Algunas personas con humor negro -entre las que me cuento- dicen que las (llamadas) energías renovables son la solución del futuro… y siempre lo serán.
Hoy por hoy, dichas fuentes de energía no son
la solución del problema. De hecho, este fin de semana he viajado a Cantabria,
lugar donde tradicionalmente se han resistido con uñas y dientes a la
instalación de aerogeneradores. Parece que los promotores de los molinillos
van consiguiendo su objetivo, y se veían unos cuantos en lo alto de las lomas. Parados,
claro, porque hacía demasiado viento como para que pudieran funcionar dentro de
los márgenes de seguridad.
Por eso cobran mayor valor las palabras de gente que sabe de la materia cuando dice que lo que libra a España de otro caos eléctrico por el viento es… la energía nuclear.
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