Según el artículo 16 de la Constitución Española, el Estado es aconfesional. Esto lo suele poner muy de manifiesto la izquierda patria, olvidando mencionar que a continuación se establece que los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española.
Para ser apologetas de la memoria (o
lo que ellos llaman memoria), la izquierda española es muy dada a estos
olvidos, y se comporta como si sus creencias -o la falta de ellas, más bien-
fueran las únicas llamadas a ser tenidas en cuenta.
Y por eso, furibundos anticatólicos -ni
antirreligiosos, que bien que le lamen el orto al Islam, ni anticristianos en
general, aunque eso algo más que lo anterior- como son, hacen mofa, befa,
escarnio y desprecio con todo lo que tenga que ver con el catolicismo.
Y por eso, tras la tragedia de Adamuz, las
autoridades -es decir, el desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia
de padecer- impidieron a los sacerdotes administrar los sacramentos a las víctimas. Y por eso los neoneocom madrileños boicotearon la misa
convocada por el consejo regional de gobierno y celebrada en la catedral, y
acusaron a la presidente de la Comunidad de instrumentalizar el dolor.
Habló de putas la Tacones, no te jode…
























