Hay dos maneras de hacer las cosas: la de los izquierdistas y la correcta.
Tomemos el tema de las vacaciones de verano
(con independencia de las circunstancias que la rodean) de los presidentes de
gobierno de dos países similares, con peso económico similar: España e Italia.
El psicópata de la Moncloa, que a la sazón
preside el desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer,
viaja en avión oficial, rodeado de escoltas hasta las trancas, y las pasa en
inmuebles pertenecientes al patrimonio del Estado en los que, para más inri, ha
mandado realizar costosas reformas (con cargo, naturalmente, a los fondos públicos).
Y se lleva a su cónyuge, sus hijas sus padres y hasta a algún amigo o compinche
que pase por allí, si se da el caso. Y como debe estar agotado, se tira (o eso
intenta) todo el mes a la bartola.
La primera ministra italiana, por el
contrario, se desplazó en ferry a un hotel (de lujo, quizá, pero hotel), y pagó
todo de su propio bolsillo. A diferencia del yerno de Sabiniano, viajó sola con
su hija, y limitó el descanso a quince días.
Puede que lo de la italiana sea puro postureo, y no lo haga por convicción, sino por cálculo. Da lo mismo: la imagen que proyecta es infinitamente mejor.
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario