Hay una expresión chistosa referida a las fuerzas armadas de según qué países. Yo lo he oído referido a España, pero sería más aplicable, vista la Historia, al italiano. Dice así: el ejército XXX no retrocede jamás; simplemente, da media vuelta y sigue avanzando.
Esto podría aplicarse al desgobierno
socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer, sin duda inspirado por el
proceder de quien lo dirige, es decir, el psicópata de la Moncloa. Sostienen
una cosa contra viento y marea y de repente, sin encomendarse a Dios ni (sobre
todo) al diablo, cambian completamente de opinión y defienden la contraria, a
menudo empleando las mismas razones que esgrimían antes del volantazo.
Pasó con la bajada de pantalones ante los golpistas
catalanes. Pasó con la banda terrorista de ultraizquierda. Pasó con los neocom,
ahora sustituidos por los cocuquistas. Y parece que ha pasado con el
cierre de las centrales nucleares, punto fundamental, pivotal, irrenunciable,
de su política (por llamarlo de alguna manera) energética.
Pues bien, como parece que conceder la
prórroga sólo a las centrales nucleares sitas en Cataluña (que no catalanas,
puesto que son de titularidad estrictamente privada) iba a resultar un poco
fuerte, hasta para el descaro habitual de unos y otros, el consejo de ministros
ha decidido prorrogar la vida útil de Almaraz… a pesar de afirmar que mantiene exactamente la misma posición que ha defendido siempre.
La del personaje interpretado por Groucho Marx: estos son mis principios, pero si no le gustan, tengo otros.

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