miércoles, 1 de abril de 2026

Fina epidermis

El nivel de desvergüenza del desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer, así como el de sus palmeros mediáticos, está alcanzando niveles verdaderamente sonrojantes.

Tomemos el caso de esa choni poligonera que pasea su abundante anatomía y escasa materia gris por todos los programas que tienen a bien permitirle vociferar contra todos los que piensen como ella.

La susodicha se ha inventado una agresión -un tribunal ha dicho que de agresión, nada- y va por ahí con cabestrillo. No sólo eso, sino que el ninistro Pequeño le ha puesto escolta policial mientras ella, molesta porque una cámara puñetera (sic) la enfoca, se desquicia y abandona el plató haciendo pucheros.

De casa se viene llorada, mona.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

Para mear y no echar gota

Probablemente sin pretenderlo, Groucho Marx definió a la perfección la praxis de actuación de los seguidores de su compañero de etnia y de apellido, aunque probablemente no fuera familiar suyo, cuando dijo aquello de estos son mis principios, pero si no le gustan, tengo otros.

Manuel Fraga lo formuló de forma menos cacofónica cuando afirmó que un socialista era alguien capaz de sostener una cosa y la contraria y defender que ambas son ciertas y progresistas.

Y tenemos un vivo ejemplo en Teresa Ribera, alias la Pelos, que como ninistra contra el Calentamiento y por el Calentón impulsó el cierre de las centrales nucleares en España, pero que como comisaria para la transición limpia, justa y competitiva (hay que ver cómo le gustan los nombrecitos rimbombantes) tenga que lanzar el renacer nuclear europeo.

Cabalgar contradicciones, creo que lo llamaban otros...

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!