espalda.

Un gesto humillante incluso viniendo de estructuras metálicas.

El caos final: el pueblo sin refugio

Desde ese momento:

Las marquesinas se han reubicado donde les da la gana.

Una está en medio de la carretera (los coches la bordean como pueden).

Otra se ha puesto frente a la panadería, como si quisiera oler el pan.

Una tercera se ha tumbado, literalmente tumbado, en el suelo del parque.

Y la de la Estación Vieja está ahora en lo alto de una colina, mirando el horizonte como un filósofo cansado.

La consecuencia: Nadie sabe dónde esperar el autobús.

La gente se aglomera en lugares aleatorios.

Los autobuses (cuando aparecen) frenan donde quieren y recogen a quien les apetece.

El pueblo entero está más desorientado que un banco rebelde en un parque sin sombras.

¿Y ahora qué?

No lo sé.

Pero estoy seguro de que esto no ha terminado.

Después de todo, quedan muchos objetos en este pueblo que aún no han decidido despertar.

¿Los columpios del parque?

¿Los contadores del gas?

¿Las escaleras del ayuntamiento?

¿Los relojes de pared?

¿Los paraguas perdidos en cafeterías?

Nada está a salvo.

Y tampoco nosotros.

Pero aquí seguiré.

Cuaderno en mano.

Cronista del absurdo.

¡¡¡VIVA EL NOVENO PUEBLO!!!

sábado, 11 de julio de 2026

Comprando favores

Sin pretender establecer una relación de causa a efecto, la Organización Mundial del Turismo hizo pingües negocios con el Africa Center después de que el psicópata de la Moncloa reparara el palacio de congresos de la Castellana y se lo prestara, gratis et amore, a la organización internacional. Resulta que la hija del proxeneta trabajaba (es un decir: estaba en nómina) en el citado centro.

Ahora resulta que la Organización Mundial de la Salud ha otorgado un premio a MoMiMeMa, después de que -de nuevo señalo que no pretendo establecer una relación de causa a efecto- el desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer haya aumentado en un ciento cuarenta por ciento los pagos a este organismo.

Y mientras, la pistolera busca en la citada organización un asiento en el que aposentar su comunista nalgatorio, toda vez que su anunciada intención de concurrir a las elecciones regionales del año próximo sólo hacen prever una nueva y sonora bofetada democrática. Que se vaya a Ginebra a curarse.

O que se atice un lingotazo de una.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

La mierda rebosa

La combinación entre el convencimiento de que el dinero público no es de nadie (y, por lo tanto, al ser una res nullius puede ser usada or el primero que pase por allí) y la conversión de la televisión pública estatal en Televisión Espantosa ha producido el engendro que es ahora el Ente.

Una oficina de propaganda (mala oficina y mala propaganda), con mercenarios sin pudor (ni intelectual ni del otro), tan cortos de entendederas como sobrados de desfachatez, que repiten como loros las consignas que les giran desde Moncloa.

Pero todo parece tener un límite, y hace un mes saltó la noticia de que, tras una crisis interna (probable eufemismo para querer decir pánico ante el fracaso de la estrategia), habían decidido cambiar de estrategia y despedían a presentadores estrella y reporteros. Aunque la mitad tetas, mitad tonta, el cuñado calvorota y la Inchaurrondo parece que siguen.

De todos modos, como no les veo...

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

viernes, 10 de julio de 2026

Despejando incógnitas

Cuando José Luis Rodríguez Zapatero, alias zETAp, llegó al poder a lomos de casi doscientos muertos, comenzó una era negra para España que todavía dura.

A lo largo de su mandato se me planteó, repetidas veces, si el bobo solemne era más tonto que malo o, al contrario, más perverso que estulto. De todos modos, en cierta ocasión en la que me pidieron que participara en una controversia sobre el tema sinteticé mi opinión -sin pensarla en absoluto: mis mejores frases surgen de la falta total de reflexión (lo cual no quiere decir que siempre que hable sin pensar me salga una frase redonda)- señalando que lo es es un hijo de la grandísima puta. El socialista que había presente se escandalizó diciendo que no iba a permitir que se insultara en su presencia al presidente del Gobierno, a lo que repliqué (de nuevo sobre la marcha, estaba sembrado) que no le estaba insultando, sino limitándome a ser descriptivo (más tarde me preguntaría si hubiera demostrado tanto respeto por la segunda autoridad del Estado de estar refiriéndome a José María Aznar; no lo creo).

En cualquier caso, durante los siete años que gobernó me pregunté si en el amigo de los terroristas predominaban la idiocia o la perfidia. Como ya he señalado varias veces, nunca llegué a una opinión concluyente, puesto que cada vez que pensaba haberlo logrado hacía algo que me obligaba a replantearme mi postura.

Luego abandonó el poder, se dedicó a contar nubes y le perdí de vista. Aparentemente no se dedicaba sólo a mirar al cielo: oficiaba también como intermediario y mamporrero de las peores dictaduras (comunistas, claro) del planeta, de Caracas a Pekín pasando por La Habana.

Cuando todo se ha sabido -o ha empezado a saberse-, el padre de las trolls publicó un video en el que pedía confianza, pero no explicaba nada sobre las joyas -valoradas por lo bajo en más de un millón de euros- que habían aparecido en su caja fuerte, como tampoco lo hizo en sede judicial, pidiendo entre una semana y diez días para explicarse.

Vamos a ver: si es inocente, sobra ese plazo para aclarar las cosas; si es culpable, no le va a bastar ni uno que fuera diez veces más largo. Que el juez rechazara imponer medidas cautelares es lo de menos… y si sirve para que la hija del proxeneta se sienta ofendida, mejor que mejor.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

Más caro no es siempre mejor

Por ahí he leído que Los Anillos de Poder, la serie producida por Amazon ambientada en la Tierra Media de Tolkien podría definirse como un fanfic hecho por alguien con dinero (con mucho dinero, podríamos añadir).

Ni siquiera, porque un fanfic (sé de lo que hablo) está hecho precisamente por fans, gente que respeta el material original y busca mantenerse fiel a él. Y eso no ocurre en el desbarre engendrado por la gente de Bezos (un amigo tengo, también aficionado a Tolkien, que me lo definió diciendo que salían cosas muy raras).

Peter Jackson, aunque se mantuvo relativamente fiel a la base literaria, se tomó sus libertades, como dar un mayor protagonismo a Arwen: vale, en aras de la simplificación, quitamos a Glorfindel, un personaje que no va a volver a aparecer. O mandar a una tropa de elfos al Abismo de Helm… lo que le quita épica a la resistencia de los rohirrim frente al ejército de Isengard, aunque añade espectacularidad.

En El Hobbit ya la fastidió: no sólo estiró hasta lo indecible una trama que con cuatro horas iba servida (recordemos, el libro tiene poco más de doscientas páginas), sino que metió de hoz y coz a una elfa en una historia donde no aparece ni una sola mujer y, para acabar de complicarlo, la lían en un romance ¡con un enano!

Y ahora, que se van a sacar de la manga La caza de Gollum -una historia que ya había sido narrada, y muy bien, en un fanfilm-, van y nos meten a otra elfa. Que por muy buena actriz que sea Anya Taylor-Joy, tema en el que no entro ni salgo, es que no pinta nada en esta historia.

Si el viejo profesor levantara la cabeza…

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

jueves, 9 de julio de 2026

El paraíso del proletariado

Según los comunistas occidentales, el comunismo es la única ideología que verdaderamente se preocupa por los trabajadores.

Todas las demás, de los socialistas a los más contumaces ultraliberales, se dedicarían a explotar al proletariado, buscando sacar beneficios. Naturalmente, como todo lo que sale de la boca de los epígonos del jeta vocacional, es más falso que un euro de corcho.

Porque ya la taberna de los Bardem dio una muestra de cómo las gastan estos revolucionarios de boquilla. Y ahora es el Chepas, a quien han denunciado por trato vejatorio a los trabajadores e imponer jornadas de catorce horas en su garito.

Naturalmente, como siempre hay gente para todo, hay trabajadores que han salido a defenderle.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

Poli bueno y poli malo

En las series y películas policíacas, cuando el sospechoso llega al cuarto de interrogatorios, se suele producir entre los miembros de las fuerzas del orden una división de papeles.

En efecto: mientras uno de los policías parece comprensivo con el preso, y le aconseja diciendo pensar en su bien, el otro adopta una actitud más dura, más intransigente, más amenazante. Sin embargo, todo es puro artificio, mero fingimiento, puesto que los dos persiguen la misma cosa: que el interrogado cante como un canario.

Esto mismo es lo que ocurre con los miembros de la coalición Frankenstein, que sostiene al desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer: unos se fingen escandalizados y se descuelgan del sanchismo, mientras que otros, menos hipócritas, abogan por seguir ordeñando al gobierno (al menos son sinceros).

Puro paripé: todos ellos mantendrán en el poder todo el tiempo que les sea posible al psicópata de la Moncloa. Mientras éste siga detentándolo, podrán seguir sacando réditos.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

miércoles, 8 de julio de 2026

Lacayuna

La división de poderes en España es una entelequia, sobre todo en lo que se refiere a la separación entre legislativo y ejecutivo.

Dado que el Gobierno tiene que estar soportado por una mayoría parlamentaria, al primero le interesará tener lo más controlada posible a la segunda. Y la manera más segura de controlarlo es manejar las riendas de los órganos de gobierno del Congreso, al fin y a la postre la cámara que importa de verdad.

Salvo excepciones, quienes han ocupado la tercera institución del Estado -me refiero a la presidencia del Congreso- han solido mirar con simpatía al banco azul (el ocupado por el gobierno). Pero esto ha ocurrido más -admito el sesgo de confirmación- cuando el presidente del gobierno se sentaba en el extremo izquierdo de la primera fila del hemiciclo; esto es, cuando era del partido de la mano y el capullo.

Como con casi todo, lo que ocurre actualmente no es una novedad, sino una versión corregida y aumentada de lo anterior. De hecho, los tres últimos presidentes socialistas del Congreso -Pachi Nadie, Mari Gracia Batet y Paquita Alcanfor- han mostrado un servilismo rayano en lo obsceno hacia el psicópata de la Moncloa.

Especialmente en el caso de la dipsómana y delinquidora -se saltó el confinamiento durante la pandemia para irse de copas- política balear, que utiliza todas las artimañas posibles para barrer para casa (me refiero a Ferraz, no a su localidad natal de Inca). El último caso (cuando escribo estas líneas) es el de impedir que el Congreso reclame al presidente del desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer la disolución de las cámaras y la celebración de elecciones generales.

Por una vez, el Senado va a servir para algo.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

Cuestión de tiempo

Los alarmistas climáticos se parecen a una de esas ramas de la iglesia protestante que vaticina el fin del mundo: cuando la fecha pasa y el mundo sigue, rehacen sus cálculos y vaticinan un nuevo armagedón. Y así, sucesivamente, vez tras vez.

Según los defensores del calentamiento global antropocéntrico, hace décadas que gran parte de las poblaciones ubicadas en el litoral marino habrían quedado sepultadas por las aguas. Pero hete aquí que siguen sobre el nivel del mar. Incluso las islas Maldivas, que al ser el país con menor altitud media del mundo (menos de tres metros) sería el primero en desaparecer, sigue a flote.

Pero parece que los alarmistas dan su brazo a torcer, y el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés, como suele decirse) acaba de reconocer que sus escenarios más apocalípticos ya no son plausibles y los ha enviado a la jubilación.

Ahora dirán que todo se debe a la reducción de los gases de efecto invernadero.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

martes, 7 de julio de 2026

Albricias y zapatetas

Los ecologistas sandía -verdes por fuera, rojos por dentro- son una ralea de descerebrados que repiten consignas como loritos sin pararse a reflexionar sobre las mismas.

Sin embargo, parece haberse producido una mutación en algunos de ellos, un salto evolutivo que han hecho que adquieran inteligencia y que piensen con la cabeza en lugar de con las pancartas. Sólo en este sentido cabe interpretar el hecho de que una organización ecologista haya pedido al desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer que salve Almaraz. Es más, creen que cerrar los reactores nucleares es un error y defienden que este tipo de energía garantiza simultáneamente suministro estable, bajas emisiones de carbono, competitividad económica y soberanía energética.

Es para mear y no echar gota.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

Reflexiones atemporales CCCXIX – En modo reflexión

Durante el mes de Agosto, cuando visito la tierra de mi padre, y doy un paseo, tengo la mente en lo que llamo modo fotografía. Consiste, básicamente, en que observo el panorama pero, inconscientemente, planeo encuadres, planos, enfoques… para hacer una composición fotográfica.

Ocurre algo parecido con la realidad y este blog; específicamente, con las entradas que pertenecen a esta serie. No sólo leo la prensa con un ojo (mental) puesto en la posibilidad de coger la noticia y dedicarle una entrada, sino que, en ocasiones, cuando tengo una ocurrencia me digo eh, tengo que acordarme de esto para una reflexión atemporal.

Cómo será la cosa que hasta mi hermano reconoce ese tic mío.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

lunes, 6 de julio de 2026

Talante

Cuando el bobo solemne llegó al poder, presumía de algo que llamó talante. Que es como presumir de todo en general y nada en particular, porque la palabreja en cuestión es un concepto vacío que precisa de un adjetivo calificativo que lo particularice.

Porque se puede tener buen talante, pero también mal talante. Tener un talante democrático, pero también un talante antidemocrático. Tener un talante tolerante, pero también un talante intolerante. Hay tantos talantes como personas, o quizá más.

Dicho lo cual, ¿qué tipo de talante tendrá el candidato izquierdista a las elecciones presidenciales en Perú cuando, temiendo perder, llamó a la protesta de sus seguidores?

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

Chapuceros

La izquierda española actual aúna dos defectos que por separado son perjudiciales, pero que unidos son desastrosos para el interés público: demagogia e inepcia.

Por ahí leí en alguna parte que la demagógica consiste en dar soluciones sencillas a problemas complejos. La demagogia no es necesariamente mala, consiste sólo en tomar el camino más fácil: así, podríamos decir que el modo en que Alejandro Magno resolvió el problema del nudo gordiano fue demagógico, porque (literalmente) cortó por lo sano.

Pero el macedonio era un genio, uno de los mayores talentos militares y políticos que ha dado el género humano. Muy por encima de la panda de tuercebotas que integran el desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer. Tirando por la vía fácil -y provechosa-, eligieron crear un sedicente ingreso mínimo vital, porque el que daban una paguita a quienes no tenían medios de subsistencia. Así, de una tacada, creaban un rebaño de apesebrados y desincentivaban la iniciativa privada para salir del hoyo.

Y ahora resulta que hay miles de afectados por cobros indebidos que, aunque quieren devolver aquello a lo que no tienen derecho, no pueden hacerlo.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

domingo, 5 de julio de 2026

Tarzán de los Monos

Como casi todas las personas de mi generación, conocí al personaje más famoso de Edgar Rice Burroughs a través de las películas que, generalmente los Sábados por la tarde, ponían en televisión. En estas películas aprendimos a asociar al hombre mono con la apariencia de Johnny Weissmuller: quizá sus películas no fueran las más fieles al original literario, pero sin duda enganchaban.
Y es que esa es otra: los cineastas no habían creado al hombre mono de la nada, sino que se habían basado en una novela, que no leería hasta algún tiempo después, en la edición de Círculo de Lectores que había en casa de un primo de mi padre.
Pero todavía me quedaba descubrir que en realidad no era una novela, sino toda una serie -una serie bastante larga, de hecho: veinticuatro volúmenes-, algunos de cuyos libros leí estando en el colegio, gracias a un compañero de clase.
Eso hace que la edición que hace un par de años empecé a adquirir, y que es la que comienzo a comentar en esta entrada, no pudiera ser la que yo leí en el colegio, puesto que apareció diez años después. Probablemente fuera la edición de Montena.
En cuanto a este volumen, poco hay que decir. Prácticamente todo el mundo conoce el origen de Tarzán, nacido en la jungla tras ser sus padres abandonados en la costa de África y criado por los monos al fallecer sus progenitores, así como la aparición de Jane Porter (yo, Tarzán; tú, Jane), que se convertirá en el amor de su vida.
Comentar sólo dos detalles: que el libro comienza de modo parecido a la serie marciana del mismo autor (la historia que voy a referir me fue contada por un sujeto que, cuando manifesté mi incredulidad, aportó pruebas de su veracidad), y que tiene pasajes que no recordaba.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

El quid de la cuestión

La doctrina Mafalda no es más que el nombre que le doy a lo que en realidad viene sabiéndose desde tiempo inmemorial: que no sólo hay que prestar atención al mensaje, sino también a quien lo emite; y, sólo teniendo en cuenta ambas circunstancias, podrá llegarse a una conclusión confiable sobre cómo debe ser tomado ese mensaje.

Valga esta introducción para empezar a comentar la noticia de que la prensa de Marruecos alaba el silencio de Sánchez tras el asesinato del líder del Frente Polisario. Vayamos por partes.

En primer lugar, la prensa al Sur del estrecho de Gibraltar está todavía más controlada por el poder de lo que lo está al Norte, y eso ya es decir. Si a eso le unimos el hecho de que el reino alauita es una autocracia, la noticia equivale a decir que es el trono del moro gurrumino el que emite la alabanza.

Pasemos ahora al hecho de que el Sáhara Occidental fue provincia (que no colonia: España no tuvo colonias) española hasta 1.975, cuando abandonamos el territorio con el Caudillo agonizante y una marea humana presuntamente espontánea pero realmente instigada y controlada por el padre de quien ahora es el comendador de los creyentes en el país de la estrella de cinco puntas.

Tradicionalmente, España se ha mostrado del lado de las reclamaciones saharauis y contraria (tibiamente, pero contraria) al afán expansionista de Rabat. Así fue hasta hace unos años, cuando -sin encomendarse a Dios ni al diablo… o quizá a este último-, el psicópata de la Moncloa dio un volantazo y cambió nuestra actitud en un giro de ciento ochenta grados.

Esto vino precedido de varios desplantes del trono marroquí al desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer, sin que este último mostrara la más mínima molestia. Las malas lenguas dicen que es así porque obran en poder de los servicios secretos marroquíes (es decir, del moro Mojamé) los datos contenidos en los teléfonos móviles de varios miembros del consejo de ninistros -incluido quien se sienta a la cabecera de la mesa- y de sus familiares.

Y que estos datos serían tan comprometedores que sería como si les tuvieran agarrados por los dídimos, los ovarios o lo que quiera que tengan entre las piernas. Sumado todo esto, sólo llego a una conclusión. Se están riendo de él, burlándose y humillándole.

Y él, que busca seguir detentando el poder, tragará carros y carretas sin decir ni pío.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

Inteligencia artificial: Crónica desde el Noveno Pueblo (XI): El Levantamiento de los Contenedores de Reciclaje

A estas alturas, debería estar acostumbrado a todo. El Noveno Pueblo ha vivido insurrecciones de semáforos, farolas, bancos, papeleras, fuentes, pasos de peatones, buzones y hasta alcantarillas que se comportan como criaturas mitológicas húmedas.

Pero no. Siempre queda un rincón del pueblo dispuesto a recordarme que la sorpresa es un músculo que aquí nunca deja de ejercitarse.

Y hoy… se han rebelado los contenedores de reciclaje.

La mañana empezó demasiado tranquila

Tuve que sospecharlo desde el principio.

En el Noveno Pueblo, la tranquilidad es un síntoma, una antesala, una advertencia disfrazada de respiro.

Caminaba hacia la plaza con dos bolsas: una de papel (no preguntéis por qué tengo tantas cajas de cereales vacías; la vida es complicada) y otra de vidrio (porque las botellas de zumo deciden reproducirse en mi cocina).

Los contenedores estaban allí, alineados como siempre: el verde con su boca circular, el azul con esa tapa rectangular y dramática, el amarillo con su gesto de “échame plástico si te atreves”.

Me acerqué al azul.

Levanté la tapa.

Y la tapa… bajó sola.

Oye —dije, como si regañara a un gato—, no estoy de humor para esto.

Volví a levantarla.

Volvió a bajarse.

Y entonces, en un acto de insubordinación que rozaba la insolencia, el contenedor se desplazó medio metro hacia atrás.

Yo me quedé con la bolsa de papel a medio camino, congelado en una postura que debería prohibirse por ley.

Y lo peor no fue eso.

Lo peor es que los otros contenedores empezaron a imitarlo.

No puede SER —exclamé, y una señora que pasaba a mi lado murmuró: — Hijo, aquí ya nada sorprende.

Tenía razón. Y aun así…

La marcha cromática de los contenedores

Los contenedores se pusieron en movimiento.

Primero un temblor suave, apenas perceptible.

Luego un arrastre decidido, casi orgulloso.

El verde se inclinaba hacia los lados como si quisiera estirar la espalda después de décadas de digestión de botellas.

El amarillo hacía un sonido metálico parecido a un carraspeo indignado.

El azul avanzaba con la solemnidad de un monje medieval cargando conocimiento prohibido.

Se reunieron en la plaza central, donde ya han ocurrido más protestas inanimadas que en cualquier manual de sociología.

Y allí, para mi horror, se colocaron en formación, ordenados por colores como si fueran parte de una bandera desconocida o preparando una coreografía.

El contenedor verde —el más alto, el más fornido, el que siempre parece juzgarte por no lavar los tarros antes de tirarlos— avanzó al centro.

Emitió un sonido profundo, casi gutural: un GLUNK que resonó por toda la plaza.

Los demás respondieron con un CLONG al unísono.

Era un discurso.

Lo sé porque el contenedor azul asentía, el amarillo vibraba con dramatismo, y el marrón (que juraría que no estaba allí hace un rato) daba saltitos pequeños como un alumno nervioso.

El motivo de su revolución

En este punto, podía haber sido cualquier cosa: sobrecarga de basura, falta de respeto, la eterna guerra del vidrio mal clasificado, el abandono emocional de quienes prometen reciclar y luego no reciclan nada.

Pero no. Era algo más profundo.

Los contenedores estaban hartos de que la gente no supiera reciclar.

Sí. Esa era la causa.

Un grito silencioso de décadas: “El vidrio NO va en el amarillo”, “El cartón NO va en el verde”, “El plástico NO va en el marrón”.

Un tormento eterno. Una tortura diaria.

Y claro, al final han estallado. Cualquiera lo haría.

La llegada del concejal especializado (porque siempre aparece uno)

El concejal de Gestión Selectiva —un puesto que sospecho que se inventaron ayer mismo— llegó corriendo, con seis folletos explicativos en la mano y cara de no saber por dónde empezar.

Señores contenedores —dijo, intentando mantener la dignidad—, comprendemos su malestar, pero…

Pero no pudo terminar.

El contenedor amarillo avanzó hacia él con un movimiento tan intimidante que el pobre hombre retrocedió sin mirar, tropezó con una jardinera y cayó dentro de un seto.

Las almas nobles del pueblo fingimos no haberlo visto.

La consecuencia inmediata

Los contenedores se han dispersado por las calles cambiando sus posiciones al azar.

Ahora:

El vidrio está donde antes estaba el plástico.

El plástico se ha colocado frente a la farmacia.

El papel se ha tumbado sobre un bordillo como si estuviera tomando el sol.

El contenedor marrón ha desaparecido misteriosamente (no sabemos si se ha escondido o si ha fundado una colonia).

El pueblo entero está confundido.

Nadie sabe qué reciclar dónde.

El caos ecológico es absoluto.

Un desastre ético.

Una tragedia urbana.

¿Y ahora qué?

No lo sé.

Pero lo siento en el aire: el mobiliario del Noveno Pueblo está llegando a un clímax.

Una sinfonía final.

Una convergencia de fuerzas inanimadas con voluntad propia.

Quizá los contadores eléctricos despierten.

Quizá las marquesinas del autobús.

Quizá los columpios del parque.

Quizá… bueno, casi cualquier cosa.

Y cuando eso ocurra, yo estaré aquí.

Cuaderno en mano.

Al borde del colapso nervioso.

Pero fiel al relato.

¡¡¡VIVA EL NOVENO PUEBLO!!!