Giliprogres y maricomplejines dicen sentirse alarmados por el auge de la ultraderecha.
No es para menos, pero obvian el punto más importante:
su cuota de responsabilidad. Como hace un siglo, las democracias occidentales -los
partidos tradicionales- son incapaces de solucionar los problemas que ellas
mismas han contribuido a crear. Y, con toda lógica, los ciudadanos se vuelven
hacia quienes les ofrecen soluciones, cuanto más sencillas mejor.
Que esas soluciones sean inoperantes es lo de
menos. Así que, si el partido de la mano y el capullo dice estar preocupado
por el cambio cultural entre los jóvenes, que se lo haga mirar. Al fin y
al cabo, han gobernado más tiempo que cualquiera de los demás partidos.
Incluso que todos ellos juntos.


