miércoles, 4 de febrero de 2026

Más tonto que útil

Sin entrar en la faceta literaria, respeto bastante a Arturo Pérez-Reverte, aunque me gusten en general sus libros.

Sin embargo, le cogí ojeriza durante una temporada por lo que consideré un engaño en la trama de su obra El club Dumas, todo el rato apuntando en una dirección para acabar cambiando de rumbo en las diez últimas páginas.

Pérez-Reverte puede ser alguien pagado de sí mismo (razones tiene para ello), pero respeto que no deje títere con cabeza: lo mismo dispara contra tirios que contra troyanos, sin discriminar ni morderse la lengua.

Sin embargo, creo que en esta ocasión se ha quedado corto. La ocasión es un evento de la Fundación Cajasol, coordinado por el propio Pérez-Reverte y el periodista Jesús Vigorra, titulado 1936. La guerra que todos perdimos. Y a este evento se ha negado a acudir -después de haberse comprometido a participar- un juntaletras (llamarlo escritor sería denigrar enormemente la profesión de literato) por incluir a José María Aznar (según el vomitapalabras, la persona que más daño físico ha hecho al pueblo español recientemente), y a Iván Espinosa de los Monteros, (que, según el excretatérminos, ayudó a fundar un partido que atenta contra mi libertad de expresión, contra mi derecho a existir y que defiende unos valores que no comparto y contra los que lucho, unos antivalores).

El muy gilipollas -no hay otro nombre para definirlo- no se da cuenta de que, haciendo eso, está atentando contra la libertad de expresión de esos que dice detestar. El muy imbécil parece haber olvidado a terroristas y separatistas, que sí que han hecho daño -del físico y del otro- a España y los españoles. El muy cretino no se percata de que no es más que un tonto útil de esa izquierda liberticida, intolerante y autoritaria que hoza en España.

O sí se da cuenta y no le importa, lo cual es peor.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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