domingo, 21 de junio de 2026

Lo progresivo es progresista

De acuerdo con el artículo 14 de la Constitución Española,

Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.

Es decir, no se debería poder tratar a la gente de modo distinto por el hecho de ser distinto. Si se hace, aunque sea con la mejor de las intenciones, se está discriminando a parte de la sociedad. Y a la parte beneficiada por esa discriminación se le está confiriendo un privilegio, no sólo en el sentido lato del término (ventaja, beneficio o derecho especial que posee una persona o grupo, del cual otros carecen) como en su puro sentido etimológico (privus legis, ley privada).

Paradójicamente (o no), suele ser la izquierda la que establece estas discriminaciones positivas: a las mujeres, a los NoCHe… Y ahora es la Pera Navarra el que apoya el plan neocom de que la cuantía de las multas de tráfico esté en función de la renta del infractor.

Pues que tenga cuidado, porque estoy seguro de que él gana una pasta gansa.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

Inteligencia artificial: Crónica desde el Noveno Pueblo (IX): La Sublevación de las Señales de Tráfico

Hoy he comprendido algo que me habría ahorrado muchos sustos estas semanas: en el Noveno Pueblo, cualquier objeto con forma, materia y un mínimo de autoestima puede despertar. Todo. Incluso aquello que jurábamos que jamás se movería, no ya por pereza, sino por arrogancia estructural.

Porque esta vez no han despertado objetos humildes ni discretos. No.

Los nuevos insurrectos son… las señales de tráfico.

Sí.

Esos discos, triángulos y rectángulos que normalmente se pasan el día juzgándonos desde sus postes, ordenándonos parar, girar, ceder, no hacer esto, no hacer lo otro.

Pues bien: han decidido rebelarse.

Y, como era de esperar, no lo han hecho de forma humilde.

El primer signo (nunca mejor dicho)

Todo empezó ayer por la tarde, cuando caminaba por la Avenida de la Torpeza General, esa que parece diseñada por alguien que olvidó que los humanos tenemos límites de coordinación.

Justo a mitad de calle, me encontré con la señal de “STOP” más conocida del barrio: alta, orgullosa, roja como un tomate al borde del colapso emocional.

Al acercarme, sentí algo extraño.

Era como si la señal me mirara.

No con ojos, claro, pero sí con actitud.

Y entonces… giró.

GIRÓ.

La señal de STOP se dio la vuelta ella sola, como quien se cansa de que lo ignoren y decide replantearse su vida. Se quedó mirando hacia la pared, como si se negara a trabajar.

No puede ser… —susurré.

La señal, sin embargo, pareció escucharme, porque se inclinó ligeramente hacia un lado, como quien se encoge de hombros.

El motín geométrico

Seguí caminando, intentando convencerme de que había sufrido un microdelirio. Pero entonces escuché un “clang”.

Y luego otro.

Y luego un concierto entero de “clangclangclang digno de una orquesta metálica enfurecida.

Al girar la esquina, los vi: docenas de señales avanzando juntas, arrastrando sus postes como si fueran piernas torpes pero decididas. Había de todo: señales de prohibido, de dirección obligatoria, de niños cruzando, de curvas peligrosas, incluso una de “circulación restringida” que parecía especialmente orgullosa de sí misma.

Desfilaron hasta la plaza central, encabezadas por la señal de “Precaución: obras”, que agitaba su icono triangular como si fuera una bandera revolucionaria.

Una a una, las señales se colocaron alrededor de la explanada, formando un círculo perfecto. Era como estar dentro de un enorme catálogo de normas resentidas.

El manifiesto de las señales

Entonces, la señal de “Velocidad máxima 30” avanzó al centro.

Emitió un chirrido grave —una mezcla inquietante entre un silbido viejo y una bisagra oxidada— y todas las demás respondieron vibrando sus postes al unísono.

Fue allí cuando comprendí el motivo de su protesta: Estaban hartas.

HARTAS.

Harta de que nadie las tome en serio.

Harta de que los conductores las ignoren.

Harta de que los peatones las usen para apoyarse.

Harta de graffitis, pegatinas, pelotas perdidas y parejas que las usan de apoyo para abrazarse.

Era una rebelión digna de manual.

Interviene el concejal (por supuesto)

El concejal de Señalización Vial —del que ni siquiera sabíamos su existencia porque siempre actúa en las sombras, como un ninja del mobiliario urbano— llegó corriendo y, al ver la escena, abrió la boca y la cerró varias veces antes de atreverse a hablar.

Es… una reorganización espontánea del orden simbólico vial —dijo, sudando.

Las señales lo escucharon y, como respuesta, la de “Prohibido aparcar” se inclinó hacia él con tal hostilidad simbólica que el hombre retrocedió tres pasos sin dignidad alguna.

El caos final: el pueblo sin indicaciones

A las seis de la tarde, todas las señales se levantaron a la vez y abandonaron su círculo.

Se dispersaron por el pueblo.

Cada una se colocó en un lugar completamente aleatorio:

La señal de “Ceda el paso” ahora está en la entrada del panadero.

La de “Curva cerrada” se ha tumbado en un banco como si estuviera tomando el sol.

La de “Peligro: viento fuerte” se ha subido a un tejado, probablemente para sentirse realizada.

Y la de STOP… está delante de mi portal, como si quisiera detenerme cada vez que salgo a comprar leche.

El pueblo entero está desorientado.

Los coches no saben a dónde ir.

Los peatones no saben si cruzar o no.

La vida misma está suspendida en un limbo normativo.

¿Y ahora qué?

No lo sé.

Pero estoy seguro de algo: el mobiliario urbano ha descubierto su poder.

Y nosotros… nosotros no tenemos ni idea de cómo enfrentarlo.

Supongo que lo mejor será esperar a ver qué decide rebelarse después.

Quizá las alcantarillas.

Quizá los contenedores de reciclaje.

Quizá los bancos… otra vez.

Sea lo que sea, aquí estaré para contarlo.

¡¡¡VIVA EL NOVENO PUEBLO!!!

sábado, 20 de junio de 2026

La que se pica…

La izquierda parece tener la epidermis nanométrica. Que tienen la piel muy fina, vamos.

No sólo elevan a categoría las críticas particulares -si criticas a alguien con sobrepeso, eres gordofóbico; si criticas a una mujer, eres machista; si criticas a alguien del colectivo NoChe, eres NoCHeísta; si criticas a alguien de derechas, eres progresista…-, sino que se molestan cuando, no ya les dices las verdades a la cara, sino que te limitas a describirles.

Es lo que ha pasado con Todo tetas, cero cerebro, que cuando hablan del programa de su novio lo considera un comentario muy machista. Pero si es su pareja, y dirige el programa, está claro que es el programa de su novio.

Aunque no le guste que se lo recuerden, que no le gusta nada.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

El hundimiento

Hace menos de una semana comentaba que el hecho de que el psicópata de la Moncloa esté dispuesto a regalar una emisora a uno de sus lacayos -gente como el que preside el desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer nunca tiene amigos-, a mayor gloria suya (del yerno del proxeneta, se entiende) no garantiza que vaya a tener audiencia.

Lo mismo puede decirse del programa fletado con dinero de todos (chúpate esa, indocta egabrense) para competir con El Hormiguero, un programa de mamarrachos para mamarrachos que ha perdido esa batalla.

Y va camino de perder la guerra, porque hasta un programa relativamente minoritario, como el Horizonte de Iker Jímenez, en Cuatro (esto es el acabóse, yo diciendo cosas agradables de semejante emisora) le ha superado en audiencia.

Claro que, con un peso muerto como el de Lalachús, que hace menos gracia que una patada en la espinilla, es difícil mantener cualquier cosa a flote…

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

viernes, 19 de junio de 2026

Bobo, pero mucho

Habitualmente, en España están en política quienes serían incapaces de ganarse el sustento trabajando de verdad.

Esto queda demostrado cuando, una vez abandonada la política, intentan simular que salen adelante con el sudor de su frente. Y no escarmientan: vez tras vez recurren a la elaboración de informes que redactaría mejor un niño de tres años y que caben en un sello de correos.

Es lo que ha ocurrido con zETAp, que cobró medio millón de euros por decir simplezas como que el destino de Yolanda Díaz puede ser definitivo para España.

Además de simple, errado.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

Modus delinquiendi

La táctica del partido de la mano y el capullo cuando ha ido saliendo a la luz la fase actual de su sempiterna trama de corrupción -en España, socialismo y corrupción son términos que van de la mano- ha sido siempre la misma.

En primer lugar, lo han negado: es falso, son bulos, es fango, son los pseudomedios, es una conjura, la derecha extrema y la extrema derecha… todos a una, repitiendo como loritos el argumentario que les han pasado.

Luego, el no sé de qué me habla, el no lo recuerdo, el no me consta, el yo no sé nada de eso. Es decir, admiten las conductas delictivas, pero dicen que las hicieron otros. El fango ya no es tan lodoso, los bulos ya no son tan falsos.

A continuación, empiezan a admitir tímidamente que bueno, que sí, que quizá hubo errores, pero que pertenecen al pasado, que esa gente ya no está en el partido y que se ha actuado con contundencia.

Finalmente, se les condena. Pasó con los GAL, pasó con los EREs fraudulentos y, si Dios y la Justicia quieren, pasará con Ábalos, con Cerdán, con Koldo, con el teledirector de orquesta, con la fontanera y, ojalá, hasta con el sursum corda.

Por eso, cuando hace tres semanas el partido de Ferraz reconocía fallos de control en sus pagos internos tras los últimos escándalos, lo que pensé es que es sólo cuestión de tiempo que se pruebe que ha habido (otra vez) financiación ilegal en el partido fundado por Paulino Iglesias.

Eso sí, la financiación de los partidos políticos es otro tema.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

jueves, 18 de junio de 2026

Tonta del bote, pero no para un rato

Algunas almas cándidas se quejan de la deriva radical del partido de la mano y el capullo y suspiran por la vuelta del otro PSOE, del de antes.

Quienes me conocen, o me leen, saben que esa no es mi opinión. Que no existe una diferencia entre el PSOE de antes y el de ahora, salvo en la intensidad. Que desde su estreno parlamentario, hace casi siglo y cuarto, se ha dedicado sólo a una cosa: aprehender el poder y detentarlo tanto como sea posible, haciendo lo que sea necesario para ello. Incluso actuar al margen del ordenamiento jurídico.

En cualquier caso, con los mimbres que hay no es posible hacer cesta ninguna. Cada generación que sale hace buena a la anterior. Es el caso del congreso de las juventudes del partido, que tuvo lugar hace un par de semanas. La organización aprobó una propuesta para salir de laOTAN (si tienen un poco de calma, lo mismo nos echan antes), y la nueva secretaria general -una joven de veintisiete años: la juventud está cada vez más devaluada, hay que joderse- demostró su estulticia galopante en cuanto abrió la boca.

En primer lugar, acusó a la derecha de ser herederos del franquismo. Vamos a ver, chiquilla, que los herederos del franquismo, como tú los llamas, son los socialistas del cambio de siglo, muchos de ellos vástagos de cargos del régimen: de la Vicevogue a Cristina Almeida, de Alfonso Guerra a José Bono.

En cuanto a lo de considerarlos pijos de salón, eso es un pleonasmo: por definición, un pijo es de salón.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

Sic transit gloria Germania

Sin necesidad de prestar atención a los estudios internacionales, yo mismo he podido apreciar que el nivel educativo en España ha descendido en el último medio siglo, por lo menos: más allá no puedo decirlo con conocimiento de causa, puesto que hace medio siglo (glups) que empezó mi formación académica. En realidad, un poco más (doble glups).

Libros de texto cada vez más delgados y con menos textos, materias cada vez menos densas, calificaciones cada vez más vamos a procurar no lastimar la autoestima del alumno… son recetas seguras para el fracaso.

Pero, a lo que parece, no somos los únicos. Según un estudio, sólo el sesenta por ciento de los jóvenes de quince años en Alemania (qué gran país… fue) posee todavía un nivel mínimo en lectura y matemáticas. Es decir, que el cuarenta por ciento son prácticamente analfabetos y no dominan las operaciones matemáticas básicas.

Es el resultado de rebajar de manera continua los estándares académicos. Medidas como eliminar de la enseñanza primaria la división larga y los cálculos con números decimales se justifica diciendo que los alumnos cometen demasiados errores al dividir; para añadir la injuria al insulto, la ministra de Educación de uno de los land (del Partido Verde, cómo no) afirmó que simplificar la enseñanza de las matemáticas constituye un desarrollo científicamente fundamentado de la educación matemática.

Y yo, que lamento que en su día no me enseñaran a hacer raíces cúbicas con papel y lápiz…

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

miércoles, 17 de junio de 2026

Chulo de discoteca

Dicen las malas lenguas que el Chepas y el becario ubicuo montaron el chiringuito neocom y lo llamaron Podemos porque llamarlo Follemos (como dijo Mark Hammill en cierta ocasión, pido perdón por el uso de la palabra con efe, pero la he empleado en aras de la exactitud histórica) quedaba demasiado descarado.

Se rumorea también que Junior abordaba a las alumnas en las discotecas proponiéndoles encontrarse en los aseos para intercambio de fluidos corporales, y no me estoy refiriendo precisamente a la saliva.

Al parecer, hay modos y maneras que es difícil abandonar. Es el caso de repetido Coletas, antaño político y hoy empresario de (escaso) éxito en el mundo audiovisual y de la restauración. Molestos por su trato autoritario, prepotente y despectivo, hay exempleados que están empezando a hablar, y que aquél que decía que se daba de puñetazos con gente de una clase social muy inferior a la suya, o que le ponía ver cómo golpeaban a un policía, le amenazó con destrozarle la vida.

Pues que tenga cuidado, porque ahora es un particular, sin aforamiento ni privilegios… y con mucha gente que le tiene bastantes ganas.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

¿Calienta, que sales?

En los niveles de corrupción e iniquidad en los que se mueve cierta gente, completamente ayuna de principios, de moral y de ética, hablar de amistad es imputarles (qué verbo más adecuado) un sentimiento demasiado noble, demasiado elevado, demasiado altruista.

Cabe hablar, más bien, de compinches, de compañeros en el crimen, de cómplices. Es lo que ocurre con el mamporrero del psicópata en el Tribunal Constitucional, que antes fue el mamporrero del bobo solemne en la fiscalía general del Estado, cuando no era tan descaradamente la fiscalía particular del desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer.

Por eso, cuando leo que Golpe Pumpido está muy afectado y desencajado tras la imputación de su amigo íntimo, el padre de las orcos, en lo único que puedo pensar es en ese refrán castellano que comienza con cuando las barbas de tu vecino veas pelar…

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

martes, 16 de junio de 2026

¿Qué temen?

Según los altavoces mediáticos del partido de la mano y el capullo, todos los presuntos delitos que se les imputan, como organización o a alguno de sus más destacados dirigentes o a sus familiares, son fango, bulos, mentiras, inventos de los pseudomedios.

Son inocentes de toda inocencia. Su actividad siempre ha estado dentro de los límites legales y, además, no han hecho nada que no hayan hecho figuras equivalentes en la misma situación. Es más, de acuerdo con el Conciliábulo de Invenciones Sanchistas, la gente les quiere, les adora, respalda su actuación y les votaría en masa si mañana al psicópata de la Moncloa le diera por disolver las Cortes (o, al menos, el Congreso) y convocar elecciones.

Si es así, ¿por qué entonces han purgado la escolta del vástago del proxeneta tras las filtraciones y el incidente con Vito Quiles? ¿A qué temen? ¿Qué tienen que ocultar?

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

Reflexiones atemporales CCCXVI – El adjetivo lo jode todo

Por ahí leí alguna vez que cuando a un sustantivo con un significado consolidado se le añade un adjetivo, es porque la realidad que busca nombrar el nuevo binomio no se corresponde con la esencia de un sustantivo.

Así, una guitarra eléctrica no sería una verdadera guitarra. Un matrimonio homosexual, para algunos, no sería un verdadero matrimonio. Y una democracia de las que llaman iliberales no sería una verdadera democracia.

Entiendo que con ese término se quiere hacer referencia a aquellos sistemas políticos que, aunque formalmente son democracias -elecciones periódicas, teórica separación de poderes…-, tienen tan desactivado el sistema de contrapesos que, en realidad, son más bien autocracias. Es decir, que son tan poco democráticas como las democracias orgánicas o las llamadas populares.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

lunes, 15 de junio de 2026

Fantasma (La bruja del viejo mundo/La biblioteca secreta)

A falta de un libro más -dos, en la edición que yo tengo (a propósito de lo cual, compruebo al publicar esta entrada que Minotauro ha traducido libremente el título del volumen, en lugar de guardar fidelidad al original)-, Goodkind se dedica a ir cerrando tramas o, al menos, en dejar las cosas planteadas para poder hacerlo.

En este volumen tenemos más de Kahlan de lo que tuvimos en el anterior. También se nos explican varias cosas relacionadas con su secuestro, al tiempo que aparece un nuevo personaje, Seis, del que no se sabe casi nada pero que hace y deshace con una gran facilidad.

En ocasiones, Goodkind se pasa de pesado con sus disquisiciones sobre la magia, el libre albedrío, las profecías y demás. Como en otras ocasiones, me he preguntado si tenía todo planeado desde el principio -siquiera en líneas generales- o fue improvisando sobre la marcha.

Por otra parte, hay algo al comienzo del libro que no explican en toda la novela: por qué hay gente que, a pesar del hechizo cadena de fuego, pueden ver a Kahlan.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

Receta para el fracaso

Por casualidades de la vida, tanto esta entrada como la anterior tratan sobre el mismo tema: los programas de televisión que tienen como referente principal, no la audiencia, sino quienes lo patrocinan. Y como la primera es mucho más abundante que los segundos, pasa lo que pasa.

El penúltimo caso es un programa que le han dado en La Secta a un presunto humorista (un showman sería más ajustado) para loar al psicópata de la Moncloa y denigrar a sus oponentes (en la práctica, casi toda España menos los que le deben algo).

El resultado ha sido que el programa se haya hundido a mínimos, y en la cadena ya se habla de gran fracaso. Lo cual, teniendo en cuenta los niveles de la parte rojiverde (roja por la ideología, verde por el color del logo) del grupo Planeta, ya es decir bastante.

Otro candidato a la basura de la que nunca debió salir.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

Guiñol subvencionado

Históricamente, que la izquierda haya concedido cadenas de televisión privadas a sus amiguetes no ha supuesto beneficio tangible alguno, al menos para la izquierda. Para los amiguetes es otra cosa, claro. Repasemos.

Primero fue la concesión de Canal Plus al grupo PRISA. Incumpliendo las condiciones que ellos mismos habían establecido -las cadenas tenían que emitir en abierto-, se lo dieron a una propuesta que basaba su programación en retransmisión codificada, de modo que hubiera que pagar por verla. Naturalmente, fracasó.

Cuando la cosa ya no daba más de sí, el partido de la mano y el capullo se sacó de la manga que la sociedad española demandaba el favor que les iban a volver a hacer a los de Polanco, y permitieron que su cadena se transformara en Cuatro. Dio igual, siguió siendo la menos vista de las privadas.

El siguiente movimiento vino de manos de zETAp, que se apartó de Polanco y se acercó a Roures. Éste, que ya patrocinaba un periódico, Público, recibió la concesión de una cadena privada, La Sexta. De nuevo, dio lo mismo: sólo la veían los convencidos.

Cómo serían todos estos intentos que acabaron fracasando: Público cerró, Cuatro fue comprada por Telecinco y La Sexta pasó a manos de Antena 3. A pesar de todo, no cambiaron su sesgo ideológico de izquierdas, por lo que siguieron siendo las menos vistas de las cadenas privadas.

El último movimiento ha venido motivado por el hecho de que los polanquistas ya no mandan en Prisa. De hecho, ni siquiera la izquierda manda en el antaño hegemónico grupo mediático español. Manda un empresario que, como buen empresario, lo que busca es que su negocio sea rentable. Por eso, se negó a que el psicópata de la Moncloa le hiciera montar una cadena, y le dio con la puerta en las narices… algo inaudito no hace tanto tiempo.

Así que los mamporreros mediáticos de Su Sanchidad se han buscado otros inversores, y han conseguido la concesión de otra cadenita. Que nadie se toma en serio el propósito comunicativo de la empresa lo demuestran los nombres sugeridos: Tele Pedro, TelePerro, TVSauna, Begoño TV, Rosa Nostra TV, Telelametón, Mafia TV… y paro, porque la cosa sigue y sigue.

Dado que, de momento, no pueden obligar a la gente a verla, el proyecto es un regalo a un amiguete, o un pelotazo.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

domingo, 14 de junio de 2026

Cuestión de infusiones

Europa ha sido el centro del mundo hasta bien entrado el siglo XX. De hecho, los mapamundis, en general, tienen a Europa bastante centrada, en parte (supongo) porque el meridiano de Greenwich pasa por… ahí, por Greenwich.

No era por presión demográfica, puesto que había otras zonas del mundo más densamente pobladas (si hacemos caso a los historiadores rojeras, a América le vino bien que llegáramos los europeos, porque estarían a punto de reventar de tanta gente como decían que había).

Tampoco por avances científicos: las civilizaciones americanas (del río Grande para abajo, claro) tenían las matemáticas y la astronomía bastante desarrolladas. En cuanto a la tecnología aplicada, los chinos nos daban sopas con honda: habían inventado la pólvora, el papel y la imprenta siglos antes que nosotros.

No, lo que nos hizo diferentes y más pujantes era que, por alguna razón, los europeos sentíamos la necesidad de salir a explorar el mundo (quizá siguiendo el mandato de Jesucristo, cuando dijo id y haced discípulos a todos los pueblos. En efecto, el resto de civilizaciones -quizá por incapacidad técnica, como las americanas, o por ego desmedido, como las de Asia oriental- permanecieron aisladas hasta la llegada de los europeos.

Pero era cuestión de tiempo, con la globalización, que el puro músculo demográfico se impusiera. Por eso no me resulta demasiado sorprendente el titular de que El mapa mundial del café da un vuelco: Asia ya produce el 32 por ciento y arrincona a Sudamérica.

De todos modos, a mí me da lo mismo, porque bebo té…

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

Inteligencia artificial: Crónica desde el Noveno Pueblo (VIII): El Alzamiento de los Bolardos

Voy a ser sincero: llevaba varios días observando el pueblo con suspicacia. Después de la rebelión de buzones, papeleras, bancos, fuentes, semáforos y pasos de peatones, empecé a caminar mirando al suelo, a las paredes, a los tejados, intentando adivinar cuál sería el próximo objeto en despertar. Y aunque no esperaba paz, desde luego no esperaba esto.

Porque ahora son… los bolardos.

Sí, esas pequeñas columnas de hierro o cemento que nadie respeta, que todos rodean, ignoran o golpean con el coche “sin querer”. Esos guardianes del borde de la acera que llevan años sufriendo embestidas, tropiezos y perros desconsiderados. Pues bien, han dicho basta.

Todo empezó esta mañana, cuando salí a comprar pan (otro intento fallido de mantener una rutina normal en un pueblo que decidió prescindir de la normalidad hace semanas). Al pasar por la Calle del Cerezo Impuntual, me di cuenta de que algo estaba “fuera de sitio”, aunque no sabía exactamente qué. Y entonces lo vi.

Uno de los bolardos —el tercero empezando por la izquierda, el que siempre ha tenido una ligera inclinación de “estoy harto”— estaba un metro más adelante de su posición habitual.

Me quedé quieto.

Lo miré.

Y él… se inclinó.

No sé cómo explicarlo. No tiene articulaciones, ni bisagras, ni nada que permita semejante movimiento. Pero lo hizo. Y después de inclinarse, se desplazó otro par de centímetros, dejando un surco suave en la acera, como si estuviera estirando las piernas antes de un maratón.

No puede ser —murmuré.

Y justo en ese momento, como si hubieran estado esperando una señal, todos los bolardos de la calle empezaron a moverse a la vez. Primero un ligero temblor. Luego un desplazamiento lento y grave. Y por último, una marcha firme, uno detrás de otro, como un pequeño ejército de cilindros enfadados.

Los vecinos se asomaban aterrados desde las ventanas.

Los bolardos avanzaron hasta la plaza central, deteniéndose delante del Ayuntamiento (el pobre edificio ya ha sido testigo de demasiadas manifestaciones materiales últimamente). Allí, se colocaron formando dos filas perfectas, como si estuvieran delimitando un camino ceremonial.

Y entonces apareció Él.

El Gran Bolardo.

No sabía que existía, pero ahí estaba: más alto, más grueso, más antiguo. Tal vez una reliquia del siglo pasado. Tal vez un error del arquitecto. Tal vez una leyenda urbana materializada. Pero lo que sí sé es que avanzó con una solemnidad que helaba la sangre.

Al llegar al frente, emitió un sonido metálico grave, como una campana golpeada desde dentro. Los demás respondieron con pequeños golpes rítmicos contra el suelo.

Era una asamblea.

Un mitin.

Una declaración de intenciones.

En ese momento llegó el concejal de Infraestructuras Menores —el único cargo cuya existencia desconocíamos hasta hoy— jadeando como si lo persiguiera una estampida de contenedores. Observó la escena, tragó saliva, y dijo: — Están… protestando por invasiones indebidas del espacio peatonal.

Y por una vez, no pude discutirlo. Si hay algo que los bolardos han soportado durante años son coches que se suben donde no deben, motos que los esquivan con desprecio y peatones que los patean accidentalmente y luego les echan la culpa. La paciencia de un bolardo tiene límites. Al parecer.

El Gran Bolardo dio otro golpe, más fuerte, y todos los bolardos comenzaron a moverse formando círculos concéntricos alrededor de la plaza. Era como observar un ritual mágico, una máquina de relojería urbana que por primera vez cobraba vida. Después, avanzaron en masa hacia las calles principales y… bloquearon el paso de todos los vehículos.

Ni coches.

Ni motos.

Ni bicicletas.

Ni siquiera el carrito eléctrico de la señora Hortensia.

El Noveno Pueblo está, desde esta tarde, oficialmente incomunicado.

Los bolardos parecen satisfechos. No se mueven. No aceptan negociación. Y cada vez que alguien intenta retirar uno, este emite un sonido metálico tan amenazante que todo el mundo retrocede instintivamente.

¿Volverán a sus lugares?

¿Negociarán?

¿Implantarán su propio sistema de tráfico?

¿Exigirán días libres, aceite lubricante o reconocimiento patrimonial?

No lo sé. Sólo sé que esto no ha terminado.

El mobiliario urbano está despertando… y nosotros solo podemos mirar.

¡¡¡VIVA EL NOVENO PUEBLO!!!