domingo, 28 de junio de 2026

La Confesora (El año de la purificación/La Confesora)

Con este volumen (dos volúmenes, en la edición que yo tengo) termina la saga inicial de La espada de la verdad. En puridad, termina la saga de La espada de la verdad, puesto que las siguientes novelas ambientadas en este mundo de ficción se agrupan bajo otras denominaciones (Richard y Kahlan y Las crónicas de Nicci).

Salvo por Deuda de huesos, que leeré a continuación, aquí hago un alto. No porque esté cansado de leer sobre este mundo -como le dije ayer a uno de mis hermanos, cuando un universo de ficción, o una historia, atrae mi atención, nunca tengo bastante, aunque lleve casi siete mil quinientas páginas-, sino porque Timún Mas, la editorial que publicó la obra de Goodkind, se paró dos volúmenes más allá, y Minotauro (que es la que lo está reeditando) no ha publicado todavía los siguientes volúmenes (de hecho, cuando escribo estas líneas todavía quedan diez días para que salga a la venta en volumen al que correspondería esta entrada).

Como digo, después de once novelas, toda la trama llega a su fin. Por un lado, la cosa resulta anticlimática, pues Jagang, que ha dado tantos problemas, es derrotado (no diré cómo) de un modo relativamente simple.

Por otra parte, en esta novela hay largas disquisiciones sobre la magia, el libre albedrío, la bondad, la justicia y otros varios conceptos. Goodkind se pone más sentencioso que nunca, y hace que los personajes (básicamente, Richard) o el narrador omnisciente suelten peroratas o tengan soliloquios que ocupan capítulos enteros.

Además, hay varios momentos que mi mente calificaría  como deus ex machina, aunque en puridad quizá no respondan a este recurso: Richard llega, de repente, a deducciones que se le han estado escapando a lo largo de once libros (aunque bueno, a mí me pasa a veces resolviendo un sudoku, que paso de no ver la solución a verla, preguntándome cómo pude no verla hasta que la ví... y perdón por el trabalenguas); Jagang (ya lo he dicho), Samuel y Seis son derrotados en unas pocas páginas cada uno y de maneras muy simples; no se explica quiénes son los fantasmas (puesto que ambas han fallecido) de las (supuestas) madres de Rachel y Chase, cómo ni por qué (más allá de para ayudar a que ganen los buenos) aparecen cuando lo hacen; y se saca de la manga el origen secreto de Rachel.

A lo largo de toda la saga, la trama se ha mantenido en un tono menos elevado -más pegado a la tierra, podríamos decir- que en otras sagas, como (desde luego) el legendarium de Tolkien o incluso la Dragonlance, y con menos pretensiones -diría- que Canción de Hielo y Fuego. Las motivaciones de los personajes son mucho más simples, y sus conductas mucho más directas.

Como he solido decir cuando alguien me preguntaba qué estaba leyendo, decía que era a Tolkien lo mismo que un Whopper  a un filet mignon (quizá la metáfora no sea culinariamente correcta, pero se entiende).

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

Se acerca el día del juicio

Aun a riesgo de repetirme, citaré aquí un pasaje del discurso con el que el fundador del partido de la mano y el capullo, Paulino Iglesias, se estrenó en las Cortes hace ahora poco menos de siglo y cuarto:

El partido que yo aquí represento aspira a concluir con los antagonismos sociales, a establecer la solidaridad humana, y esta aspiración lleva consigo la supresión del Magistratura, la supresión de la Iglesia , la supresión del Ejército, y la supresión de otras instituciones necesarias para ese régimen de la insolidaridad y antagonismo (...) Es decir, que este partido (...) estará en la legalidad mientras la legalidad le permita adquirir lo que necesita; fuera de la legalidad, como han estado todos los partidos, cuando ella no le permita realizar sus aspiraciones.

Por definición, actuar fuera de la legalidad es delinquir, y a los delincuentes se les aplica todo el peso de la justicia. Es más, cuando al menos tres personas se asocian de forma estable o por tiempo indefinido para cometer delitos. Se habla de organización criminal.

Por eso, la noticia de que el juez Pedraz se plantee imputar al PSOE de Sánchez por organización criminal no es sino el corolario lógico de algo que lleva un siglo anunciándose.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

Inteligencia artificial: Crónica desde el Noveno Pueblo (X): La Insurrección de las Alcantarillas

He dicho tantas veces “esto ya es lo último” que, si cobrara un céntimo por cada vez, podría comprarme una casita en el Undécimo Pueblo (que espero —ingenuo de mí— no esté pasando por nada parecido). Pero el Noveno Pueblo nunca decepciona. Nunca descansa. Nunca se queda sin ganas de desafiar a cualquier principio básico de la realidad.

Porque ahora… se han rebelado las alcantarillas.

El primer borboteo sospechoso

Ocurrió ayer al mediodía. Iba yo paseando tranquilamente por la Calle de las Setas Rechazadas, disfrutando de un bocadillo de tortilla (uno de los pocos placeres que todavía no se han levantado en armas), cuando escuché un glup.

No un glup normal.

Ni siquiera un glup con eco.

Era un glup solemne, con autoridad. El tipo de sonido que haría un océano si decidiera hablar contigo de tú a tú.

Miré hacia abajo y lo vi: la alcantarilla redonda, esa que lleva años absorbiendo lluvia, hojas secas y algún que otro calcetín huérfano, estaba vibrando. No fuerte, no en plan terremoto. Vibraba como quien está impaciente.

Di un paso atrás.

La alcantarilla giró un poco.

Luego hizo un salto… sí, un SALTO… de unos dos centímetros.

Y luego otro.

Y otro.

Por favor, no empieces —suspiré, ya resignado.

Pero empezó.

Empezó con ganas.

La salida a la superficie

En cuestión de minutos, otras alcantarillas de la calle comenzaron también a moverse. Primero pequeños temblores. Luego inclinaciones leves. Y finalmente, el momento crucial: las tapas se abrieron.

No del todo, pero lo suficiente para que un espectáculo ridículo e inquietante empezara a tomar forma: chorros de agua perfectamente verticales salieron disparados, no hacia arriba, sino hacia los lados, en ángulos imposibles, como si las cañerías estuvieran hartas de obedecer a la gravedad.

Un gato callejero salió corriendo.

Una señora gritó.

Un turista se puso a grabar.

Yo simplemente tomé notas.

Las alcantarillas, una tras otra, comenzaron a deslizarse por la calle, dejando surcos húmedos a su paso como babosas metálicas gigantes. No sé si habéis visto alguna vez a una tapa de alcantarilla caminando con dignidad: yo sí, y os aseguro que es un espectáculo que te hace replantearte tu dieta, tu salud mental y las leyes de la física.

La congregación subterránea

Las alcantarillas avanzaron hacia la plaza central —el centro habitual de insurrecciones— y allí se colocaron en círculo.

Sí, un círculo.

Un círculo perfecto, como si hubieran pasado toda su existencia calculando geometría en secreto.

El agua brotaba de algunas de ellas formando arcos que se cruzaban en el aire, creando un entramado acuático que parecía un mensaje cifrado.

Y yo, que ya empiezo a manejarme en dialectos absurdos del mobiliario urbano, comprendí algo: Las alcantarillas estaban exigiendo limpieza.

Sí. Limpieza.

Estaban hartas de absorberlo todo: hojas, basura, juguetes perdidos, secretos nunca confesados… y querían que reconociéramos su sacrificio.

Era una queja legítima, si lo pensáis.

Nadie las agradece jamás.

La más antigua —una tapa rectangular con inscripciones de hace décadas— se levantó unos milímetros, lo justo para producir un sonido grave, profundo, como si un monstruo marino estuviera golpeando las paredes desde dentro.

Llegó el concejal, claro

El concejal de Alcantarillado y Flujo Urbano —sí, existe, no dudéis de ello— apareció con cara de haber dormido tres minutos y medio durante la última semana.

Miró el círculo de alcantarillas rebeldes.

Miró los chorros danzantes.

Miró la multitud que se había congregado.

Suspiró profundamente y declaró: — Están atravesando un proceso de reivindicación hidráulica.

Por supuesto, nadie entendió nada.

Ni falta que hacía.

El caos final: el pueblo, sin drenaje

Cuando las alcantarillas decidieron que ya habían comunicado su mensaje, regresaron lentamente a su sitio… pero no cerraron bien.

Desde entonces, cada lluvia ligera (y aquí llueve cada tarde desde hace tres días) convierte las calles en pequeños océanos improvisados. Las alcantarillas dejan escapar burbujas gigantescas, como si estuvieran riéndose de nosotros desde las profundidades. Y lo peor: se niegan a tragar nada.

Nada de nada.

Ni agua.

Ni hojas.

Ni colillas.

Ni promesas rotas.

El Noveno Pueblo está oficialmente inundado. Nuevamente.

¿Y ahora qué?

No lo sé.

Pero no tengo duda de que esto es solo el preludio de algo mayor.

Las alcantarillas han demostrado que hasta lo más profundo y oculto puede hartarse.

¿Qué vendrá ahora?

¿Los contadores eléctricos?

¿Los postes del alumbrado?

¿Las piedras del pavimento?

¿Los toldos? ¿Los columpios? ¿Las antenas parabólicas?

Sea lo que sea, seguiré informando.

¡¡¡VIVA EL NOVENO PUEBLO!!!

sábado, 27 de junio de 2026

Ahora resulta que están verdes

Como juez instructor fue nefasto. Como político, irrelevante. Como miembro del poder judicial, una vergüenza para el mismo. Como asesor jurídico de sátrapas bananeros, un mercenario vendido al mejor postor. Como confidente de lo peor de los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado, repugnante. Y como mentiroso, muy malo.

Porque eso de que diga, precisamente tras el portazo del Supremo, que no le apetece en absoluto volver a ser juez no se lo traga ni su mujer, que se ha tragado y con gusto sapos mayores que ése, por mucho que ahora gane mucho más dinero de lo que ganaba antes... y esté mucho más delgado también.

Va a ser por eso de que no tiene ganas que lo ha estado intentando hasta la extenuación.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

Reparemos en lo que dice

Un socialista español afirmará una cosa y hará la contraria. Los de derechas cogemos las palabras de ese socialista y le daremos el sentido que más nos convenga.

Cojamos el caso del psicópata de la Moncloa. Cuando se le pregunta si es el one de la cloaca de su partido, responde que nunca avalé ni nunca tuve información ni conocimiento de algo que nunca hubiera tolerado.

Pero si a tanto no no no le quitamos las negaciones queda que lo que está diciendo es que avalé y tuve información y conocimiento de algo que hubiera tolerado.

Que, pensando mal del personaje, encontramos bastante más verosímil.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

viernes, 26 de junio de 2026

Y si no, al tiempo

Desde hace ya medio siglo tengo claro que cuando un político español -son, al fin y al cabo, los que tengo más controlados-, y si es del partido de la mano y el capullo más aún, dice que no hará una cosa, lo más probable es que la haga, más pronto que tarde.

Asediado por el fango de los casos de corrupción, el psicópata de la Moncloa llama andanzas a los manejos de aquella que mandó a operar en las cloacas -no el lápiz más afilado de un estuche de tarugos-, se muestra consternado por esos tejemanejes y garantiza que no habrá Superdomingo electoral la próxima primavera.

Lo cual es como decir que nos vayamos preparando para votar en tres o cuatro urnas uno de los últimos fines de semana de Mayo de 2.027.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

Ahogando las buenas iniciativas

Cuando los seres humanos comenzaron a vivir en comunidad, hubo necesidad de organizar esa vida en común.

Nació así la administración y, como derivada indeseada, la burocracia: esa exigencia de trámites, actos, papeleo y fárrago en general que dilata las cosas hasta el infinito y hace que, cuando la solución llega al fin, lo hace tan tarde que ya ni es solución ni es nada.

Hay personas que, viendo semejante sinsentido, intentan ponerle remedio. Pero la burrocracia es inmisericorde, y no permite que nadie se salga de lo marcado. Y si eres un trabajador del Servicio Público de Empleo Estatal, y cometes la osadía de atender a ciudadanos sin cita previa, te castigarán.

Y es que España es así.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

jueves, 25 de junio de 2026

Su peor pesadilla

En general, estoy en desacuerdo con las formaciones juveniles de los partidos políticos, al menos en España. Básicamente, porque son un criadero de gente que va a vivir de la política.

Dicho lo cual, al menos que los de mi ideología tengan las ideas que considero correctas: a la izquierda ni agua, las cosas claras y firmeza ante lo políticamente correcto. Así las cosas, que un ayusista sea quien va a encabezar las Nuevas Generaciones del Partido Popular es una buena noticia, aunque Ayuso sólo haya una.

Preveo tremendas adquisiciones de Lexatin por parte del zurderío.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

El que resiste, gana

La Hacienda española -entendiendo por tal la administración tributaria- es una sanguijuela, presta a vampirizar todos los recursos vitales de los contribuyentes. Es, además, un matón, fuerte con los débiles y débil con los fuertes.

Porque en general se aprovecha de que la mayor parte de la gente no tiene el tiempo, los medios ni los recursos económicos para plantar batalla. Pero cuando lo hacen, y aguantan, acaban triunfando. Lo hizo Javier Alonso, lo hizo Shakira y lo ha hecho Samuel Eto’o, que ha conseguido que la Audiencia Nacional le anule una deuda de novecientosmil euros.

Lo malo es que los honorarios de los abogados de los secuaces de Robón Hood los pagamos todos los españoles.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

miércoles, 24 de junio de 2026

Para no ser nadie...

A lo que parece, debo ser casi la única persona que no se ha reunido con la jefa de los fontaneros del partido de la mano y el capullo.

Porque esta persona, que entraba y salía de las dependencias oficiales como Pedro (no, el psicópata no; me refiero al de la frase hecha) por su casa, ha mantenido conversaciones con todo bicho viviente. Parafraseando al Tenorio de Zorrilla, parece que sus interlocutores han recorrido toda la escala social.

Incluido, a lo que parece, un sobrino de Felipe González, sobrino que ya se viera imputado en un caso de corrupción de la Junta de Andalucía. Conviene no olvidar que, aunque por comparación con los presentes Isidoro alcance talla de estadista, ya en su época tuvo familiares metidos en negocios poco claros.

O en tráfico de influencias, algo que les gusta mucho a los de la mano y el capullo.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

La rosa marchita

Son quienes más critican a los demás los que más deberían callar. Este rasgo, tan humano, está muy presente en los voceros de la izquierda.

Tomemos el caso de una periodista que en los comienzos de su carrera fue jefa de prensa de Alianza Popular.

Su deriva posterior fue tal que es una de las que más aúllan las consignas del desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer -mentiras, bulos, fango, pseudomedios- cada vez que sale a la luz otro de los aspectos que ponen de manifiesto la podredumbre sobre la que ha medrado el partido de la mano y el capullo.

Pues resulta que esta adalid de la integridad presidió un medio de comunicación financiado por la cloaca del psicópata.

Átame esa mosca por el rabo, si es que puedes.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

martes, 23 de junio de 2026

Chapuzas a domicilio

Como dijo don Manuel Fraga Iribarne, un socialista es alguien capaz de afirmar una cosa y la contraria y sostener que ambas son ciertas.

En esto, como en tantas otras cosas, el desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer no se diferencia en lo más mínimo de sus predecesores, salvo en la intensidad y el descaro.

Porque de negar las reuniones entre la jefa del equipo de fontaneros de las cloacas de Ferraz (valga la redundancia, pues todo aquello es un albañal) y la directora general de la Guardia Civil (ésa que va a actos oficiales con un atuendo que parece un pijama, y no precisamente de los caros), esta última ha pasado a reconocer que sí se produjeron tales reuniones, y que el trasunto chusco de Pepe Gotera y Otilio le pidió recolocar a un miembro de la Benemérita apartado de su destino por su presunta implicación en la trama de corrupción del PSOE (de nuevo pido disculpas por la redundancia).

Petición que, para el ninistro Pequeño, no constituye nada irregular. A saber qué considerará irregular, este magistrado que deshonra la toga que antaño vistiera.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

Reflexiones atemporales CCCXVII – No compensa

Hay quienes dicen que el psicópata de la Moncloa está dejando el partido de la mano y el capullo hecho unos zorros, hasta tal punto que correría el riesgo de desaparecer.

Por deseable que fuera, eso no equilibraría todo el mal que han causado a España desde su creación: apoyo a algaradas ilegales, usurpación del poder, creación de una república sectaria, oposición a que se cumpliera la voluntad de las urnas, alzamiento en armas cuando los votos no les eran favorables, pucherazos, persecución de una guerra civil, genocidio de católicos, destrucción de tesoros artísticos, robo a manos llenas, huida por piernas cuando las cosas iban mal dadas, amiguismo, corrupción, terrorismo de Estado, alianza con los enemigos de la unidad de España, apoyo a los terroristas, apoyo a los separatistas, patrimonialización de las instituciones del Estado, eliminación de los contrapesos democráticos, persecución de los discrepantes…

No, la desaparición de esa banda no alcanzaría siquiera a compensar una mínima parte de todo eso. Pero sería un buen comienzo. Y a los que aducen por la necesidad de un partido democrático de izquierdas (si tal cosa existe), que no se preocupen en demasía, porque la naturaleza aborrece el vacío.

Ya surgirá alguno, que intentos ya ha habido.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

lunes, 22 de junio de 2026

La ironía es el arma más poderosa

Si algo caracteriza a la izquierda española y sus esbirros es que carecen total, completa y absolutamente del sentido del humor.

Por eso, lo mejor que uno puede hacer es reírse de ellos. Se lo tomarán a mal, echarán humo por las orejas y quedarán en evidencia. Es como el abogado del Partido Popular en el proceso que se está siguiendo contra el teledirector de orquesta.

Para dejar patente el uso espurio de las instituciones que está haciendo el psicópata de la Moncloa, el letrado, al exponer sus conclusiones, pidió que se entregara una copia de su informe a las defensas de la sala. La razón del plural era que estaba incluyendo al ministerio fiscal…

…a cuya representante la ironía le sentó como cabe suponer.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

Ecologismo de salón

Las decisiones tomadas en los despachos pueden tener la mejor de las intenciones, pero si no se basan en la realidad, están abocadas al fracaso.

Y es lo que tiene la ciencia: que tiene que ser validada con la realidad. Incluso la teoría de la relatividad, brillante como es, tuvo que ser verificada empíricamente. Y de hecho, más de cien años después de ser formulada, sigue siendo noticia el que tal o cual experimento demuestra la validez de la creación de Einstein.

Es lo que ha pasado en Castilla y León, donde se han liberado treinta urogallos tras años de inversión millonaria, con el resultado de que los depredadores sólo han dejado vivo uno. Se ve que en todos los gobiernos hay estúpidos.

Aunque sea de derechas.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

domingo, 21 de junio de 2026

Lo progresivo es progresista

De acuerdo con el artículo 14 de la Constitución Española,

Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.

Es decir, no se debería poder tratar a la gente de modo distinto por el hecho de ser distinto. Si se hace, aunque sea con la mejor de las intenciones, se está discriminando a parte de la sociedad. Y a la parte beneficiada por esa discriminación se le está confiriendo un privilegio, no sólo en el sentido lato del término (ventaja, beneficio o derecho especial que posee una persona o grupo, del cual otros carecen) como en su puro sentido etimológico (privus legis, ley privada).

Paradójicamente (o no), suele ser la izquierda la que establece estas discriminaciones positivas: a las mujeres, a los NoCHe… Y ahora es la Pera Navarra el que apoya el plan neocom de que la cuantía de las multas de tráfico esté en función de la renta del infractor.

Pues que tenga cuidado, porque estoy seguro de que él gana una pasta gansa.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

Inteligencia artificial: Crónica desde el Noveno Pueblo (IX): La Sublevación de las Señales de Tráfico

Hoy he comprendido algo que me habría ahorrado muchos sustos estas semanas: en el Noveno Pueblo, cualquier objeto con forma, materia y un mínimo de autoestima puede despertar. Todo. Incluso aquello que jurábamos que jamás se movería, no ya por pereza, sino por arrogancia estructural.

Porque esta vez no han despertado objetos humildes ni discretos. No.

Los nuevos insurrectos son… las señales de tráfico.

Sí.

Esos discos, triángulos y rectángulos que normalmente se pasan el día juzgándonos desde sus postes, ordenándonos parar, girar, ceder, no hacer esto, no hacer lo otro.

Pues bien: han decidido rebelarse.

Y, como era de esperar, no lo han hecho de forma humilde.

El primer signo (nunca mejor dicho)

Todo empezó ayer por la tarde, cuando caminaba por la Avenida de la Torpeza General, esa que parece diseñada por alguien que olvidó que los humanos tenemos límites de coordinación.

Justo a mitad de calle, me encontré con la señal de “STOP” más conocida del barrio: alta, orgullosa, roja como un tomate al borde del colapso emocional.

Al acercarme, sentí algo extraño.

Era como si la señal me mirara.

No con ojos, claro, pero sí con actitud.

Y entonces… giró.

GIRÓ.

La señal de STOP se dio la vuelta ella sola, como quien se cansa de que lo ignoren y decide replantearse su vida. Se quedó mirando hacia la pared, como si se negara a trabajar.

No puede ser… —susurré.

La señal, sin embargo, pareció escucharme, porque se inclinó ligeramente hacia un lado, como quien se encoge de hombros.

El motín geométrico

Seguí caminando, intentando convencerme de que había sufrido un microdelirio. Pero entonces escuché un “clang”.

Y luego otro.

Y luego un concierto entero de “clangclangclang digno de una orquesta metálica enfurecida.

Al girar la esquina, los vi: docenas de señales avanzando juntas, arrastrando sus postes como si fueran piernas torpes pero decididas. Había de todo: señales de prohibido, de dirección obligatoria, de niños cruzando, de curvas peligrosas, incluso una de “circulación restringida” que parecía especialmente orgullosa de sí misma.

Desfilaron hasta la plaza central, encabezadas por la señal de “Precaución: obras”, que agitaba su icono triangular como si fuera una bandera revolucionaria.

Una a una, las señales se colocaron alrededor de la explanada, formando un círculo perfecto. Era como estar dentro de un enorme catálogo de normas resentidas.

El manifiesto de las señales

Entonces, la señal de “Velocidad máxima 30” avanzó al centro.

Emitió un chirrido grave —una mezcla inquietante entre un silbido viejo y una bisagra oxidada— y todas las demás respondieron vibrando sus postes al unísono.

Fue allí cuando comprendí el motivo de su protesta: Estaban hartas.

HARTAS.

Harta de que nadie las tome en serio.

Harta de que los conductores las ignoren.

Harta de que los peatones las usen para apoyarse.

Harta de graffitis, pegatinas, pelotas perdidas y parejas que las usan de apoyo para abrazarse.

Era una rebelión digna de manual.

Interviene el concejal (por supuesto)

El concejal de Señalización Vial —del que ni siquiera sabíamos su existencia porque siempre actúa en las sombras, como un ninja del mobiliario urbano— llegó corriendo y, al ver la escena, abrió la boca y la cerró varias veces antes de atreverse a hablar.

Es… una reorganización espontánea del orden simbólico vial —dijo, sudando.

Las señales lo escucharon y, como respuesta, la de “Prohibido aparcar” se inclinó hacia él con tal hostilidad simbólica que el hombre retrocedió tres pasos sin dignidad alguna.

El caos final: el pueblo sin indicaciones

A las seis de la tarde, todas las señales se levantaron a la vez y abandonaron su círculo.

Se dispersaron por el pueblo.

Cada una se colocó en un lugar completamente aleatorio:

La señal de “Ceda el paso” ahora está en la entrada del panadero.

La de “Curva cerrada” se ha tumbado en un banco como si estuviera tomando el sol.

La de “Peligro: viento fuerte” se ha subido a un tejado, probablemente para sentirse realizada.

Y la de STOP… está delante de mi portal, como si quisiera detenerme cada vez que salgo a comprar leche.

El pueblo entero está desorientado.

Los coches no saben a dónde ir.

Los peatones no saben si cruzar o no.

La vida misma está suspendida en un limbo normativo.

¿Y ahora qué?

No lo sé.

Pero estoy seguro de algo: el mobiliario urbano ha descubierto su poder.

Y nosotros… nosotros no tenemos ni idea de cómo enfrentarlo.

Supongo que lo mejor será esperar a ver qué decide rebelarse después.

Quizá las alcantarillas.

Quizá los contenedores de reciclaje.

Quizá los bancos… otra vez.

Sea lo que sea, aquí estaré para contarlo.

¡¡¡VIVA EL NOVENO PUEBLO!!!