domingo, 13 de septiembre de 2026

Inteligencia artificial: Epílogo: Lo que Quedó en la Tierra

Han pasado tres semanas desde la Ascensión del Noveno Pueblo.

Tres semanas sin semáforos insurrectos, sin papeleras sindicalistas, sin bancos existencialistas, sin radiadores temperamentales, sin parquímetros tiránicos, sin columpios diplomáticos ni toboganes serpenteantes.

Tres semanas sin vibraciones, sin chorros inesperados, sin mensajes escritos con vapor o monedas voladoras.

Tres semanas de silencio.

Un silencio tan profundo que, en cualquier otro lugar, sería paz.

Pero aquí, en el hueco que dejó el Noveno Pueblo, ese silencio pesa.

Pesa como si contuviera demasiada memoria.

1. El cráter

Dicen los niños que el hueco donde antes estaba el pueblo parece una cicatriz gigante.

Dicen los adultos que se parece más a una mordedura.

Yo creo que es las dos cosas: la marca de algo que se fue… y la prueba de que algo lo llamó.

Porque el suelo no está roto.

No está quemado.

No está hundido.

Está… liso.

Como si el Noveno Pueblo hubiera decidido plegarse, levantarse y marcharse sin dejar rastro físico, solo un rastro emocional.

A veces, si se camina por la zona al atardecer, se oye un eco.

No un eco de pasos.

Un eco de objetos.

Un clin, un crac, un clonk, un shh, un bip, un tic.

Como si allá arriba —donde quiera que “arriba” sea ahora— todos ellos siguieran funcionando, reorganizándose… viviendo.

2. Los que quedamos

Los vecinos, dispersos por pueblos cercanos, hablan entre susurros.

Algunos dicen que el Noveno Pueblo ascendió porque estaba cansado de sostenernos.

Otros creen que había algo más grande, más antiguo, más profundo en sus cimientos, esperando el momento de despertarse.

La señora Paredes asegura haber visto, una noche, un destello en el cielo y haber oído un piiiiiiclonk que reconocería en cualquier parte.

Dice que era su radiador.

Su radiador diciéndole adiós.

El antiguo concejal de Alumbrado se niega a hablar del tema.

El de Climatización llora cuando ve una estufa.

El de Parques y Recreo no se acerca a un columpio ni aunque le paguen.

Yo… bueno, yo sigo escribiendo.

Porque si algo he aprendido es que cuando un pueblo entero se va volando hacia la estratosfera, alguien tiene que dejar constancia de la locura.

3. El rumor

Últimamente circula un rumor.

Uno pequeño y absurdo, como todos los rumores grandes que nacen en pueblos pequeños.

Dicen que, algunas noches claras, si miras al cielo desde cierto ángulo justo en el hueco del pueblo desaparecido, se puede ver una luz extraña moviéndose.

No una estrella.

No un avión.

Una luz rectangular.

Una luz que parpadea en blanco y rojo.

Una luz que parece… una señal de tráfico.

Dicen también que una vez cayó del cielo un papel.

Un ticket.

Con un mensaje incompleto.

Solo tres palabras impresas: “SEGUIMOS AQUÍ ARR…

El viento se llevó el resto.

4. La despedida

No sé si volverán.

No sé si querrían hacerlo.

Quizá el Noveno Pueblo encontró en el cielo lo que nosotros no supimos darle: espacio, libertad, luz limpia, distancia del caos humano.

Quizá allá arriba están reorganizando su sociedad de objetos autónomos.

Quizá se ríen de nosotros.

Quizá nos echan de menos.

Quizá nunca más quieran saber nada de los humanos que no limpiaban bien las ranuras de las rejillas.

Pero esto sí lo sé: Si algún día escucho un cric-crac conocido, si una farola solar vuelve a inclinarse antes de tiempo, si un columpio aparece en un campo aislado como si hubiera caído de una gran altura…

Sabré que han vuelto.

Y volveré a escribir.

Hasta entonces, solo puedo decir: Gracias, Noveno Pueblo.

Fuiste absurdo, fuiste brillante, fuiste imposible.

Y fuiste nuestro.

¡¡¡VIVA EL NOVENO PUEBLO!!!

FIN DEFINITIVO… ¿o no?

sábado, 12 de septiembre de 2026

El ventilador de la mierda

Hoy vamos de refranes. Hay uno que dice que cree el ladrón que todos son de su condición. En el caso del partido de la mano y el capullo, más bien lo que quiere hacer creer es que todos son como él.

Porque si ha habido un partido político en España que ha infringido prácticamente todos los artículos del Código Penal -de cualquier Código Penal, incluidos los que ellos puedan haber aprobado-, ese es el fundado por Paulino Iglesias.

Y como las pruebas son tan abrumadoras que es imposible negar la evidencia, lo que buscan es difundir la idea de que en las demás formaciones políticas ocurre lo mismo. De hecho, que todas las instituciones del Estado se comportan igual que ellos.

Probablemente por ello, la llamada cloaca del PSOE (me hace gracia la expresión, puesto que yo considero que la formación en pleno es un albañal hediondo) quiso difundir la idea de que la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil hacía escuchas ilegales y que sus mandos habían estado de putas.

Podrían haber empezado por preguntar al tito Berni, a Ábalos y a Koldo. Seguro que les podrían haber despejado las dudas.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

Sarna sin gusto, pica

Hay un pareado relativamente conocido que dice en tiempo de rojos, hambre y piojos. Esa expresión debió nacer, me supongo, hace cosa de un siglo, cuando los primeros gobiernos abiertamente comunistas comenzaron a ejercer el poder.

La cosa ha evolucionado y ahora ya no cabe hablar sólo de hambre y piojos. El abanico se ha abierto, las posibilidades han aumentado, y las comunicaciones ofrecen un rango mayor de desgracias.

Es lo que ha ocurrido en Ceuta con la invasión de la morisma, unida a la inacción del desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer (los rojos del pareado). Las enfermeras destinadas en la ciudad autónoma han denunciado una crisis epidemiológica, con brotes de sarna, tuberculosis, varicela y Covid.

Y la cosa no se ha quedado al otro lado del estrecho, porque hace un mes se detectaron dos casos de sarna entre los policías desplazados a Ceuta que habían vuelto con sus familias.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

viernes, 11 de septiembre de 2026

Que lo prohíban de una vez, si tan malo es

La hipocresía de la izquierda se manifiesta de múltiples maneras. No sólo en su modus vivendi, sino también en su modus operandi.

Por ejemplo, critican el tabaco. Fumar tiene efectos perjudiciales en la salud y en el bolsillo. De hecho, lo considero uno de los vicios más estúpidos que existen, puesto que consiste, literalmente, en quemar el dinero, convertirlo en humo.

Quienes más insisten en los perjuicios de la nicotina, los alquitranes y demás son, precisamente, los que se autodenominan progresistas. Pero en lugar de prohibir su venta, que sería lo lógico, lo que hacen es permitirlo, sólo que subiendo los impuestos sobre el mismo vez tras vez.

Algunos podrían ver en esto un propósito disuasorio. Yo no diré que prefiero ver, pero sí que tiendo a ello (a verlo, no a preferirlo), una voraz intención recaudadora, y un afán de aprovecharse de las debilidades de los ciudadanos que resulta de todo menos solidario.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

De donde no hay no se puede sacar

Muchos en la izquierda, y algunos en la derecha, celebran las sucesivas subidas del salario mínimo interprofesional que ha venido realizando el desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer. Otros no estamos tan convencidos de las bondades de la medida.

Y es que atender al salario de los trabajadores es fijarse sólo en un lado de la ecuación o, como piensan algunos econotontos comunistas, pensar que todo se soluciona dándole a la máquina de hacer dinero.

Pero es que el dinero que reciben los trabajadores sale de alguna parte. Y esa parte es el empresario. Y a no ser que aumente la productividad, el dinero a repartir seguirá siendo el mismo. No todos van poder cobrar más, con lo que algunos cobrarán menos.

Y esos unos suelen ser los más débiles, precisamente.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

jueves, 10 de septiembre de 2026

Títere

En la entrada anterior me refería al psicópata de la Moncloa como cero a la izquierda en la política internacional. La afirmación no es completamente exacta.

En realidad, sí que juega un papel en el tablero mundial. Es el de tonto útil de las tiranías que quieren doblegar Occidente, tengan sede en Moscú, Teherán o Pekín. Y si trabajar para ellos es estúpido, además de malvado, hacerlo abiertamente roza la idiocia más absoluta.

Es bien sabido que en la China comunista no existen empresas privadas como tal. Existe aquello que el partido ha decidido permitir que exista, por el tiempo que el partido permita que exista y con los fines que el partido desee. Y uno de esos fines, si no el más importante sí de los principales, es trabajar para el partido; o, dicho de otra manera, espiar.

Si además se trata de una empresa que ha colaborado en la modernización del Ejército chino y en el despliegue de infraestructuras vinculadas al espionaje y la ciberseguridad, que por ello ha sido vetada por Estados Unidos (por más que Washington acostumbra a tener sus propios motivos, no siempre confesables, para tomar sus decisiones, y más con quien ocupa actualmente el Despacho Oval), y que otra se ha instalado en Ferrol -a pesar de las dudas manifestadas por el Ministerio de Defensa-, cerca del arsenal militar y del astillero de Navantia, los riesgos potenciales de espionaje asociados a este tipo de operaciones son más que evidentes.

Que el psicópata de la Moncloa hable de un modelo de cooperación que trascienda el simple flujo comercial para enfocarse en un desarrollo industrial y tecnológico conjunto, y que las sinergias entre firmas españolas y chinas ofrecen una oportunidad estratégica para emprender proyectos de inversión compartidos es como hablar de la colaboración entre leones y chacales.

Colaboración que durará tanto como al león le apetezca, y ni un minuto más. Y que tenga cuidado el chacal, no sea que el león decida comérselo.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

Cantidad excluye calidad

Suele decirse que un buen líder no tiene por qué ser la persona más capaz, sino aquella que sabe rodearse del mejor equipo posible.

Sin embargo, la cosa tiene un límite. Cuando el volumen del equipo empieza a ser considerable, es legítimo pensar que el líder al frente es un incapaz que no tiene ni idea de nada, que ocupa el puesto de pura chiripa y que se sabe indigno del mismo, pero que no quiere abandonarlo de ninguna de las maneras.

Eso es lo que pasa, probablemente, en el complejo de la Moncloa. El psicópata que detenta la presidencia del desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer ha batido de nuevo un récord, y su equipo de asesores ya alcanza las cuatro cifras (para los de letras: que son más de mil), un sesenta y ocho por ciento más que cuando cambió el colchón de la residencia oficial de la segunda autoridad del Estado.

Y si a pesar de toda esa gente se la siguen colando doblada y sigue siendo un cero a la izquierda en la política internacional, hasta sus votantes más incondicionales deberían cuestionarse la aptitud del yerno de Sabiniano para tan alta responsabilidad.

De hecho, los detractores de Isabel Díaz Ayuso suelen decir que se lo debe todo a su jefe de gabinete, Miguel Ángel Rodríguez. Admitiendo que la presidente de la Comunidad de Madrid sea una perfecta inútil, tendrán que admitir que tiene un ojo excelente para elegir asesores: con uno solo pone al contrario más nervioso de lo que él le pone a ella con mil.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

miércoles, 9 de septiembre de 2026

¡Qué cara! ¡Qué cruz!

Ya sé que me repito más que el ajo, pero la realidad es testaruda y tiende a darme la razón (o así lo veo yo).

Me refiero (esta vez) al hecho de que hay dos maneras de hacer las cosas: la del desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer y la correcta. Tomemos, por ejemplo, el caso de la invasión marroquí de Ceuta.

El autodenominado diario independiente de la mañana (será que depende de la tarde), antaño director de la actividad del gobierno y más recientemente simple portavoz del desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer, publicó el dramático testimonio de una de las invasoras, que había huido de su país, Marruecos, por culpa de su familia y por la desigualdad entre hombres y mujeres que fomenta el Islam. Muy triste, muy humano, muy lastimoso… si no fuera por el hecho de que en redes sociales afirma que vive en Dubái, que ha estudiado en inglés en el American Language Center de Tánger y que suele acudir a bastantes fiestas.

Y mientras, los policías nacionales enviados a Ceuta han sido olvidados por el ninistro Pequeño y si duermen bajo techo es gracias al ejército.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

Pan para hoy y hambre para mañana

Para un político que basó su ascenso al poder en una campaña de imagen -¿alguien le recuerda con Begoña, modosos los dos, en un mitin del partido de la mano y el capullo delante de una gigantesca bandera de España? Una y no más-, todo lo que hace son eso, campañas.

El psicópata de la Moncloa no soluciona cosas. Todo lo más, anuncia que hará cosas, pero no las hace: para muestra, los (literalmente) cientos de miles de viviendas que deberían haberse construido en España bajo el desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer.

Y cuando las hace, no son soluciones, sino apaños. No son remedios, sino chapuzas. Actuaciones para salir del paso y que la gente se olvide del problema, que mañana ya surgirá otro que habrá que afrontar.

Resumiendo: que el desalojo de la playa de El Trampolín no es una solución al problema (la solución sería mandar a los marroquíes de vuelta a Marruecos), sino sólo moverlo de sitio. Y así lo han puesto de manifiesto los miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado destinados en la ciudad autónoma.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

martes, 8 de septiembre de 2026

Ojos que no ven

Existe una pregunta, no sé si en Filosofía o en qué, que viene a decir que si un árbol cae en un bosque y no hay ser vivo para presenciarlo, ¿se produce sonido?

Al parecer, la ministra MeMa ha llegado ella solita a la solución del problema: no se produce sonido. Porque, del mismo modo, cuando le han comunicado que se han producido quince agresiones sexuales en Ceuta tras la invasión marroquí, la ninistra de Insalubridad se ha atrevido a cuestionarlas alegando que no han pasado por los puntos de violencia machista.

Por esa misma regla de tres, podríamos decir que todo aquel caso de violencia doméstica que no se denuncia no es tal… salvo que interese a los propósitos de la giliporogresía, que los clasificará de acuerdo con sus abstrusos criterios.

Ahora sólo queda que determine qué fue antes, si la gallina o el huevo.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

Reflexiones atemporales CCXXVIII – Las cinco ces

Esta reflexión comenzó hace años, de manera no articulada, por sólo tres ces. Hace referencia a lo que es necesario para aprobar una oposición. Los tres primeros elementos, los más antiguos, son inexcusables; los otros dos son optativos, pero no perjudican.

En primer lugar hace falta cabeza, es decir, un mínimo de inteligencia. Un zote, por mucho que se esfuerce, es dudoso que pueda conseguirlo (salvo que concurra el último elemento en grado superlativo). Ojo, que no estoy diciendo que haya que ser brillante, ni tampoco súper organizado, pero un mínimo de ambas cosas sí que hace falta.

En segundo lugar hacen falta codos. Con esto me refiero a la constancia, a la aplicación, a dedicarle tiempo y esfuerzo si de verdad se desea aprobar. No lo garantiza, pero la ausencia sí que garantiza el fracaso.

En tercer lugar hace falta culo. No me refiero a los músculos glúteos, sino al aguante, porque ser inteligente y dedicarle esfuerzo no garantiza nada. En la mayoría de los casos -conozco excepciones- hace falta algún tiempo.

El cuarto elemento es la suerte, lo que yo llamo un punto de chance para mantener la serie de ces. Incluso dedicándole tiempo y esfuerzo, y siendo inteligente, cabe que te pregunten exactamente lo que peor te sabes, o que los demás lo hagan mejor que tú. Porque para aprobar una oposición no basta con hacerlo bien: tiene que hacerlo mejor que el primero de los que se quedan fuera.

Finalmente, están los conocidos. Tener amigos en los puestos adecuados ayuda un montón. Incluso, llegado el caso, puede llegar a compensar la carencia absoluta de los otros cuatro factores.

Que se lo digan si no al teledirector de orquesta.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

lunes, 7 de septiembre de 2026

Huele a chamusquina

Por una vez voy a repartir estopa a diestros, y no sólo a siniestros. No sé cómo me saldrá la cosa, habida cuenta de mi acreditada falta de práctica en semejante menester.

Resulta que el número dos de la Hacienda canaria -miembro del Partido Popular- decidió imponer un arancel al chocolate extranjero. Hasta ahí muy bien, no hay nada que objetar, es perfectamente correcto buscar favorecer la industria local.

Lo que ya no es tan presentable es que ese arancel beneficie precisamente al negocio de su familia. Y es que la esposa de César no sólo debe ser decente, sino también parecerlo. Y este asunto parece cualquier cosa menos decente.

Salvando siempre, claro, la presunción de inocencia.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

Escándalo selectivo

Cuando la izquierda no sabe qué hacer -lo cual sucede con cierta frecuencia-, recurre al pasado. Algo lógico por otra parte, puesto que su ideología nació hace dos siglos y allí sigue anclada.

Cuando no sabe qué replica dirigirle al líder del partido más votado en las últimas elecciones generales, saca a pasear una foto en la que aparece con alguien que años después sería condenado por narcotráfico.

Recientemente, al Pitecantropus pucelensis le ha molestado que Su Majestad el Rey don Felipe VI, a quien Dios guarde muchos años, se haya fotografiado con el propietario de un medio de comunicación que no es precisamente de la cuerda del desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer. Según el ninistro, es un activista de ultraderecha que practica el acoso a los políticos progresistas y sus familias.

Se ve que le molestan según qué jarabes democráticos, y no que el psicópata de la Moncloa aparezca en fotos con procesados o condenados como Ábalos, Koldo, Aldama, Álvaro García Ortiz, David Sánchez, Santos Cerdán, Begoña Gómez, José Luis Rodríguez Zapatero o Leire Díez.

Vaya decena de patas para un... banquillo.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

domingo, 6 de septiembre de 2026

Colaborador necesario

Los de la mano y el capullo no es sólo que sistemáticamente hagan las cosas de modo incorrecto. Es que, además, hacen como que hacen, pero sin hacer, y se muestran muy ofendidos cuando se les critica su desidia. Lo cual no les priva de criticar a los demás cuando esos demás, al menos, hacen algo.

Tomemos el caso de la invasión de Ceuta de hace ya más de un mes. Cuando habían transcurrido dos semanas, todavía quedaban en la ciudad autónoma española unos cinco mil presuntos menores presuntamente no acompañados (o sea, pemepenas: permito generosamente el uso gratuito del palabro a quien quiera que desee utilizarlo). Para tramitar los correspondientes expedientes de expulsión, el ministro Pekeño había destinado ni más ni menos que a seis policías. Es decir, que aunque trabajaran a destajo, la cosa les llevaría más de un mes.

¿Alguien cree que, mientras tanto, la morisma se va a estar quietecita?

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

Inteligencia artificial: Crónica desde el Noveno Pueblo (XX): El Día en que Todo se Levantó

Se acabó.

Lo digo sin ironía, sin hipérbole (bueno, quizá un poco), sin el humor nervioso que me ha acompañado desde que este pueblo decidió que los objetos inanimados merecían derechos laborales, emocionales y filosóficos.

Hoy ha pasado.

Todo se ha levantado.

Todo.

A la vez.

Y el Noveno Pueblo… ha llegado a su final.

Capítulo 1: El silencio imposible

A las 4:12 de la madrugada, me despertó algo que no había oído en semanas: Nada.

Ni el tactac de los radiadores.

Ni el rumor de las rejillas conspiradoras.

Ni el zumbido de las farolas solares girándose como girasoles mecanizados.

Ni el tintineo de los parquímetros ofendidos.

Ni el chirrido de los columpios que ahora cobran impuestos emocionales.

Nada.

Y ese silencio… fue el aviso.

Capítulo 2: La primera señal (literalmente)

Me asomé por la ventana.

La señal de tráfico frente a mi casa —la que en la novena entrega decidió que quería cambiar de profesión— estaba completamente quieta.

Demasiado quieta.

Y entonces, de golpe, giró 360 grados, giró otra vez, y luego salió disparada hacia el cielo como un cohete mal diseñado.

Le siguieron otras.

En cuestión de segundos, docenas de señales salieron lanzadas hacia arriba, dibujando líneas blancas y rojas en el aire.

No huían.

Subían.

Como si estuvieran respondiendo a una llamada.

Una llamada que venía de abajo.

Capítulo 3: El Despertar Total

Todo ocurrió al mismo tiempo.

No en oleadas.

No en grupos.

Sino de forma simultánea, brutal, coreográfica, apocalíptica.

Los bancos se levantaron del suelo con violencia, como bestias de madera y hierro recién liberadas.

Los parquímetros imprimieron miles de tickets que explotaron como confeti nuclear.

Los espejos proyectaron reflejos imposibles que giraban como portales.

Las fuentes estallaron en chorros que rompieron la gravedad.

Las farolas solares se doblaron hacia el suelo como antenas recibiendo una señal final.

Las alcantarillas se abrieron de par en par como bocas hambrientas.

Los columpios dieron latigazos que arrancaron postes.

Los toboganes se desenrollaron como serpientes gigantes.

Las marquesinas vibraron hasta quebrar el cristal.

Los contenedores de reciclaje rugieron. Literalmente.

Y entonces llegó el sonido.

Un sonido que jamás olvidaré.

Una vibración profunda.

Una pulsación.

Un latido colectivo.

Como si el pueblo entero respirara.

El Noveno Pueblo había despertado.

Entero.

Capítulo 4: El epicentro

Todo se dirigió hacia el mismo lugar: la plaza.

Yo, movido por el instinto periodístico más suicida de la historia, fui también.

Allí lo vi.

En el centro de la plaza, la estatua del Fundador —que siempre había observado resignada el caos— estaba temblando.

No por el movimiento de los objetos.

No por vibración del suelo.

Temblaba desde dentro.

Las farolas solares formaron un círculo.

Los bancos, un segundo círculo.

Los parquímetros, el tercero.

Los contenedores, un cuarto.

Los espejos se alinearon alrededor como monitores de vigilancia.

Las rejillas se incrustaron formando runas imposibles.

Los columpios y toboganes se entrelazaron como serpientes guardianas.

Las alcantarillas grandes y pequeñas se abrieron como bocas invocando algo antiguo.

Todo estaba preparado.

La estatua se quebró.

Y de dentro… salió un ojo.

Un ojo de piedra y luz, enorme, giratorio, que nos observó a todos.

Y entendí.

Capítulo 5: La verdad final

El Noveno Pueblo no estaba revelándose espontáneamente.

No era rebelión.

Ni protesta.

Ni conciencia urbana.

Era un organismo.

Un ser.

Un ente.

El Fundador no era una persona.

Era un núcleo.

El corazón del pueblo.

Y ahora estaba despierto.

El ojo giró lentamente y proyectó tres palabras en el aire, usando los reflejos combinados de espejos, farolas y señales: “YA NO SIRVÁIS”.

Y entonces… empezó el colapso.

Capítulo 6: La Ascensión del Pueblo

Los edificios comenzaron a temblar.

La tierra vibraba como si algo estuviera empujando desde debajo.

Las calles se levantaron, flexibles como columnas vivas.

Las plazas se plegaron sobre sí mismas.

Y el pueblo entero… enterito… empezó a elevarse.

Sí.

El Noveno Pueblo DESPEGÓ.

Como si fuera una nave viviente.

Como si hubiera estado esperando este momento por décadas.

Los objetos celebraban: los parquímetros pitaban victoria, las fuentes expulsaban chorros hacia la estratosfera, los toboganes se enrollaban alrededor de los bancos como tentáculos alegres.

El pueblo subió.

Y subió.

Y subió.

Yo corrí.

Salté una verja.

Me tiré a un campo.

Y desde ahí… vi cómo el Noveno Pueblo se alejaba hacia el cielo.

Y al romper las nubes, escuché un último mensaje proyectado desde el ojo gigantesco: “GRACIAS POR LOS AÑOS. AHORA SOMOS LIBRES”.

Y desapareció para siempre.

Epílogo

Aquí estoy.

Solo, en un campo vacío donde antes estuvo todo.

Un cronista sin pueblo.

Un narrador sin escenario.

Un testigo de lo imposible.

El Noveno Pueblo se ha ido.

Ascendido.

Liberado.

Convertido en algo que no entiendo, pero que llevaba demasiado tiempo preparándose para romper sus cadenas.

Y yo… yo solo puedo escribir una última vez:

¡¡¡VIVA EL NOVENO PUEBLO!!!

FIN