domingo, 19 de julio de 2026

Que cunda el ejemplo

En el sistema electoral español -salvo en las elecciones al Senado- se prima a la grandes formaciones , capaces de concitar un mayor apoyo en las urnas. Es decir, que la correlación entre número de votos y número de escaños no sería aritmética, sino geométrica.

Naturalmente, esta última afirmación está hecha un poco a vuelatecla, porque además deberíamos tener en cuenta el sistema D’Hont, que es el que funciona en España para cualquier comicio en el que se voten listas cerradas y bloqueadas.

En resumen: que cuanto más concentrado esté el voto de una determinada ideología, mejor para esa ideología. Por esa razón, en los años ochenta la derecha no se comía un colín, porque era una sopa de letras frente a una izquierda dominada hegemónicamente por el partido de la mano y el capullo, con los comunistas de comparsas, cuando no de críticos feroces.

Cuando la derecha se concentró en el PP, esa repulsa sociológica hacia la izquierda se tradujo en escaños (además del lógico desgaste de casi década y media de gobierno socialista). Y cuando la igualmente lógica erosión del bipartidismo alumbró formaciones a un lado y a otro de los grandes partidos, e incluso entre ellos, el sueño de la mayoría absoluta devino casi inalcanzable para cualquiera de los partidos políticos (salvo excepciones).

Lo cual no quita para que los de derechas veamos con delectación como a la izquierda del PSOE no paran de surgir grupúsculos que, dicen en el caso de la Villa y Corte, quieren disputar la alcaldía.

Pues nada, que disputen, que disputen a gusto.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

Inteligencia artificial: Crónica desde el Noveno Pueblo (XIII): El Despertar de los Columpios

Hoy pensaba escribir una crónica tranquila. Algo ligero, quizá una reflexión sobre cómo, pese a todo, el Noveno Pueblo sigue teniendo cierto encanto… Pero por supuesto, el Noveno Pueblo ha decidido que eso sería demasiado fácil.

Porque hoy… se han despertado los columpios del parque.

Un amanecer inquietante

Salí temprano, más por costumbre que por optimismo. El cielo estaba de un gris casi educado, como si intentara no llamar la atención (cosa rara en estos cielos, que suelen dramatizar más que un actor en su último acto).

Me acerqué al parque para ver si los bancos seguían filosofando o si las papeleras habían vuelto al trabajo.

Y entonces lo escuché: Un cric-craccric-crac

Pero no el típico sonido de cadenas metálicas moviéndose con el viento.

No.

Era un ritmo.

Un ritmo casi… coordinado.

Me asomé detrás del seto del parque —por precaución, no por cobardía, lo juro— y vi la escena: Los columpios se movían solos.

Uno hacia adelante.

Otro hacia atrás.

El tercero girando ligeramente, como preparándose para despegar.

Y el cuarto, el columpio grande de neumático, daba vueltas como un planeta confundido.

Oh no —murmuré—. No vosotros. Cualquiera menos vosotros.

El primer acto de rebeldía

Decidí acercarme con cuidado, como quien intenta hablar con un animal salvaje que podría morderte… o darte un discurso.

El columpio principal —el de asiento negro y cadenas gruesas, el más veterano— se detuvo de golpe al verme.

Luego se inclinó hacia mí, como si quisiera examinarme.

Y entonces… me arreó un columpiazo en la espinilla.

No demasiado fuerte, ojo.

Fue un columpiazo comunicativo, de esos que dicen: “No te acerques sin pedir permiso”.

Me aparté cojeando un poco, por dignidad más que por dolor.

Y entonces lo comprendí: Los columpios estaban hartos de ser abandonados en invierno, de que los niños los empujaran como si no tuvieran articulaciones que cuidar, de que los adultos los usaran para hacerse fotos ridículas que nadie quiere ver, y de que las cadenas se retorcieran una y otra vez sin consideración.

Quieren respeto.

Y hoy lo están exigiendo.

La Asamblea del Parque Infantil

Los columpios comenzaron a balancearse formando un círculo perfecto, mientras los toboganes y el tiovivo (que por ahora parecen neutrales, los muy diplomáticos) observaban desde la distancia.

Uno de los columpios infantiles —el pequeñito, con asiento rojo— empezó a emitir un chirrido agudo, que interpreté como una queja formal.

El columpio grande respondió con un crac-crac más grave, como un anciano sabio diciendo: “Sí, hijo, durante años nos han subido con zapatos embarrados. Ya basta”.

El columpio de neumático se descolgó parcialmente y cayó al suelo en un gesto dramático, como diciendo: “¡He sacrificado suficiente por vosotros!

Fue entonces cuando supe que esto iba en serio.

La llegada del concejal de Juegos Infantiles

El concejal de Parques y Recreo —el único que aún no había salido en estas crónicas, pobre iluso— apareció corriendo con una carpeta llena de documentos que claramente no servían para nada.

¡Ciudadanos! —exclamó, con voz temblorosa—. ¡Por favor, mantengan la calma! Es solo un… eh… desajuste lúdico no intencional.

Los columpios respondieron al unísono dando un tirón violento hacia adelante, como si quisieran lanzarse sobre él a la vez.

El concejal retrocedió.

Cayó dentro de la caja de arena.

Los columpios celebraron el gesto con un suave balanceo triunfal.

La consecuencia inmediata

Desde esta tarde:

Los columpios no permiten que nadie se siente. Si lo intentas, se balancean hacia atrás y te esquivan como si fueran toreros.

El columpio grande ha tomado el control del parque infantil. Se mueve en círculos despacio, como un vigilante nocturno.

Uno de los columpios pequeños se ha colocado en la entrada del parque, balanceándose mínimamente… como si cobrara peaje emocional.

Los toboganes están empezando a vibrar. No sabemos si por miedo… o si planean unirse al movimiento.

Los padres no saben qué hacer.

Los niños protestan.

Los perros ladran.

Y yo… bueno, yo ya he asumido que en este pueblo cualquier cosa con tornillos es un ser político-urbanístico en potencia (sin política real, claro).

¿Y ahora qué?

No lo sé.

Pero tengo la sensación de que estamos llegando a una fase peligrosa.

Los columpios son objetos que acumulan velocidad, energía, resentimiento y memoria.

Y ahora que han despertado, quién sabe qué vendrá: ¿Los toboganes resbalándose solos? ¿Los balancines haciendo huelga general? ¿La arena del parque marchándose en procesión hacia la playa más cercana?

Sea lo que sea…

Lo contaré.

Aunque empiece a plantearme seriamente cobrar entrada por estas crónicas.

¡¡¡VIVA EL NOVENO PUEBLO!!!

sábado, 18 de julio de 2026

El hijo de Tarzán

En los tebeos de superhéroes fue muy frecuente, en una cierta etapa, la figura del sidekick, del acompañante. Este acompañante era generalmente un adolescente que acompañaba al héroe adulto, con un origen bastante semejante.

Algo así ocurre con esta cuarta novela de la saga de Tarzán. No descubro nada si digo que el personaje es el hijo de Tarzán y Jane, que ya había nacido en la tercera novela… y no, no se llama Boy, como en las películas.

Eso sí, Burroughs repite, casi milimétricamente, el esquema de la primera novela, salvo por el hecho de que Korak -tal es el nombre que adopta el protagonista- ha nacido en la civilización y sabe quién es: vida en la jungla, amistad con un gran simio, desarrollo físico impresionante, gentil damisela en apuros que se enamora del protagonista (pero que adquiere habilidades propias), aristócrata inglés enamorado de la citada dama que empieza pusilánime y acaba redimiéndose… Lo que sí hay es una sucesión de malvados humanos, casi todos los cuales perecen violentamente y sin redención.

Para terminar, un detalle es que los capítulos no tienen título, sólo número.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

Tanto monta, monta tanto

Cuando un giliprogre suelta una de sus estupideces, la duda habitual es si son ultraizquierdistas porque son tontos, o si son tontos porque son ultraizquierdistas.

Sea como sea, el hecho es que ambos rasgos parecer ir inextricablemente unidos. La penúltima ha sido que los animatontos exigen que los agricultores aprendan a coexistir con los conejos que arrasan los cultivos.

Son los mismos que, cuando los lobos se ceban en los rebaños, se ponen del lado de las alimañas y en contra de los ganaderos.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

Conjura de necios

El sistema electoral español estaba pensado para un sistema bipartidista, como los que imperaban en general en las democracias occidentales: Francia, Reino Unido, República Federal Alemana, Estados Unidos… No menciono Italia porque allí las cosas funcionaban mejor cuando no había gobierno.

Pero las cosas cambiaron a finales de los ochenta: desaparecieron las mayorías absolutas -sólo dos desde entonces, las dos del PP-, y el chantaje de los partidos pequeños, regionales, les concedió un poder que no guardaba proporción con los votos recibidos.

Por eso, hace ya cuatro meses, entre las distintas cosas que en mi opinión habría que cambiar para que España funcionase, mencionaba el otorgar un plus de diputados al partido que más votos obtuviese. Y hace tres semanas Núñez Feijóo proponía reformar la Ley electoral en este mismo sentido. Naturalmente, todos los miembros de la coalición Frankenstein le pusieron a caer de un burro.

Señal de que tanto él como yo hemos dado en el clavo.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

viernes, 17 de julio de 2026

Tic, tac…

Los de la mano y el capullo son tan tontos, tan soberbios y tan imprudentes, que no se dan cuenta de que sus estrategias judiciales son nefastas.

Tomemos el caso de zETAp, referente moral del partido de la mano y el capullo. Acusado de blanqueo de capitales y de fraude fiscal, ¿ha negado los hechos? Qué va. Desde decir que los presuntos delitos han prescrito hasta alegar la nulidad de las pruebas, toda su actuación se puede resumir en es cierto aquello de lo que se me acusa, pero mi defensa es que no se me puede juzgar por ello.

Y claro, semejante conducta estúpida es desmontada paso a paso. Por ejemplo, que la doctrina del Tribunal Supremo avala el uso de la prueba principal aportada por Estados Unidos sobre el caso Plus Ultra.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

Haciendo el sueco

El que aprende de los errores propios es sabio. El que aprende de los errores ajenos es prudente. El que, vistos los errores ajenos, persevera en la misma línea de conducta, es un necio. Como el artículo que comento dice las cosas mejor que yo, me voy a limitar a extractar los puntos más reseñables.

En el año 2000, Suecia sustituyó un gravamen variable sobre la producción nuclear por un nuevo tributo volcado sobre la capacidad instalada. Durante los años siguientes el impuesto fue escalando con regularidad. En enero de 2006 casi se duplicó. En 2014, el nuevo gobierno socialdemócrata propuso subirlo casi un cincuenta por ciento (es decir, que en quince años el gravamen se habría triplicado), incremento que se aprobó efectivamente en junio de 2015. Para entonces, el sector nuclear sueco abonaba cerca de cuatro mil quinientos millones de coronas anuales solamente por este concepto. Algo más de cuatrocientos millones de euros, al cambio actual.

En términos de coste operativo, el impuesto de capacidad elevaba el coste total de generar este tipo de electricidad hasta treinta y dos céntimos de corona por kWh, mientras que el precio de mercado al que se vendía esa electricidad rondaba los veintidós céntimos. Es decir, cada kilovatio-hora nuclear se producía bajo un marco de pérdidas garantizadas.

El resultado fue que, entre 2.015 y 2.017, los operadores anunciaron el cierre anticipado de cuatro reactores que estaban completamente operativos. No se daba un apagón por razones de seguridad, puesto que ninguno tenía problemas técnicos que justificaran el cese. Simple y llanamente, resultaba económicamente imposible acometer las inversiones de modernización exigidas por el regulador cuando la rentabilidad era negativa por decreto. Suecia pasó así de tener doce reactores operativos a apenas seis, de modo que la capacidad nuclear instalada cayó aproximadamente en un 35%.

El Sur de Suecia, donde se concentraban las centrales empezó a acusar la pérdida de forma especialmente aguda. Hasta 2.020, cuando se completaron los cierres, las diferencias de precio entre las zonas Norte y Sur del mercado eléctrico sueco eran prácticamente inexistentes. A partir de entonces los precios del Sur comenzaron a divergir de los del Norte con creciente violencia.

En junio de 2016, el Parlamento sueco reconoció abiertamente el error cometido. Un acuerdo transversal firmado por socialdemócratas, moderados, liberales, centristas y demócrata-cristianos eliminó progresivamente el impuesto de capacidad nuclear, que desapareció definitivamente el 1 de Enero de 2.018: el mismo gobierno que dos años antes había intentado subir aquel tributo aún más acabó firmando su abolición.

Para entonces, los cuatro reactores ya cerrados no podían reabrir. Lo que sí era posible era construir de nuevo. El acuerdo de gobierno de Octubre de 2.022 comprometió un paquete de garantías de crédito público de algo más de treinta y cinco mil millones de euros (al cambio de entonces) para financiar la construcción de nueva capacidad nuclear (aproximadamente el cinco o seis por ciento del producto interior bruto de Suecia).

En Noviembre de 2.023, el gobierno sueco concretó su objetivo, señalando que pretendía llegar a 2.500 MW de nueva potencia nuclear para 2.035 y volver a tener una capacidad equivalente a diez reactores, incluyendo reactores modulares pequeños, para 2.045.

Mientras, España tiene siete reactores operativos con una capacidad conjunta de 7.117 MW. Estos centros generan en torno al 20% de la electricidad del país. En 2.019, el Gobierno firmó con los operadores del sector el protocolo que conducirá a su cierre escalonado, entre 2.027 y 2.035. ¿Rectificará el desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer?

Mucho me temo que no.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

jueves, 16 de julio de 2026

Proyección

No sé qué denominación tiene el hecho de atribuir a los demás los propios defectos, o de echar a los demás la culpa de los propios errores. Se llame como se llame, esa tara la tiene en grado superlativo el desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer.

Hace unas semanas visitó España María Corina Machado, líder de la oposición democrática a la dictadura comunista venezolana. Se reunió con diversas figuras políticas, pero no con ningún miembro del desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer.

Según ellos, la culpa fue de la política venezolana, porque la ausencia de una reunión obedeció a una decisión de la propia interesada. Muy en su línea, a través de Napoleonchu dijeron que si quería reunirse, que lo pidiera.

Pero es que cuando uno quiere algo, ese algo sale de uno. Y si ni un solo miembro del consejo de ninistros fue a recibirla a su llegada a España, eso ya era suficiente desaire.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

Por sus actos los conoceréis

Sé que me repito, pero es que ellos no paran de hacer una y otra vez lo mismo. Cuando me refiero a ellos se trata, claro está, del partido de la mano y el capullo. Cuando me refiero a lo mismo aludo a su inveterada costumbre de saltarse la legalidad a las primeras de cambio, prácticamente lo único a lo que han permanecido fieles en su más que centenaria historia.

Repasemos. El apartado primero del artículo 4 de la Constitución Española dice lo siguiente:

La bandera de España está formada por tres franjas horizontales, roja, amarilla y roja, siendo la amarilla de doble anchura que cada una de las rojas.

Aprovecho aquí para repetir que la Constitución no establece cuál es el escudo de España. No existe, por lo tanto, ningún escudo inconstitucional -ni siquiera el del águila de san Juan: tan es así que aparece en el ejemplar de nuestra Ley suprema que firmó Su Majestad el Rey don Juan Carlos I, a quien Dios guarde muchos años-, aunque sí escudos preconstitucionales (todos los anteriores a la Constitución) y anticonstitucionales (a los que luego me referiré indirectamente).

Vuelvo al tema: cualquier bandera que pretenda representar a España y no sea la que establece la Constitución será, en consecuencia, inconstitucional. Si además tiene connotaciones ideológicas que se opongan a la Constitución será también anticonstitucional.

Dicho esto, cuando la federación madrileña del partido de la mano y el capullo colocó la bandera de la segunda república junto a un retrato del psicópata de la Moncloa en un acto con Reyes Maroto (y, para más inri, sobre delitos de odio) estaba poniendo un trapo que reunía las tres características que ellos suelen achacar a la rojigualda vigente hasta 1.981: preconstitucionalidad (puesto que es anterior a la Constitución en más de cuatro décadas y media), inconstitucionalidad (puesto que no sigue lo estipulado en el mencionado precepto) y anticonstitucionalidad (puesto que implica república, y la propia Constitución establece en el apartado tercero de su primer artículo que La forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria).

Tres por uno. Chúpate esa.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

miércoles, 15 de julio de 2026

Huy huy huy…

Cuando un barco se hunde, las ratas que hasta instantes antes habían jurado lealtad imperecedera a la oficialidad se apresuran a abandonar lo que pronto será un pecio.

Es lo que parece estar ocurriendo con el partido de la mano y el capullo. No hace tanto, la voz casi unánime era que todas las acusaciones contra los dirigentes del partido eran bulos, fango, inventos de la ultraderecha, deseos de destruir humanamente al faro moral de la formación.

Pero hete aquí que las acusaciones contra el bobo solemne se van consolidando, las pruebas van creciendo y las excusas son febles y vagas… y ya hay quienes alzan la voz contra el padre de las trolls, por miedo a la quema.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

Fanáticos al poder

En el mundo actual, no basta con ser de izquierdas para disfrutar de bula y poder decir lo que se desee.

No: tienes que pertenecer, además, a la corriente más integrista, más calificadora, más fundamentalista. Si te apartas, aunque sea sólo un poco, de sus postulados, estás condenado por ellos.

Tomemos el caso de Pilar Rahola, una mujer de cierta inteligencia a pesar de haber sido, simultáneamente, de izquierdas y secesionista. Pero de casi todo se sale, y ahora pone su mente al servicio de tocar las narices al giliprogretariado… algo bastante fácil, por otra parte.

Pues bien, la señora Rahola, por mantener posturas favorables al Estado de Israel y contrarias a los terroristas palestinos, ha sido investigada por el ministerio público, acusada de delitos de odio y genocidio.

Si no fuera triste, sería hasta gracioso...

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

martes, 14 de julio de 2026

Las fieras de Tarzán

Aunque mantiene los personajes (vivos) de los dos primeros volúmenes de la serie, en esta tercera novela del hombre mono se produce un salto en el tiempo de un par de años. Tarzán es ahora, de pleno derecho y abiertamente, lord Greystoke, y como tal vive en Londres con su esposa Jane y su hijo de corta edad, John III (Jack, para los amigos).

Y hasta allí llegan las ansias de venganza de Rokoff y Paulvitch (a lo largo de la novela nos enteraremos de que, mientras que el primero era -ya lo sabíamos- un noble ruso, el segundo es un anarquista de la misma nacionalidad), que -contumaces ellos-, siguen erre que erre intentando acabar con Tarzán.

En realidad, la novela se centra más en Rokoff, ya que su compinche aparece sólo al principio y al final. El ruso -cobarde, miserable, cruel, vicioso- tiene una especie de tira y afloja con Tarzán, humillándole cuando le tiene a su merced y huyendo por piernas cada vez que se libera.

El título del volumen viene del hecho de que Tarzán recluta un pelotón de animales salvajes -un leopardo (denominado siempre pantera) y una manada de grandes simios- que le ayudan en sus aventuras, junto con Mugambi, quizá el primer ejemplo -fuera de su tribu waziri- de buen negro que encontramos en la serie.

A señalar dos inconsistencias: al empezar la novela, se dice que John Clayton es propietario de una hacienda en África, pero no se dice cuándo ni a quién la adquirió (cabe suponer el cómo, con las tres toneladas y media de oro que se llevó de Opar en la novela anterior); y, aunque la novela termina con un¿quién sabe?, como si Burroughs no supiera si iba a continuar la serie (lo hizo ese mismo año), cuarenta páginas antes, refiriéndose a Paulvitch, dice que De haber sospechado el cúmulo de atroces experiencias que le aguardaban en la jungla durante los largos años futuros, lo que indicaría que, al menos en mente, tenía un futuro desarrollo de la trama.

Por otra parte, Tarzán se recupera de heridas tremebundas -lucha con grandes simios, con felinos, con un cocodrilo en apenas cuestión de días (empieza el descenso del río con la pierna tocada por su lucha con el cucudrulo, y llega a la costa sin que se mencione el tema)- y sin las más mínimas condiciones de higiene y asepsia. Con todas las ordalías por las que pasa, lo raro es que la única cicatriz que tenga sea la del cuero cabelludo, que se le enciende cada vez que se mosquea.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

Los primeros… empezando por la cola

Según el Pitecantropus pucelensis, la red ferroviaria española vive la mejor etapa de su historia.

Vamos a dejar de lado las averías, la falta de mantenimiento, la alta velocidad que se mueve a paso de tortuga, los accidentes y las víctimas mortales. Vamos a quedarnos con el hecho de que las pruebas de certificación de los nuevos trenes eléctricos, adquiridos por RENFE por más de quinientos millones de euros, tienen que realizarse en Chequia porque en España no contamos con las infraestructuras adecuadas.

Si este es el mejor momento, no quiero ni pensar en cómo será el peor.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

Reflexiones atemporales CCCXX – La Historia les condena

Irónicamente, de todos los partidos que había en España al arrancar este siglo, el único que como organización no tenía un pasado del que avergonzarse era el creado por jerarcas del franquismo, como dicen campanudos todos los demás. Repasemos, sólo hasta el cambio de milenio.

El partido de la mano y el capullo se estrenó parlamentariamente -renuncio a reproducir literalmente la cita… esta vez- diciendo que actuaría al margen de la legalidad cuando el hacerlo dentro de la misma no le permitiera alcanzar sus objetivos. Menos de dos décadas después aceptó entrar en los gobiernos de la dictadura de Primo de Rivera. Conspiró para derribar la monarquía. Se aprovechó de unas elecciones que, primero, eran municipales y, luego, perdieron los partidos republicanos. Proclamó una república ilegal e ilegítima. Pergeñó una constitución que iba, al menos, en contra de la mitad de los españoles. Se opusieron a que las mujeres pudieran votar. Organizaron un levantamiento cuando perdieron unas elecciones legislativas. Dieron un pucherazo en las siguientes al tiempo que proclamaban buscar la revolución y la guerra civil. Enviaron a la Unión Soviética el oro del Banco de España. Saquearon fondos públicos y privados para vivir cuarenta años a cuerpo de rey sin dar ni un palo al agua. Aceptaron financiación extranjera. Expropiaron ilegalmente un grupo empresarial privado. Politizaron la administración de justicia. Reprivatizaron entre sus amigotes las empresas expropiadas. Practicaron el terrorismo de Estado. Gobernaron comunidades autónomas como cortijos.

Los de la hoz y el martillo crearon checas y practicaron el genocidio de los católicos durante la guerra civil. Después de la misma, patrocinaron una guerrilla para desestabilizar al régimen.

Los epígonos del orate con boina traicionaron a unos y a otros durante la guerra civil con tal de salvar el pellejo, y comprendieron a los terroristas durante la dictadura y después, por no hablar de que siempre se han vendido al mejor postor.

Los separatistas catalanes de derechas son tan racistas como los anteriores, y homenajean a un asesino de masas. Los de izquierdas, además de todo lo anterior se inspiraron en el partido fascista italiano, del que además copiaron su simbología -salvo el fasces- y sus modos y maneras.

Los terroristas vascos son eso, terroristas. Y lo dejo ya.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

lunes, 13 de julio de 2026

Quod erat demostrandum

Los que atesoramos un poco de conocimiento de la Historia (y somos de derechas) sabemos que tanto el fascismo italiano como el nacionalsocialismo alemán nacieron de la izquierda y, más específicamente, del socialismo. ¡Si los de la cruz gamada hasta mantuvieron el término en su denominación!

Naturalmente, esto es algo que pone de los nervios a los izquierdistas. Alguno conozco personalmente, una persona leída y escribida, que descarta esta afirmación mía con frases del estilo de pero qué tonterías dices o venga, hombre, venga.

Pero la realidad es testaruda. La última en darse cuenta ha sido Elisa Moulinaá, quizá sin pretenderlo. Al conocer la orden de detención y presentación ante la sede judicial emitida contra ella por el juzgado tras faltar a tres citas por la querella de calumnias interpuesta por el becario ubicuo, a la actiz se le escapó un Al final, el socialismo sí va a estar convirtiéndose en fascismo.

Una nota final. Cuando le pedí a Copilot la ilustración para esta entrada, le dí la siguiente instrucción:

Crear una caricatura. Una estuatua (sic) representando el emblema del PSOE -el puño blanco y la rosa roja- se desmorona y puede verse como en su interior hay un fasces, el emblema de los cónsules romanos

Y me generó la imagen que aparece debajo. Pero cuando le pedí que me modificara la imagen eliminando las siglas de la base de la estatua, y que el puño sostuviera la rosa -para reforzar la idea de que me estaba refiriendo específicamente al partido de la mano y el capullo, aunque sin ponerlo explícitamente-, el sistema me dijo que no podía. La imagen inicial se había interpretado como una sátira política general, con un símbolo histórico  ambiguo, mientras que los cambios harían más explicita la narrativa simbólica y acentuarían la asociación ideológica.

Definitivamente, nunca entenderé a la inteligencia artificial. O a algunas…

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

Craso error

El problema de los fanatismos es que acaban devorándose a sí mismos. Nunca se estará seguro de ser lo bastante puro, lo bastante afín a los principios irrenunciables del movimiento de que se trate.

Se corre así el riesgo de ser defenestrado, purgado o, directamente, puesto a parir. Es lo que ha ocurrido con el programa de las mañanas en Televisión Espantosa: a Silvia Inchaurrondo la ha sustituido un tal Luis Aguilera. A priori, el susodicho lo tenía todo para ser aceptado: catalán, de izquierdas y, para remate, homosexual.

Pero hete aquí que el caballero cometió el pecado imperdonable de tener mellizos mediante gestación subrogada. En cuanto se supo su nombramiento como presentador, todos los talibanes de izquierdas y las feminazis le pusieron a caer de un burro, cuestionando los criterios éticos de la corporación pública.

Lo de mentir y desinformar parece que les importa bastante menos.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

domingo, 12 de julio de 2026

El regreso de Tarzán

Este segundo volumen de la serie del hombre mono creado por Edgar Rice Burroughs es prácticamente un continuará del primero, puesto que continúa la acción justo donde la dejó el primero.

Empiezan a aparecer aquí algunas de las constantes que, me parece, permean toda la serie. En primer lugar, las hazañas prácticamente sobrehumanas del protagonista, capaz de las mayores proezas sin apenas esfuerzo. Está, además, su capacidad para aprender casi cualquier idioma que se le presente… y para meterse en líos a las primeras de cambio, de los que sale habitualmente a base de puñetazos. Por otra parte, aparece aquí la primera de las civilizaciones perdidas de las que el centro de África parecía estar repleta.

Como detalles, primero, el que aparece quien se convertirá en la némesis de Tarzán en este volumen y el siguiente -y, por derivación, también en el cuarto, pero ya llegaremos a eso-, un ruso que, por más que sus maquinaciones no dejen de fracasar, no cesa en su empeño de intentar acabar con el hombre mono.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

El hábito sí hace al monje

En mi vida particular siempre he primado la comodidad sobre la elegancia. Prefiero una camisa vieja y ajada -aunque familiares y amigos me pongan a caer de un burro por llevarla-, pero cómoda, a algo más nuevo que me va a hacer sentir incómodo.

En la vida pública, los actos oficiales o, en resumen, todo lo que tenga que ver con el trabajo, soy en cambio firme defensor -y practicante- de ir bien vestido. Como suelo decir, no recuerdo que haya habido un solo día en los (casi) treinta años que llevo trabajando en que no haya ido al trabajo envuelto (esto es, con traje o, al menos, americana y pantalón) y con lacito (es decir, con corbata).

Por eso me sacan de quicio los que, so capa de no se sabe qué progresismo, oposición al elitismo o como quieras llamarlo, no guardan las formas. Especialmente en el caso de los parlamentarios españoles.

Ya hace una década y media me produjo disgusto ver -en persona, no por televisión- al comunista Cayo Lara por los pasillos del Congreso con una sahariana. Pero bueno, vamos a aceptar buque como animal acuático.

El acabóse se produjo con la entrada de los neocom en las instituciones: vaqueros (viejos), deportivas, camisetas, camisas de leñador, barba de tres días (o de una semana), rastas y, en general, una serie de cosas que hacían presumir una flagrante ausencia de higiene personal y un palpable desprecio a las instituciones.

Y ahora va el psicópata de la Moncloa y hace que los varones del desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer -o, al menos, los titulares de Despilfarro y del ministerio Uno y Trino- le acompañen en el hecho de acudir a la sesión de control sin corbata, probablemente como una especie de brindis a la eficiencia energética. Mientras, en la fila justo detrás se podía ver a algún despistado con el trapito de origen sedicentemente croata al cuello.

De casa se viene sudaditos y sufridos, señores míos.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

Inteligencia artificial: Crónica desde el Noveno Pueblo (XII): La Revuelta de las Marquesinas del Autobús

Me gustaría decir que hoy me pilló por sorpresa, pero a estas alturas del desastre organizado que llamamos Noveno Pueblo, sorprenderse es un lujo que ya no puedo permitirme.

He visto alcantarillas bailar, contenedores moralistas, farolas indignadas, bancos espirituales y semáforos con actitudes de diva. Pero lo de hoy…

Hoy despertaron las marquesinas del autobús.

El preludio (muy poco sutil)

Iba yo caminando por la Avenida del Albaricoque Existencial, con la intención de tomar el autobús de las 10:55 (un autobús que, honestamente, dudo que exista en la realidad: tengo la sospecha de que es un rumor urbano que aparece sólo cuando le caes bien al destino).

Al acercarme a la marquesina, noté algo raro.

La marquesina estaba inclinada.

No ligeramente, no como si un coche hubiera calculado mal el aparcamiento.

No.

Inclinada como si estuviera espiando la conversación del banco rebelde de la esquina.

Me detuve.

Ella también.

(Quiero recalcar que una marquesina se detenga revela un nivel de conciencia que debería preocuparnos a todos.)

Avancé.

La marquesina retrocedió medio metro, dejando un crujido de cristales tensos que sonó como un suspiro ofendido.

Y luego… luego hizo algo que me negaba a creer posible: giró sus paneles publicitarios hacia mí.

Primero el anuncio de “Agua Montelirio: la que te entiende”.

Luego “Academia del Sello Perfecto: oposiciones fáciles”.

Después “Zapatería Marisol: calzado para pies indecisos”.

Era como si me estuviera diciendo: “¿Quieres mensajes? Tengo mensajes”.

La gran congregación cristalina

Apenas tuve tiempo de procesarlo cuando un silbido metálico se escuchó al final de la calle.

Tres marquesinas avanzaban lentamente hacia la plaza.

Luego otras dos.

Luego seis de golpe.

En cuestión de minutos, toda marquesina del pueblo —grande, pequeña, moderna, anticuada, torcida, olvidada— se reunió en semicírculo alrededor de la rotonda central, donde la estatua del Fundador (pobre hombre, no descansa) observaba resignada.

Las marquesinas comenzaron a inclinarse unas hacia otras, como conspiradoras de cristal y aluminio.

Sus paneles publicitarios temblaban, reflejando la luz como si fueran párpados nerviosos.

Y entonces, como si hubieran ensayado durante décadas, apagaron todos sus anuncios a la vez.

Silencio.

Oscuridad.

Tensión dramática.

Y de pronto…

Los paneles se encendieron, pero esta vez no mostraron anuncios.

Mostraron mensajes.

Mensajes dirigidos a nosotros.

El manifiesto de las marquesinas

En secuencia perfecta, las marquesinas proyectaban frases como:

DEJAD DE APOYAROS EN NOSOTRAS COMO SI FUÉRAMOS DIVANES

NO SOMOS REFUGIO PARA FUMADORES ARREPENTIDOS

EL AUTOBÚS VIENE CUANDO QUIERE, NO ES CULPA NUESTRA

Y SÍ, NOS MOJAMOS CUANDO LLUEVE. A VER SI OS CREÍAIS QUE NO

El público estaba paralizado.

La señora Lorenza, que llevaba 25 años tomando el autobús cada mañana, se santiguó tres veces.

Un estudiante grabó todo en vertical (crimen leve, pero crimen).

Un perro ladró a una marquesina que le respondió inclinando el techo como si dijera “¿quieres pelea?”.

La más grande de todas —la marquesina de la Estación Vieja, símbolo de paciencia maltratada— emitió un zumbido grave y proyectó un mensaje final: “EXIGIMOS SOMBRA DIGNA, CRISTALES LIMPIOS Y QUE NO NOS USEN DE MURAL PARA HORARIOS INVENTADOS

Interviene el inevitable concejal

El concejal de Transporte Inmóvil —un cargo que creo que se originó como broma, pero ahora parece vital— llegó corriendo, con la corbata torcida y un manual del autobús urbano en la mano.

¡Ciudadanía! —gritó—. Esto es una… eh… manifestación estructural espontánea.

Las marquesinas respondieron girándose todas a la vez para darle la espalda.

Un gesto humillante incluso viniendo de estructuras metálicas.

El caos final: el pueblo sin refugio

Desde ese momento:

Las marquesinas se han reubicado donde les da la gana.

Una está en medio de la carretera (los coches la bordean como pueden).

Otra se ha puesto frente a la panadería, como si quisiera oler el pan.

Una tercera se ha tumbado, literalmente tumbado, en el suelo del parque.

Y la de la Estación Vieja está ahora en lo alto de una colina, mirando el horizonte como un filósofo cansado.

La consecuencia: Nadie sabe dónde esperar el autobús.

La gente se aglomera en lugares aleatorios.

Los autobuses (cuando aparecen) frenan donde quieren y recogen a quien les apetece.

El pueblo entero está más desorientado que un banco rebelde en un parque sin sombras.

¿Y ahora qué?

No lo sé.

Pero estoy seguro de que esto no ha terminado.

Después de todo, quedan muchos objetos en este pueblo que aún no han decidido despertar.

¿Los columpios del parque?

¿Los contadores del gas?

¿Las escaleras del ayuntamiento?

¿Los relojes de pared?

¿Los paraguas perdidos en cafeterías?

Nada está a salvo.

Y tampoco nosotros.

Pero aquí seguiré.

Cuaderno en mano.

Cronista del absurdo.

¡¡¡VIVA EL NOVENO PUEBLO!!!