En el mundo de fantasía que la izquierda mundial se ha montado, ellos son solidarios, acogedores y tolerantes. Los racistas, los xenófobos, los intolerantes, son lo que ellos llaman fascistas.
Pero luego son los progres los que, en uno de
los pesebres mediáticos que tienen, hacen una parodia de trazo grueso y,
además, mal hecha. Porque las organizaciones de representación civil y los
ámbitos literarios y académicos han señalado el sesgo clasista, xenófobo y de un racismo miserable.
Y es que el personaje del segmento, supuestamente una venezolana de clase alta, se llama Yurisleidy… que es un nombre de clase popular en Venezuela.

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