El nivel de desvergüenza del desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer, así como el de sus palmeros mediáticos, está alcanzando niveles verdaderamente sonrojantes.
Tomemos el caso de esa choni poligonera que
pasea su abundante anatomía y escasa materia gris por todos los programas que
tienen a bien permitirle vociferar contra todos los que piensen como ella.
La susodicha se ha inventado una agresión -un
tribunal ha dicho que de agresión, nada- y va por ahí con cabestrillo. No sólo
eso, sino que el ninistro Pequeño le ha puesto escolta policial mientras
ella, molesta porque una cámara puñetera (sic) la enfoca, se desquicia y
abandona el plató haciendo pucheros.
De casa se viene llorada, mona.

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