Suele decirse que a los soldados, el valor se les supone. Lo mismo cabría decir de los ministros del Interior.
Es algo que, parece, no puede predicarse del
actual titular del departamento en el desgobierno socialcomunista que tenemos
la desgracia de padecer. Y ojo, que no tiene nada que ver con su orientación
sexual. Si quien tuviera su misma actitud fuera, por poner un ejemplo en
las antípodas de su comportamiento sentimental, Ábalos, diría exactamente lo
mismo. Por otra parte, valor y virilidad sólo tienen en común que las dos
palabras empiezan por uve, y para muestra el batallón sagrado de Tebas.
Pero me estoy dispersando. Hace un par de
semanas, el ninistro Pequeño dio la espantada en el Parlamento Europeo y no acudió a explicar las sombras de la tragedia de Barbate. Sí, aquella en la
que dos guardias civiles murieron al ser embestida su embarcación casi de
juguete por una narcolancha.
Vergüenza, vergüenza, vergüenza, que diría la ministra de los pendientes étnicos.
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