martes, 1 de septiembre de 2026

Las comparaciones son odiosas

Hay dos maneras de hacer las cosas: la de los izquierdistas y la correcta.

Tomemos el tema de las vacaciones de verano (con independencia de las circunstancias que la rodean) de los presidentes de gobierno de dos países similares, con peso económico similar: España e Italia.

El psicópata de la Moncloa, que a la sazón preside el desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer, viaja en avión oficial, rodeado de escoltas hasta las trancas, y las pasa en inmuebles pertenecientes al patrimonio del Estado en los que, para más inri, ha mandado realizar costosas reformas (con cargo, naturalmente, a los fondos públicos). Y se lleva a su cónyuge, sus hijas sus padres y hasta a algún amigo o compinche que pase por allí, si se da el caso. Y como debe estar agotado, se tira (o eso intenta) todo el mes a la bartola.

La primera ministra italiana, por el contrario, se desplazó en ferry a un hotel (de lujo, quizá, pero hotel), y pagó todo de su propio bolsillo. A diferencia del yerno de Sabiniano, viajó sola con su hija, y limitó el descanso a quince días.

Puede que lo de la italiana sea puro postureo, y no lo haga por convicción, sino por cálculo. Da lo mismo: la imagen que proyecta es infinitamente mejor.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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