Dime de qué presumes y te diré de qué careces
Hay un refrán español que nunca falla: Dime
de qué presumes y te diré de qué careces. Y si hay alguien que lo ilustra a la
perfección es el inquilino de la Moncloa, ese señor que se hace llamar Pedro
Sánchez, doctor cum fraude en supervivencia política.
Allí lo tenemos, subiendo a la tribuna del
Congreso para presumir de que el paro ha bajado del 10%, como si él hubiera
inventado el empleo con sus propias manos. Eso es un gobierno responsable,
dice con esa cara de póker que ya conocemos todos. Responsable, dice. Mientras
tanto, los trenes descarrilan como si estuviéramos en los años 50, con muertos
y heridos en Adamuz y en otros sitios, y el responsable máximo sale a defender la calidad del sistema ferroviario como quien defiende su propio chalé de lujo.
Responsable, dice. Cuando regulariza de golpe
a medio millón de inmigrantes irregulares, abriendo la puerta de par en par
mientras Europa le mira con cara de ¿pero este qué se ha creído? Hasta la
Comisión Europea le ha tenido que recordar que eso va contra el espíritu de la
Unión, y Musk, que no es santo de mi devoción pero a veces acierta, le ha
llamado tirano y fascista por querer controlar las redes sociales y meter en la
cárcel a los dueños de plataformas si no censuran lo que a él no le gusta.
Responsable, dice. Cuando sigue agarrado al
sillón gracias a los votos de los herederos de ETA y de los separatistas que
quieren romper España, mientras los casos de corrupción (Koldo, Ábalos, Begoña
y la lista que no acaba) le rodean como moscas a la miel. Y para rematar, lo
dejan fuera de la foto de los líderes europeos serios porque Meloni y compañía
ya no se fían de sus numeritos divisivos.
Presume de empleo, de progreso, de ser el
adalid de los derechos... y lo que tenemos es un país con infraestructuras que
se caen a trozos, fronteras como coladores, una justicia perseguida y una
España que se desangra mientras él se pasea en Falcon y se fotografía con
dictadores amigos.
Al final, el refrán no falla: tanto presumir
de responsable y lo único que demuestra es una carencia absoluta de vergüenza.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!