Probablemente sin pretenderlo, Groucho Marx definió a la perfección la praxis de actuación de los seguidores de su compañero de etnia y de apellido, aunque probablemente no fuera familiar suyo, cuando dijo aquello de estos son mis principios, pero si no le gustan, tengo otros.
Manuel Fraga lo formuló de forma menos
cacofónica cuando afirmó que un socialista era alguien capaz de sostener una
cosa y la contraria y defender que ambas son ciertas y progresistas.
Y tenemos un vivo ejemplo en Teresa Ribera,
alias la Pelos, que como ninistra contra el Calentamiento y por
el Calentón impulsó el cierre de las centrales nucleares en España, pero que
como comisaria para la transición limpia, justa y competitiva (hay que ver cómo
le gustan los nombrecitos rimbombantes) tenga que lanzar el renacer nuclear europeo.
Cabalgar contradicciones, creo que lo llamaban otros...

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