Para el vago vocacional, la religión era el opio del pueblo. Por eso buscó eliminarla… pero lo que han hecho sus epígonos es sustituirla por una doctrina con el mismo tipo de afirmaciones irrebatibles; esto es, de dogmas.
Para los marxistas -al menos, para los
actuales-, los varones son malos por naturaleza, y las mujeres son buenas. Para
los marxistas -al menos, los actuales-, los heterosexuales son intolerantes,
mientras que los homosexuales son seres de luz (rosa, supongo).
Por eso, no me cabe duda de que la persona
transexual -aquí tengo un problema, porque si la identifico por su sexo
biológico, soy un facha y un retrógrado, pero si lo hago por el sexo con el que
se identifica, estaría yendo en contra de mis convicciones… así que voy a ser políticamente
neutro- que recibió una paliza por parte de cinco mujeres en León es marxista
hasta las cachas.
Porque sólo a alguien con esa ideología se le ocurre decir, porque quienes le dieron la tunda eran lesbianas, que lo que más le duele es que son del colectivo.























