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jueves, 2 de julio de 2026

Deuda de huesos

Se trata este volumen de lo que los angloparlantes llaman una novella, una narración más larga que un cuento pero más corta que una novela propiamente dicha.

Se relata en esta historia cómo Zedd levantó los límites que separaban la Tierra Central de D’hara (por el Este) y de la Tierra Occidental (por el Oeste). Como de costumbre en las historias de Goodkind, al final de la trama se produce un giro inesperado que hace que todo lo que creía el lector -y creían los personajes, o al menos algunos- resultara equivocado.

Aprovecho para señalar la incongruencia de que en un mundo cuya civilización se extiende por al menos tres milenios -algo que comparte con, por ejemplo Tolkien o George R. R. Martin- no se hayan producido avances tecnológicos relevantes: la cosa avanzó hasta un estadio parecido a nuestra Edad Media y ahí se quedó.

Quizá se debe a que en los tres universos de ficción impide la magia. Dando la vuelta a la afirmación de Arthur C. Clarke de que una tecnología lo bastante avanzada es indistinguible de la magia, podríamos argüir que en un mundo donde existe la magia la tecnología no se desarrolla.

Un punto a mi favor sería que el mundo al que Richard envía a aquellos que quieren vivir sin magia, así como a los inmaculadamente desprovistos del don, es un mundo sin magia… y es nuestro mundo.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

domingo, 28 de junio de 2026

La Confesora (El año de la purificación/La Confesora)

Con este volumen (dos volúmenes, en la edición que yo tengo) termina la saga inicial de La espada de la verdad. En puridad, termina la saga de La espada de la verdad, puesto que las siguientes novelas ambientadas en este mundo de ficción se agrupan bajo otras denominaciones (Richard y Kahlan y Las crónicas de Nicci).

Salvo por Deuda de huesos, que leeré a continuación, aquí hago un alto. No porque esté cansado de leer sobre este mundo -como le dije ayer a uno de mis hermanos, cuando un universo de ficción, o una historia, atrae mi atención, nunca tengo bastante, aunque lleve casi siete mil quinientas páginas-, sino porque Timún Mas, la editorial que publicó la obra de Goodkind, se paró dos volúmenes más allá, y Minotauro (que es la que lo está reeditando) no ha publicado todavía los siguientes volúmenes (de hecho, cuando escribo estas líneas todavía quedan diez días para que salga a la venta en volumen al que correspondería esta entrada).

Como digo, después de once novelas, toda la trama llega a su fin. Por un lado, la cosa resulta anticlimática, pues Jagang, que ha dado tantos problemas, es derrotado (no diré cómo) de un modo relativamente simple.

Por otra parte, en esta novela hay largas disquisiciones sobre la magia, el libre albedrío, la bondad, la justicia y otros varios conceptos. Goodkind se pone más sentencioso que nunca, y hace que los personajes (básicamente, Richard) o el narrador omnisciente suelten peroratas o tengan soliloquios que ocupan capítulos enteros.

Además, hay varios momentos que mi mente calificaría  como deus ex machina, aunque en puridad quizá no respondan a este recurso: Richard llega, de repente, a deducciones que se le han estado escapando a lo largo de once libros (aunque bueno, a mí me pasa a veces resolviendo un sudoku, que paso de no ver la solución a verla, preguntándome cómo pude no verla hasta que la ví... y perdón por el trabalenguas); Jagang (ya lo he dicho), Samuel y Seis son derrotados en unas pocas páginas cada uno y de maneras muy simples; no se explica quiénes son los fantasmas (puesto que ambas han fallecido) de las (supuestas) madres de Rachel y Chase, cómo ni por qué (más allá de para ayudar a que ganen los buenos) aparecen cuando lo hacen; y se saca de la manga el origen secreto de Rachel.

A lo largo de toda la saga, la trama se ha mantenido en un tono menos elevado -más pegado a la tierra, podríamos decir- que en otras sagas, como (desde luego) el legendarium de Tolkien o incluso la Dragonlance, y con menos pretensiones -diría- que Canción de Hielo y Fuego. Las motivaciones de los personajes son mucho más simples, y sus conductas mucho más directas.

Como he solido decir cuando alguien me preguntaba qué estaba leyendo, decía que era a Tolkien lo mismo que un Whopper  a un filet mignon (quizá la metáfora no sea culinariamente correcta, pero se entiende).

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

lunes, 15 de junio de 2026

Fantasma (La bruja del viejo mundo/La biblioteca secreta)

A falta de un libro más -dos, en la edición que yo tengo (a propósito de lo cual, compruebo al publicar esta entrada que Minotauro ha traducido libremente el título del volumen, en lugar de guardar fidelidad al original)-, Goodkind se dedica a ir cerrando tramas o, al menos, en dejar las cosas planteadas para poder hacerlo.

En este volumen tenemos más de Kahlan de lo que tuvimos en el anterior. También se nos explican varias cosas relacionadas con su secuestro, al tiempo que aparece un nuevo personaje, Seis, del que no se sabe casi nada pero que hace y deshace con una gran facilidad.

En ocasiones, Goodkind se pasa de pesado con sus disquisiciones sobre la magia, el libre albedrío, las profecías y demás. Como en otras ocasiones, me he preguntado si tenía todo planeado desde el principio -siquiera en líneas generales- o fue improvisando sobre la marcha.

Por otra parte, hay algo al comienzo del libro que no explican en toda la novela: por qué hay gente que, a pesar del hechizo cadena de fuego, pueden ver a Kahlan.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

miércoles, 27 de mayo de 2026

Cadena de fuego (La desaparición de Kahlan/Cadena de fuego)

Este libro -no destripo nada, se revela en las primeras páginas- arranca con un giro argumental interesante: Kahlan ha desaparecido y nadie, excepto Richard, es capaz de recordarla.

Es más, Richard es incapaz de demostrar que está en lo cierto y así convencer a sus amigos. Todos sin excepción piensan que ha perdido la cabeza, y que no para de construir mentira tras mentira para mantener su fantasía.

En un recurso estilístico a alabar, durante más de dos terceras partes del libro los lectores ignoramos varias cosas: qué es lo que ha ocurrido, por qué (y por qué Richard la recuerda pero los demás no) y, sobre todo, donde está Kahlan… que, además, tampoco recuerda quién es. A efectos prácticos, no existe para nadie, salvo para las causantes de su desgracia.

Al ser este volumen el primero de la trilogía que, finalmente, cerraría la saga principal de la obra de Goodkind, acaba en un cliffhanger de libro… y perdón por el chiste malo.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

miércoles, 22 de abril de 2026

El imperio desnudo (El ladrón de almas/El imperio de los vencidos)

Este volumen es, al menos de momento, uno de los más descaradamente ideológicos de toda la saga.

No voy a entrar en si esa ideología cae dentro del objetivismo de Ayn Rand, como han señalado algunos autores… entre otras cosas, porque no tengo ganas de ponerme a comprobarlo. Pero hasta para alguien tan poco dado a hacer segundas lecturas como un servidor es evidente que las arengas que Richard dirige a los bandakarianos sobre que deben luchar para oponerse al mal, puesto que es inútil intentar aplacarlo con lo que podríamos llamar no violencia, vienen a ser un trasunto de los pensamientos del autor.

Un elemento curioso, común a otros libros de la serie, es que los personajes tan pronto tienen nombres corrientes (en inglés), del estilo de Owen o Nicholas, como otros completamente inventados.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

viernes, 27 de marzo de 2026

Los pilares de la creación (La estirpe de Rahl el Oscuro/Los pilares de la creación)

Este volumen de La espada de la verdad tiene la novedad de que los personajes principales de la saga, Richard y Kahlan, no hacen acto de presencia prácticamente durante el primer noventa por ciento de la novela.

Goodkind presenta además a dos medio hermanos de Richard, que de ser hijo único va camino de convertirse en miembro de familia numerosa. Estos dos nuevos Rahl son personajes bastante simples, a pesar de toda la voz interior (chiste fácil, pero tendrás que leer la novela para pillarle la gracia, si la tiene) que el autor les da. son también opuestos entre sí: una es buena hasta rozar la candidez, mientras que el otro es presentado con unos rasgos tales (entre los que se incluye su infantilismo) que se te hace antipático desde el minuto uno.

Conforme avanza la saga me pregunto si Goodkind tenía las líneas generales pensadas desde un principio o bien se le fueron ocurriendo por el camino. Aunque la calidad literaria no es para tirar cohetes (tiende más bien a lo efectista y truculento, pero con una cierta mojigatería que hace que en algunos aspectos, sobre todo los de índole sexual, no alcance los mismos niveles de crudeza que en los de simple violencia), hay que alabarle la imaginación y la creación de algunos conceptos verdaderamente originales, como el que da título a este volumen.

Un par de detalles finales sobre la traducción. Con carácter general, se ha venido traduciendo Darken Rahl como Rahl el Oscuro: si bien es innegable que el comienzo de la palabra Darken remite a dark, que significa oscuro en español, se trata de un nombre propio, no de un sobrenombre.

Por otra parte, hay varios errores de traducción y de edición en la novela; entre ellos, usar varias veces la expresión a cuatro gatas, en lugar de a cuatro patas.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

lunes, 16 de marzo de 2026

La Fe de los Caídos (La señora de la muerte/La fe de los caídos)

En uno de los volúmenes más largos de la saga, Goodkind nos adentra en la trastienda de la Primera Orden.

Por el retrato que hace, es difícil no verla como un trasunto de los totalitarismos marxistas -por aquello de sojuzgar la iniciativa privada y dar preponderancia a la colectividad sobre el individuo-, aliñado con un fundamentalismo religioso que (lo siento, soy católico) me recuerda al Islam por su intolerancia hacia cualquiera que no profese sus creencias.

Por otra parte, demuestra que casi nadie está a salvo de que el autor le haga desaparecer, generalmente de forma violenta. Tampoco nadie, por malvado que aparente ser, queda apartado de la posibilidad de redención, aunque ésta se produzca de un modo un tanto artificioso.

Goodkind sigue con su afición a las cantidades desmesuradas: multitudes de cientos de miles de personas, y ejércitos de millones que se me antojan excesivos para el mundo medievaloide en el que se desarrolla la saga.

A destacar que el lardo que se menciona existe realmente, y es originario, como el de la novela, de una región famosa por su mármol, mármol que se emplea para hacer los recipientes en los que se cura este alimento durante meses.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

lunes, 2 de marzo de 2026

El espíritu del fuego (El espíritu del fuego/El Gemelo de la Montaña)

No se puede decir que la obra de Goodkind sea alta literatura, en el sentido de presentar a personajes heroicos.

Por el contrario, quienes aparecen en la trama de la saga de La espada de la verdad son humanos, muy humanos. A veces, demasiado. Propensos a dejarse llevar por sus pasiones o impulsos, sean estos buenos o malos: ambición, celos, ira, despecho, lujuria, amor, fatiga, incertidumbre… Los personajes de Goodkind dedican más tiempo en una sola de sus novelas a dudar que todos los de Tolkien en todo su legendarium.

Otro rasgo de la saga es que en cada volumen aparecen personajes que intervienen en la trama y luego fallecen, habitualmente de manera violenta. Es lo que ocurre en este con Fitch, alguien a quien todo el asunto le viene, evidentemente, demasiado grande.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

sábado, 31 de enero de 2026

El Templo de los Vientos (La profecía de la Luna Roja/El Templo de los Vientos)

El estar leyendo una saga tan larga permite dedicar el comentario de cada libro a algún aspecto concreto.

En efecto, la trama es prácticamente continuada, sin llegar nunca a ninguna resolución (de momento). Cuando se llega al final de cada volumen, las cosas parecen estar más o menos calmadas… sólo para descubrir que alguna metedura de pata de alguno de los personajes principales hacen que la cosa vaya a peor.

En este cuarto volumen de la serie se mantienen las constantes de los anteriores: violencia bastante explícita, cierta tendencia a la truculencia y giros de la trama que hacen que los que parecen ser amigos resulten ser villanos, y viceversa.

Más de una vez, durante la lectura, me he preguntado si Goodkind tenía toda la trama en su cabeza desde un principio o iba improvisando a lo largo del camino. Lo que sí tengo claro es que no tenía problemas en escribir, como se dice en España, más que el Tostado.

A señalar que la imagen que incluyo en esta entrada me la creó Copilot, a partir de las de las ediciones reales pero sin violar la propiedad intelectual. Me costó refinarla, pero lo conseguí.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

sábado, 17 de enero de 2026

La sangre de la virtud (La sangre de la virtud/El Caminante de los Sueños)

Este tercer volumen (americano; quinto y sexto españoles) de La espada de la verdad presenta a un nuevo enemigo; alguien que, si bien no es mago, tiene ciertas habilidades paranormales, y que, respaldado por un ejército inmenso, pretende conquistar el mundo.

A propósito de lo cual, Goodkind es un poco exagerado en las magnitudes: habla de un precipicio de miles de metros (¿de pies, en el original, y que lo hayan traducido mal), algo desmesurado porque equivaldría a caer desde lo alto de una montaña como el Teide o el Mont Blanc hasta su base. Teniendo en cuenta que luego habla de búsqueda en esa base, no explica cómo llegan al inicio de la caída sin útiles de escalada y en un plazo razonable de tiempo.

Igualmente, habla de ejércitos de centenares de miles de soldados. De hecho, Richard, el héroe de la saga, despacha a cien mil hombres sólo para buscar a su enamorada, mientras reserva a un número igual para mantenerlo a su lado.

Por otra parte, hay giros argumentales ya habituales: muertos que no están tan muertos, aliados que resultan ser enemigos, rivales que acaban ayudando a aquel contra el que combatían, escenas subidas de tono y sangre a cascoporro.

Cuando acabé de comprar los volúmenes (entonces) editados en España, mi temor era tener que leerme miles de páginas -y no exagero- de algo que no me gustara. No colocaría (de momento) esta saga muy arriba en mi lista de preferencias, pero hay que reconocer que entretiene.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

miércoles, 7 de enero de 2026

La Piedra de las Lágrimas (La Piedra de las Lágrimas/La Amenaza del Custodio)

Leyendo los dos volúmenes (españoles) de esta segunda novela de la saga de La espada de la verdad, me vino a la mente una comparación. Esta saga sería a obras mayores como Canción de hielo y fuego o el legendarium de J. R. R. Tolkien como Santa Bárbara a Dinastía o Dallas.

Probablemente, la comparación es injusta para Goodkind. Mientras que en el culebrón que era el favorito del matrimonio Reagan -como, por otra parte, en sus hermanos mayores- parecían funcionar a ritmo de improvisación y golpes de efecto, es probable que Goodkind tuviera bastante planeado desde el principio la trama general de su historia.

Lo que sí hace es alargar las cosas siendo prolijo hasta el extremo. Como le dije a mi hermano, unas mil doscientas páginas hasta ahora y los hobbits todavía no han llegado a Rivendel. Han pasado cosas, claro que sí, y hay sorpresas por doquier: supuestos aliados que se revelan enemigos, pérdidas de memoria, salvaciones en el último minuto e incluso muertes aparentes (y hasta aquí puedo leer, por si alguien lee estas entradas, no ha leído la saga y se le despierta el gusanillo).

Todo ello aderezado de violencia, sexo -no demasiado explícito, pero más cerca de Martin que de Tolkien- y, como mencioné en el primer volumen, una verborrea apabullante: nunca un sustantivo sin su adjetivo… uno, o varios.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

viernes, 12 de diciembre de 2025

La primera regla de un mago (El libro de las sombras contadas/Las cajas del destino)

Al respecto de la serie que comienza con este volumen hay que señalar dos peculiaridades.

La primera es que, dada su longitud, quise esperar hasta tenerla completa para comenzar a leerla, no fuera a ser que me ocurriera lo mismo que con La Nueva Orden Jedi. Tenía, además, que encontrar un hueco para leerla, ya que la cola de libros adquiridos pendientes de leer -en cuyas cuentas nunca incluía los de esta saga, o bien añadía y, además, veintitantos de una saga de espada y brujería- llegó a ser de varias docenas. Resumiendo, que desde que me regalaron los primeros cuatro volúmenes de la edición española (esta precisión tiene que ver con la segunda peculiaridad), han pasado once años casi exactos. Como solía decir también, me los he comprado todos sin haber leído ni una página, así que más valía que me gustaran. A mi favor jugaba el que, literariamente (cinematográficamente también), tengo unas tragaderas bastante amplias.

La segunda peculiaridad es que cada volumen de la edición original se editó en España (la edición que tengo yo) dividido en dos (actualmente se está reeditando como Dios manda, a volumen español por volumen original). Así las cosas, tenía dos opciones: o bien hacía un comentario por cada volumen en español -lo que haría subir el número de títulos comentados a lo largo del año-, o bien me ceñía a la edición original y agrupaba los títulos (en español) de dos en dos. Por coherencia con casos semejantes -especialmente la saga de Fafhrd y el Ratonero Gris, de Fritz Leiber, que leí en dos volúmenes pero de la que escribí un comentario por cada uno de los títulos en inglés… un poco trabalenguas, pero creo que se me entiende-, decidí seguir esta segunda opción.

Y tras esta larga perorata introductoria, vamos con el comentario del libro en sí. Para empezar, hay que decir que no va a ser un sufrimiento leerme todos los libros, aunque las (calculo así a ojo) cerca de diez mil páginas, además de ser la serie más larga que haya leído nunca (ahí ahí debe andar la mencionada Nueva Orden Jedi, pero ésta es de varios autores), va a resultar un poco pesadita. El autor parece seguir la máxima (vamos a llamarla la Regla Cero de un mago) de no dejar a un sustantivo sin su correspondiente adjetivo (o adjetivos), además de que los personajes (e incluso el narrador) sueltan largas digresiones a las primeras de cambio.

He leído por ahí (y me han contado) que la serie abusa un poco de la violencia y el sexo. La violencia sí, esa parte parece guionizada por Quentin Tarantino, pero en cuando a lo del sexo se mantiene dentro de los limites de lo tolerado para menores. Se insinúa mucho, pero a la hora de la verdad es como lo que ocurría en Falcon Crest: se desnudan, se van a la cama… y se apagan las luces. Por otra parte, el autor resulta bastante recatado: llegado el caso, no habla de pelotas, huevos o incluso testículos, sino que emplea el eufemístico sus partes.

Los personajes no es que tengan demasiada profundidad, son casi arquetipos, aunque dado su nivel de poder Kahlan dista mucho de ser la típica damisela en apuros. La geografía no es demasiado elaborada, y las reglas mágicas que rigen este mundo resultan apenas bosquejadas. La identidad del traidor resultó, por eliminación, relativamente sencilla, y el doble giro argumental final podría estar inspirado en otra saga que no mencionaré para no dar pistas.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!