jueves, 3 de septiembre de 2026

Interés cero

Una de las características de las ideologías totalitarias es imponer a las personas qué han de pensar y qué no, qué les debe gustar y qué no, qué les tiene que parecer bien y qué no.

Y claro, como los seres humanos tienen capacidad de raciocinio -al menos, la mayoría; en el caso de algunos votantes de izquierda me surgen serias dudas-, son perfectamente capaces de formarse una opinión por sí mismos.

Si encima entra en juego el dinero, la cosa está clara: la gente sólo lo pondrá en algo que piensen que les va a suponer un beneficio (aunque luego resulte fallar, o ser una estafa, lo que cuenta es el pensamiento que tenía el pastaponiente cuando la ponía), o en algo que verdaderamente les interese.

Si no lo hacen, por eso será. Sin embargo, los ideólogos woke son demasiado cerriles (un fanático es alguien que no puede cambiar de idea y no quiere cambiar de tema, dijo Churchill) como para sumar dos y dos y deducir que si nadie ha pujado por el precio mínimo exigido para la retransmisión televisada de los partidos de la liga femenina de fútbol, es porque a casi nadie le interesan.

Aunque seamos campeones de todo.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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