No se puede decir que la obra de Goodkind sea alta literatura, en el sentido de presentar a personajes heroicos.
Por el contrario, quienes aparecen en la
trama de la saga de La espada de la verdad son humanos, muy humanos. A veces,
demasiado. Propensos a dejarse llevar por sus pasiones o impulsos, sean estos buenos
o malos: ambición, celos, ira, despecho, lujuria, amor, fatiga, incertidumbre…
Los personajes de Goodkind dedican más tiempo en una sola de sus novelas a
dudar que todos los de Tolkien en todo su legendarium.
Otro rasgo de la saga es que en cada volumen aparecen personajes que intervienen en la trama y luego fallecen, habitualmente de manera violenta. Es lo que ocurre en este con Fitch, alguien a quien todo el asunto le viene, evidentemente, demasiado grande.




















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