Probablemente no le haya hecho la menor gracia… lo cual es una buena noticia.
Que en España se conozca la sarta de tropelías que el psicópata de la Moncloa y su círculo familiar más próximo han perpetrado no parece preocuparles demasiado.
Tienen, o creen tener, controlados los
resortes de poder que les asegurarían la impunidad (Dios sabe por qué siguen
manteniendo las apariencias de un Estado de Derecho), y saben que muchos de sus
votantes les darán su apoyo, no importa lo que hagan, con tal de que no
gobierne la derecha.
Pero al otro lado de los Pirineos no tienen
las cosas tan atadas. Y el Consejo de Europa -que no pinta nada a efectos
prácticos, pero tiene eco- ha colocado los casos de la pareja del psicópata y
del teledirector de orquesta en el foco internacional.
Corre el riesgo Su Sanchidad de que, ahí fuera, nadie respetable le tome en serio. De ahí a que se rían de él sólo hay un paso. Y eso no lo soporta.

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