A finales del mes pasado saltó la sorpresa (para mí) de que José Luis Ábalos renunciaba a su escaño como diputado.
Esto trajo como consecuencia que corriera la
lista y entrara como miembro de la cámara baja alguien más proclive a seguir
las consignas del psicópata de la Moncloa. No, no sé quién es esa persona, pero
dado que acaban de arreglarle la vida y que no tiene contenciosos con el
partido, es de suponer que votará en la línea que le indiquen desde Ferraz.
Esto tiene como derivada que el juego de mayorías en el Congreso varíe: al partido de la mano y el capullo ya no le es necesario el voto a favor de los jotaporcatos, y les basta con su abstención. Por eso, el titular es inexacto: no es que se reduzca el poder del partido de Cocomocho, sino que ahora tendrán que mojarse más a la hora de ejercerlo.
Algo que, ni les gusta, ni les conviene

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