Dice la expresión que no hay honor entre ladrones. Quizá sea cierto, pero no es menos cierto aquel otro refrán que dice que perro no muerde perro.
Y en el separatismo catalán, todos son ladrones
y todos son perros: aunque militen en distintas formaciones, todos pelean por el
mismo hueso, y nunca van a permitir que ese hueso retorne a quienes pertenece,
a los españoles. Por eso, cuando la Audiencia Nacional citó presencialmente a Jorgito
Poyuelo, Cocomocho saltó y dijo que lo que buscaban era el
escarnio.
Jamás admitirán que un ladrón es un ladrón, esté en sus cabales o chochee.

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