El mundo de la cultura español se proclama, en general, de izquierdas. Esto es poco menos que una contradictio in termini, puesto que -como señaló Ricky Gervais en una gala de los Globos de Oro-, la mayor parte de ellos tienen menos días de asistencia al colegio que Greta Thumberg.
Es decir, que son una panda de indocumentados
que no saben hacer la o con un canuto y tienen menos conocimientos que un folio
en blanco. Están, además, cargados de prejuicios, con lo que habitualmente no
son más que una máquina de soltar consignas.
Sin embargo, hay vedes que salta la sorpresa
y uno de ellos dice algo, no ya inteligente, sino meramente sensato. Como Karra
Elejalde -que a la que te descuidas te suelta una soflama ideológica-, que no
hace mucho señaló que no puede ser que cada película tenga que tener un chico con síndrome de Down, uno que tiene un muñón, otra que habla azí con la z, otro que es transexual... tampoco es fiel reflejo de la sociedad.
Evidente, ¿verdad? Pues hasta ahora nadie lo había señalado.
























