domingo, 5 de abril de 2026

Inteligencia artificial: Pedro Sánchez según Grok

Dime de qué presumes y te diré de qué careces

Hay un refrán español que nunca falla: Dime de qué presumes y te diré de qué careces. Y si hay alguien que lo ilustra a la perfección es el inquilino de la Moncloa, ese señor que se hace llamar Pedro Sánchez, doctor cum fraude en supervivencia política.

Allí lo tenemos, subiendo a la tribuna del Congreso para presumir de que el paro ha bajado del 10%, como si él hubiera inventado el empleo con sus propias manos. Eso es un gobierno responsable, dice con esa cara de póker que ya conocemos todos. Responsable, dice. Mientras tanto, los trenes descarrilan como si estuviéramos en los años 50, con muertos y heridos en Adamuz y en otros sitios, y el responsable máximo sale a defender la calidad del sistema ferroviario como quien defiende su propio chalé de lujo.

Responsable, dice. Cuando regulariza de golpe a medio millón de inmigrantes irregulares, abriendo la puerta de par en par mientras Europa le mira con cara de ¿pero este qué se ha creído? Hasta la Comisión Europea le ha tenido que recordar que eso va contra el espíritu de la Unión, y Musk, que no es santo de mi devoción pero a veces acierta, le ha llamado tirano y fascista por querer controlar las redes sociales y meter en la cárcel a los dueños de plataformas si no censuran lo que a él no le gusta.

Responsable, dice. Cuando sigue agarrado al sillón gracias a los votos de los herederos de ETA y de los separatistas que quieren romper España, mientras los casos de corrupción (Koldo, Ábalos, Begoña y la lista que no acaba) le rodean como moscas a la miel. Y para rematar, lo dejan fuera de la foto de los líderes europeos serios porque Meloni y compañía ya no se fían de sus numeritos divisivos.

Presume de empleo, de progreso, de ser el adalid de los derechos... y lo que tenemos es un país con infraestructuras que se caen a trozos, fronteras como coladores, una justicia perseguida y una España que se desangra mientras él se pasea en Falcon y se fotografía con dictadores amigos.

Al final, el refrán no falla: tanto presumir de responsable y lo único que demuestra es una carencia absoluta de vergüenza.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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