miércoles, 8 de abril de 2026

Obras son amores, y no buenas razones

No es lo primera vez que lo cito, ni probablemente será la última, pero Julius Marx definió perfectamente a los seguidores de su (espero) no pariente Carlos cuando dijo aquello de estos son mis principios, pero si no le gustan, tengo otros.

Y es que, si para los políticos en general -hay excepciones, pero pocas- los principios son cosas de usar y tirar, para el desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer (y, en particular, para el psicópata que lo comanda) son meros reclamos con los que engañar a las masas y distraer a la plebe. Una vez han perdido su utilidad, los tiran, se olvidan de ellos y pasan al siguiente.

Es lo que ha pasado con el fútbol (profesional) femenino. Cuando ganamos el mundial femenino y se montó el escándalo que se montó con el beso no consentido de Rubiales a Hermoso (qué apellidos tan poco descriptivos… lo siento, pero es que tenía que hacer el chiste, bastante políticamente correcto estoy siendo), la izquierda se subió al carro e hizo de ello bandera… aunque Rubiales fuera amiguete del psicópata, si no recuerdo mal.

Pero como obras son amores, y no buenas razones, ahora resulta que, a pesar de las bonitas promesas, los partidos de la liga femenina se quedan fuera de la quiniela esta temporada -el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes no ha llegado a tiempo para adaptar el Real Decreto 419/1991 que regula el reparto de ingresos de las apuestas deportivas-… y la liga femenina sin los cinco millones que iba a suponer dicha inclusión.

Y es que, digan lo que digan, el fútbol femenino interesa muy poco… y a muy pocos.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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