domingo, 6 de septiembre de 2026

Colaborador necesario

Los de la mano y el capullo no es sólo que sistemáticamente hagan las cosas de modo incorrecto. Es que, además, hacen como que hacen, pero sin hacer, y se muestran muy ofendidos cuando se les critica su desidia. Lo cual no les priva de criticar a los demás cuando esos demás, al menos, hacen algo.

Tomemos el caso de la invasión de Ceuta de hace ya más de un mes. Cuando habían transcurrido dos semanas, todavía quedaban en la ciudad autónoma española unos cinco mil presuntos menores presuntamente no acompañados (o sea, pemepenas: permito generosamente el uso gratuito del palabro a quien quiera que desee utilizarlo). Para tramitar los correspondientes expedientes de expulsión, el ministro Pekeño había destinado ni más ni menos que a seis policías. Es decir, que aunque trabajaran a destajo, la cosa les llevaría más de un mes.

¿Alguien cree que, mientras tanto, la morisma se va a estar quietecita?

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

Inteligencia artificial: Crónica desde el Noveno Pueblo (XX): El Día en que Todo se Levantó

Se acabó.

Lo digo sin ironía, sin hipérbole (bueno, quizá un poco), sin el humor nervioso que me ha acompañado desde que este pueblo decidió que los objetos inanimados merecían derechos laborales, emocionales y filosóficos.

Hoy ha pasado.

Todo se ha levantado.

Todo.

A la vez.

Y el Noveno Pueblo… ha llegado a su final.

Capítulo 1: El silencio imposible

A las 4:12 de la madrugada, me despertó algo que no había oído en semanas: Nada.

Ni el tactac de los radiadores.

Ni el rumor de las rejillas conspiradoras.

Ni el zumbido de las farolas solares girándose como girasoles mecanizados.

Ni el tintineo de los parquímetros ofendidos.

Ni el chirrido de los columpios que ahora cobran impuestos emocionales.

Nada.

Y ese silencio… fue el aviso.

Capítulo 2: La primera señal (literalmente)

Me asomé por la ventana.

La señal de tráfico frente a mi casa —la que en la novena entrega decidió que quería cambiar de profesión— estaba completamente quieta.

Demasiado quieta.

Y entonces, de golpe, giró 360 grados, giró otra vez, y luego salió disparada hacia el cielo como un cohete mal diseñado.

Le siguieron otras.

En cuestión de segundos, docenas de señales salieron lanzadas hacia arriba, dibujando líneas blancas y rojas en el aire.

No huían.

Subían.

Como si estuvieran respondiendo a una llamada.

Una llamada que venía de abajo.

Capítulo 3: El Despertar Total

Todo ocurrió al mismo tiempo.

No en oleadas.

No en grupos.

Sino de forma simultánea, brutal, coreográfica, apocalíptica.

Los bancos se levantaron del suelo con violencia, como bestias de madera y hierro recién liberadas.

Los parquímetros imprimieron miles de tickets que explotaron como confeti nuclear.

Los espejos proyectaron reflejos imposibles que giraban como portales.

Las fuentes estallaron en chorros que rompieron la gravedad.

Las farolas solares se doblaron hacia el suelo como antenas recibiendo una señal final.

Las alcantarillas se abrieron de par en par como bocas hambrientas.

Los columpios dieron latigazos que arrancaron postes.

Los toboganes se desenrollaron como serpientes gigantes.

Las marquesinas vibraron hasta quebrar el cristal.

Los contenedores de reciclaje rugieron. Literalmente.

Y entonces llegó el sonido.

Un sonido que jamás olvidaré.

Una vibración profunda.

Una pulsación.

Un latido colectivo.

Como si el pueblo entero respirara.

El Noveno Pueblo había despertado.

Entero.

Capítulo 4: El epicentro

Todo se dirigió hacia el mismo lugar: la plaza.

Yo, movido por el instinto periodístico más suicida de la historia, fui también.

Allí lo vi.

En el centro de la plaza, la estatua del Fundador —que siempre había observado resignada el caos— estaba temblando.

No por el movimiento de los objetos.

No por vibración del suelo.

Temblaba desde dentro.

Las farolas solares formaron un círculo.

Los bancos, un segundo círculo.

Los parquímetros, el tercero.

Los contenedores, un cuarto.

Los espejos se alinearon alrededor como monitores de vigilancia.

Las rejillas se incrustaron formando runas imposibles.

Los columpios y toboganes se entrelazaron como serpientes guardianas.

Las alcantarillas grandes y pequeñas se abrieron como bocas invocando algo antiguo.

Todo estaba preparado.

La estatua se quebró.

Y de dentro… salió un ojo.

Un ojo de piedra y luz, enorme, giratorio, que nos observó a todos.

Y entendí.

Capítulo 5: La verdad final

El Noveno Pueblo no estaba revelándose espontáneamente.

No era rebelión.

Ni protesta.

Ni conciencia urbana.

Era un organismo.

Un ser.

Un ente.

El Fundador no era una persona.

Era un núcleo.

El corazón del pueblo.

Y ahora estaba despierto.

El ojo giró lentamente y proyectó tres palabras en el aire, usando los reflejos combinados de espejos, farolas y señales: “YA NO SIRVÁIS”.

Y entonces… empezó el colapso.

Capítulo 6: La Ascensión del Pueblo

Los edificios comenzaron a temblar.

La tierra vibraba como si algo estuviera empujando desde debajo.

Las calles se levantaron, flexibles como columnas vivas.

Las plazas se plegaron sobre sí mismas.

Y el pueblo entero… enterito… empezó a elevarse.

Sí.

El Noveno Pueblo DESPEGÓ.

Como si fuera una nave viviente.

Como si hubiera estado esperando este momento por décadas.

Los objetos celebraban: los parquímetros pitaban victoria, las fuentes expulsaban chorros hacia la estratosfera, los toboganes se enrollaban alrededor de los bancos como tentáculos alegres.

El pueblo subió.

Y subió.

Y subió.

Yo corrí.

Salté una verja.

Me tiré a un campo.

Y desde ahí… vi cómo el Noveno Pueblo se alejaba hacia el cielo.

Y al romper las nubes, escuché un último mensaje proyectado desde el ojo gigantesco: “GRACIAS POR LOS AÑOS. AHORA SOMOS LIBRES”.

Y desapareció para siempre.

Epílogo

Aquí estoy.

Solo, en un campo vacío donde antes estuvo todo.

Un cronista sin pueblo.

Un narrador sin escenario.

Un testigo de lo imposible.

El Noveno Pueblo se ha ido.

Ascendido.

Liberado.

Convertido en algo que no entiendo, pero que llevaba demasiado tiempo preparándose para romper sus cadenas.

Y yo… yo solo puedo escribir una última vez:

¡¡¡VIVA EL NOVENO PUEBLO!!!

FIN

sábado, 5 de septiembre de 2026

No tocaba

Cuando al moro gurrumino le interesa, deja pasar impunemente a las hordas invasoras camino de España; cuando no le interesa, las retiene.

A finales de Julio, sendas multitudes se dirigieron a las ciudades autónomas españolas en el Norte de África. Pero mientras que en Ceuta la muchedumbre invasora igualó prácticamente en número a la población local, en Melilla no ocurrió lo mismo.

No sólo eso, sino que se ha castigado las agresiones a policías y el asalto a la valla. Pero tampoco demasiado, no vayamos a creernos: pocos meses de cárcel y cuarenta y cinco euros de multa.

Muy disuasorio, como puede verse.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

Dato mata relato

Los detractores de Laffer dicen que para trazar su curva se limitó a unir los puntos. Quizá sea verdad; quizá no.

Pero el caso es que lo que propone es plausible: si el tipo impositivo es cero, no recaudas un chavo por impuestos; si es del cien por cien, tampoco, porque nadie va a molestarse en obtener dinero sólo para que venga el Estado y te lo quite; entre uno y otro extremo, la cosa irá creciendo hasta un cierto momento, a partir del cual decrecerá de nuevo.

Y con esa verdad incontrovertible se han topado Escocia y Chile, que han subido los impuestos… y han tenido una menor recaudación.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

viernes, 4 de septiembre de 2026

Iluminados, pero menos

Suele decirse, con un exceso de optimismo, que las energías sedicentemente renovables son las energías del futuro. Suele añadirse, con una gran dosis de mala uva, que siempre lo serán.

Lo cual no obsta para que haya vivales que busquen forrarse con ellas. Es el caso de un centro comercial sito en la isla de Tenerife, que según los promotores sería autosuficiente y se abastecería con placas solares.

La realidad ha sido muy distinta: se ha tenido que recurrir a un generador alimentado por gasóleo, situado en un aparcamiento subterráneo (ojos que no ven…) que, para más inri, no resulta suficiente para abastecer a todos los locales comerciales.

Y es que los promotores primero pusieron las placas y luego vieron que no llegaban con ellas, cuando lo que deberían haber hecho sería contar con la conexión a la red eléctrica -que no tienen- para, posteriormente, instalar las placas para reducir el consumo.

Vamos, que no es que pusieran el carro delante de los bueyes: es que, además, los bueyes son tiernos erales.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!! 

Que se vuelvan con Mojamé

Como he dicho ya unas cuantas veces, hay dos maneras de hacer las cosas: la de la izquierda y la correcta. Esto es especialmente cierto en el caso del desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer.

En primer lugar, por las cosas que hace: el psicópata de la Moncloa llamó a consultas a embajadores de otros países por (presuntos) agravios al gobierno; sin embargo, se niega a llamar a consultas a la embajadora alauita, y los ministros le han lamido el orto a nuestro vecino del Sur destacando en todo momento su excelente cooperación.

Y en segundo lugar, por lo que no hacen: el año pasado, Grecia tuvo una crisis migratoria (qué manía la de no llamarla por su nombre: invasión), y la solucionó en un plis plas suspendiendo el derecho de asilo.

Ya podrían aprender algunos en Moncloa… si les dejan.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

jueves, 3 de septiembre de 2026

Sus razones tendrán

Desde hace mucho tiempo, las avalanchas humanas en los pasos fronterizos de las ciudades autónomas españolas son cualquier cosa menos espontáneas.

Son movimientos perfectamente orquestados desde Rabat, como lo fue hace medio siglo la Marcha Verde que nos privó de una de nuestras provincias africanas, pues eso era el Sáhara Occidental, y no una colonia, figura jurídica que España nunca tuvo: los españoles eran españoles nacieran donde nacieran. De ambos hemisferios, decía el primer artículo de la primera Constitución que tuvo nuestro país.

Si son para ejercer presión sobre Madrid y conseguir gabelas, o son tanteos antes de organizar una invasión que sea definitiva, no lo sé. Y lo demuestra el hecho de que, cuando quiere, Marruecos puede frustrar una invasión sin que le suponga el más mínimo esfuerzo.

Eso sí, a saber a cambio de qué.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

Interés cero

Una de las características de las ideologías totalitarias es imponer a las personas qué han de pensar y qué no, qué les debe gustar y qué no, qué les tiene que parecer bien y qué no.

Y claro, como los seres humanos tienen capacidad de raciocinio -al menos, la mayoría; en el caso de algunos votantes de izquierda me surgen serias dudas-, son perfectamente capaces de formarse una opinión por sí mismos.

Si encima entra en juego el dinero, la cosa está clara: la gente sólo lo pondrá en algo que piensen que les va a suponer un beneficio (aunque luego resulte fallar, o ser una estafa, lo que cuenta es el pensamiento que tenía el pastaponiente cuando la ponía), o en algo que verdaderamente les interese.

Si no lo hacen, por eso será. Sin embargo, los ideólogos woke son demasiado cerriles (un fanático es alguien que no puede cambiar de idea y no quiere cambiar de tema, dijo Churchill) como para sumar dos y dos y deducir que si nadie ha pujado por el precio mínimo exigido para la retransmisión televisada de los partidos de la liga femenina de fútbol, es porque a casi nadie le interesan.

Aunque seamos campeones de todo.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

miércoles, 2 de septiembre de 2026

Tarzán y los hombres leopardo

En este volumen, Burroughs vuelve a emplear un recurso que ya había utilizado en Tarzán y las joyas de Opar: el de la pérdida de memoria del hombre mono tras recibir un golpe en la cabeza. Una amnesia por lo demás muy particular, ya que sólo olvida su identidad, pero no todos sus conocimientos y habilidades. En esta ocasión no requiere de un shock para recuperar la memoria, sino simplemente… de otro golpe en la cabeza.

Por otra parte, se nota más claramente que en otras novelas de la serie el racismo de Burroughs, que no se corta de hablar de razas inferiores. Aunque, de otro lado, muestra un rasgo de objetividad cuando contrapone el hecho de que los negros sean mal tratados en Estados Unidos, donde los blancos tienen el poder, y el que sean los blancos los maltratados en el África central, donde son los negros los que mandan.

En cuanto al argumento, sería típico de posteriores películas del personaje: un safari se mete en problemas -en este caso, con un culto secreto que no va dirigido contra los blancos (era quizá demasiado pronto), sino contra casi cualquiera que pasara por allí- y tiene que ser Tarzán el que les saque de apuros… aunque, posteriormente, sea él quien requiera ayuda por meterse en un lío (palabras textuales) del que no puede salir por sus propios medios.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

Proceso al proceso (713)

Aunque hay fuerzas y cuerpos de seguridad de ámbito regional y hasta local, también los hay de ámbito estatal: uno puramente civil, la Policía Nacional; otro, de naturaleza militar, la Guardia Civil (repárese en la contradicción entre la denominación y la naturaleza).

Su campo de actuación es todo el país. Por lo tanto, si se les retira de alguna zona, debería ser por criterios estrictamente operativos. Esto podría predicarse de la Policía Nacional, ya que hay comunidades autónomas con sus propios cuerpos equivalentes.

Pero no de la Guardia Civil. No hay nada remotamente parecido a la Benemérita, no ya en España, sino prácticamente en todo el mundo. Y si un gobierno que ha demostrado estar dispuesto a literalmente cualquier concesión con tal de seguir detentando el poder un solo minuto más, va retirando el cuerpo de determinadas regiones, regiones que tienen partidos secesionistas fuertes que le venden apoyo parlamentario a cambio de competencias, habrá que considerar que la denuncia de la principal asociación de guardias civiles -al ser un cuerpo de naturaleza militar, no cabe la existencia de sindicatos- acerca de que el desmantelamiento del cuerpo en Cataluña se realiza para contentar al separatismo tiene visos de verosimilitud.

Aunque, como siempre, admito la posibilidad del sesgo de confirmación.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

Media vuelta, ¡ar!, de frente, ¡marchen!

Hay una expresión chistosa referida a las fuerzas armadas de según qué países. Yo lo he oído referido a España, pero sería más aplicable, vista la Historia, al italiano. Dice así: el ejército XXX no retrocede jamás; simplemente, da media vuelta y sigue avanzando.

Esto podría aplicarse al desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer, sin duda inspirado por el proceder de quien lo dirige, es decir, el psicópata de la Moncloa. Sostienen una cosa contra viento y marea y de repente, sin encomendarse a Dios ni (sobre todo) al diablo, cambian completamente de opinión y defienden la contraria, a menudo empleando las mismas razones que esgrimían antes del volantazo.

Pasó con la bajada de pantalones ante los golpistas catalanes. Pasó con la banda terrorista de ultraizquierda. Pasó con los neocom, ahora sustituidos por los cocuquistas. Y parece que ha pasado con el cierre de las centrales nucleares, punto fundamental, pivotal, irrenunciable, de su política (por llamarlo de alguna manera) energética.

Pues bien, como parece que conceder la prórroga sólo a las centrales nucleares sitas en Cataluña (que no catalanas, puesto que son de titularidad estrictamente privada) iba a resultar un poco fuerte, hasta para el descaro habitual de unos y otros, el consejo de ministros ha decidido prorrogar la vida útil de Almaraz… a pesar de afirmar que mantiene exactamente la misma posición que ha defendido siempre.

La del personaje interpretado por Groucho Marx: estos son mis principios, pero si no le gustan, tengo otros.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

martes, 1 de septiembre de 2026

Las comparaciones son odiosas

Hay dos maneras de hacer las cosas: la de los izquierdistas y la correcta.

Tomemos el tema de las vacaciones de verano (con independencia de las circunstancias que la rodean) de los presidentes de gobierno de dos países similares, con peso económico similar: España e Italia.

El psicópata de la Moncloa, que a la sazón preside el desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer, viaja en avión oficial, rodeado de escoltas hasta las trancas, y las pasa en inmuebles pertenecientes al patrimonio del Estado en los que, para más inri, ha mandado realizar costosas reformas (con cargo, naturalmente, a los fondos públicos). Y se lleva a su cónyuge, sus hijas sus padres y hasta a algún amigo o compinche que pase por allí, si se da el caso. Y como debe estar agotado, se tira (o eso intenta) todo el mes a la bartola.

La primera ministra italiana, por el contrario, se desplazó en ferry a un hotel (de lujo, quizá, pero hotel), y pagó todo de su propio bolsillo. A diferencia del yerno de Sabiniano, viajó sola con su hija, y limitó el descanso a quince días.

Puede que lo de la italiana sea puro postureo, y no lo haga por convicción, sino por cálculo. Da lo mismo: la imagen que proyecta es infinitamente mejor.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

Reflexiones atemporales CCXXVII – De maduración tardía

Esta es una de esas ocasiones en que desearía, cuando tuve la idea brillante para esta entrada de la serie, haber sido un poco más explícito con las notas

Porque, cuando ataqué la redacción de la misma -dos semanas antes de la publicación (ventajas de ir con adelanto), pero probablemente un mes después de que se me hubiera ocurrido-, todo lo que tenía eran estas ocho palabras:

Simplemente, nos tomamos las cosas con más filosofía

Y claro, me quedé preguntándome qué demonios había querido decir, o a qué me estaba refiriendo, o sobre qué pensaba cuando las escribí. De hecho, mientras se iba aproximando el día en que tendría que escribirla, confiaba en que mi memoria -esa que, en ocasiones, funciona mejor cuando la dejo trabajar en segundo plano- recuperara el tema. Y, de hecho, creo que puedo haberlo hecho. En cualquier caso, no tengo un tema alternativo mejor sobre el que escribir, así que ahí va.

La cosa es (probablemente) que, reflexionando sobre mí mismo en particular, y sobre mi generación en general, llegara a la conclusión de que hemos avanzado en la vida, en nuestra evolución de carácter, a un ritmo más pausado que nuestros padres (y no digamos nuestros abuelos).

En mi caso, a veces pienso que mis reacciones o mi actitud frente a la vida es, en cierto modo, inmadura, o que no se corresponde con las casi seis décadas de vida que llevo a cuesta. Y no es que me arrepienta o avergüence de ello: como suelo decir -mitad en broma, mitad en serio, como casi todo lo que digo-, ser como uno de esos pequeñuelos es una de las bazas que tengo para ir al reino de los cielos (luego vendría lo de no saber mantener la boca cerrada y fastidiarlo todo, pero ese es otro tema).

Y puede ser también, y aquí enlazo con la nota del principio, que me tome las cosas con filosofía, con escepticismo, con una sana falta de dramatismo. O, al menos, que esa sea mi actitud exterior mientras la procesión va por dentro.

Un inciso final: ya me parecía a mí que este tema lo había tratado antes... (dos veces, de hecho).

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

lunes, 31 de agosto de 2026

Tarzán y el hombre león

En este volumen, uno diría que a Burroughs, por así decirlo, se le empezó a ir un poco la pinza. Pero de eso hablaré luego.

Podríamos decir que esta novela es un ejercicio de metaficción. Para empezar, comienza en un estudio de Hollywood que se dispone a hacer una película sobre un hombre criado en África entre leones. Para interpretarlo eligen a un deportista, campeón mundial de maratón. Tan físicamente parecido a Tarzán que quienes se encuentran con el rey de los monos creen estar hablando con el actor.

El paralelismo con la realidad es evidente. No sólo se trata de un hombre criado por fieras, sino que el actor que lo interpreta (actor por decir algo) es un deportista. Para la fecha en que se publicó esta novela, Johnny Weissmüller, campeón olímpico de natación, ya había interpretado por primera vez al hombre mono.

Tarzán no aparece de cuerpo entero hasta pasado el primer tercio de la novela. Llega aquí la ida de olla de Burroughs, que introduce a un científico loco más propio de sus sagas de Marte o Venus (no he leído esta última, pero apostaría duros contra pesetas a que no me equivoco) que de esta de la selva. Para remate, un mapa presuntamente falso resulta ser verdadero.

Y, en una última ironía, el propio John Clayton no es considerado apto para interpretar a Tarzán. Como aquel caso que se suele citar en que Charlot (o Elvis) se presentó a un concurso de imitadores suyo y quedó tercero.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

Proceso al proceso (712)

Suelo decir que la única cosa que los separatistas catalanes odian más que a España es a ellos mismos, es decir, a sus compañeros de travesía.

Y esto queda demostrado en cuanto les dejas un poco a su aire. Enseguida tratan de atribuirse el mayor mérito posible, o buscan segar la hierba bajo los pies de cualquiera que amenace su posición de privilegio.

Por eso, si la oficina antifraude catalana decidió tramitar una denuncia contra la líder de Alianza Catalana -un partido que, surgido de la casi nada, va camino de rebasar a todos los separatistas en resultados (es como las drogas, cada vez necesitas una dosis mayor para obtener el mismo efecto)- por la contratación de su hija como policía local en un concurso cuyo tribunal fue designado por la madre de la beneficiada con el primer premio, no es porque crean que puede haber algo sucio.

En primer lugar, parece lógico que sea la alcaldesa la que designe a los miembros del tribunal que ha de juzgar los méritos. En segundo lugar, ser pariente de un cargo electo no te convierte automáticamente en un inútil (por más que haya muchos ejemplos de lo contrario, sobre todo en las filas de la izquierda), por lo que es perfectamente posible que la interfecta fuera, efectivamente, la candidata más cualificada.

Y el tercer y último lugar, que levante la mano en la tierra del tres por ciento la formación política que, habiendo catado poder, no haya colocado a sus parientes en las correspondientes poltronas con cargo al presupuesto público.

Así que perro sí que muerde perro… a veces.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

No hay peor ciego que el que no quiere ver

Durante mucho tiempo, la atención que los sucesivos gobiernos han prestado a Ceuta y Melilla (ciudades españolas mucho antes de que al Sur de Gibraltar hubiera algo remotamente parecido a un Estado) ha sido, cuando menos, mejorable.

Como todo es susceptible de empeorar, la llegada al poder del psicópata de la Moncloa, al frente del desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer, no ha hecho sino provocar sucesivos descensos en la calidad y cantidad de dicha atención. Sea ello por un buenismo mal entendido, sea por pura maldad, sea por chantaje del tirano alauita que conoce Dios sabe qué secretos de miembros del ejecutivo y su entorno, sea por una combinación de varios o todos de esos factores, el hecho es que las cosas son las que son.

Y como aquellos polvos traen estos lodos, el diagnóstico que hacen policías y guardias civiles de la situación en Ceuta tras la invasión de hace un mes es que es catastrófica, con miles de personas deambulando y las niñas arrimándose a los miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado por miedo a que las violen. Pero oye, según el gobierno, Marruecos colabora.

Pues menos mal.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!