No soy yo quizá la persona más indicada para hacer esta crítica, pues -y este blog es una buena muestra de ello- soy un firme defensor, y predico con el ejemplo, de que para qué emplear sólo dos palabras pudiendo emplear una docena.
Pero una cosa son las perífrasis y otras los
pleonasmos, la verborrea incontenida o los eufemismos modernitos. Y de
estas cosas tenemos cumplido ejemplo en el número de Abril de este año de la
revista Muy interesante, esa que cada vez hace, al menos en mi opinión,
menos honor a su nombre.
En un artículo que trataba -tiro de memoria,
no me apetece mirar- sobre la violencia en la prehistoria, para decir que se
había exterminado a un grupo, decía que La mayoría de las víctimas eran
hombres adultos, mujeres y niños. Y yo me pregunto, si de un grupo quitas a
hombres adultos, a mujeres y a niños (en sentido amplio), ¿qué te queda?
¿Coliflores?
Y luego, supongo que para aparentar ser muy
laicos y muy científicos, dijeron que tal suceso ocurrió 10.000 años antes
del presente. Vale que las Matemáticas ya no son lo que eran en mi época (quiero
decir, la asignatura), pero la costumbre ha sido siempre decir ocho mil años
antes de Cristo.
Porque, por mucho que les joda a los progres, el nacimiento de Jesucristo es el acontecimiento pivotal de la Historia. Y punto.

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