Como no me canso ni me cansaré de repetir, la franquicia regional del partido de la mano y el capullo no es parte de la solución en Cataluña: ha sido, es y será parte del problema.
No es sólo que sean más separatistas que los
propios separatistas, más sanguijuelas que los propios secesionistas y más antiespañoles
que los propios catalanistas. Es que, además, son anti europeístas,
antidemocráticos y liberticidas, por más que proclamen -como proclaman las
demás patas del banco de los de la barretina- ser europeístas, demócratas y
favorables a las libertades.
Porque un aparente sin sal como el filósofo
perico, que probablemente nunca soñó verse de primera autoridad del Estado en
la región, ha dejado fuera a Telefónica y entregado la fibra óptica de Cataluña a Huawei.
Que es tanto como decir que al partido comunista chino. La mayor tiranía del planeta.

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