Vamos a decir las cosas claras: Izquierda Republicana de Cataluña nació como un partido de inspiración fascista; los secesionistas catalanes son racistas y supremacistas a más no poder; y Luis Companys fue un asesino de masas que se ganó a pulso el destino que recibió.
Sin embargo, la lealtad a la esquinita
puede más que el sentido común, y que el miedo a hacer el ridículo. Recapitulemos.
En la asamblea legislativa regional, los
secesionistas instaron una sanción a Vox por llamar asesino al asesino. La portavoz
ultranacionalista en la junta de portavoces defendió el derecho de Vox a
hacerlo, encuadrándolo dentro de la libertad de expresión.
Pero los demás partidos separatistas la pusieron como
hoja de perejil, y la jefa del partido obligó a la portavoz a rectificar y
decir que se había equivocado en el sentido del voto. Teniendo en cuenta que la
votación fue oral, resulta un caso típico de (la traducción es de Google) On
vaig dir dic dic Diego.
Dic naranja escribe fino, Dic cristal escribe normal. Dic, dic, dic dic dic…

No hay comentarios:
Publicar un comentario