Hay medidas que, aunque tengan un objetivo encomiable, son directamente inviables.
Tomemos, por ejemplo, la decisión que ha tomado
el Parlamento británico, que ha aprobado una legislación que impedirá de por vida comprar tabaco a quienes hayan nacido a partir del 1 de Enero de 2.009. El
veto se extiende a los cigarrillos electrónicos y a cualquier producto con
nicotina, al tiempo que otorga al Gobierno amplias competencias para intervenir
en aspectos como los sabores, el envasado o la comercialización.
Dejemos aparte el hecho de que semejante intervencionismo colisiona de frente con la libertad personal; si quisieran de verdad que la gente no fume, que prohíban directamente el tabaco. Es que esa medida es imposible de llevar a la práctica. Las drogas, la prostitución, la trata de seres humanos… todo eso es delito, y todo eso se sigue practicando.
Es más, hace un siglo se implantó la Ley Seca en Estados Unidos, y ya sabemos lo que ocurrió.

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