Después de tres meses y medio no leyendo otra cosa que historias de Tarzán, el leer este libro ha sido una especie de aterrizaje suave. Lo digo porque ya en su día vi la serie de televisión basada en el libro, del que, por lo que recuerdo, no se aparta demasiado.
No había leído nada de Terry Pratchett hasta
ahora, aunque (evidentemente) sí que conocía su saga de Mundodisco. Sí que he
leído algunas cosas de Neil Gaiman, he visto algunas de las series o películas en
que se basan (no siempre he leído la base literaria de las películas) y conozco
su labor como guionista de tebeos.
A lo que vamos. En esta novela, ante la
proximidad del Armagedón, un ángel y un demonio -respectivamente, el que
montaba guardia ante la entrada del Edén después de la expulsión de Adán y Eva,
y el que adoptó la forma de serpiente y, en cierto modo, provocó esa misma
expulsión-, que llevan en la Tierra desde nuestros primeros padres y han
trabado una cierta amistad, se disponen a evitar el fin del mundo, porque se
encuentran muy a gusto en él.
De aquí surgen una serie de peripecias disparatadas con unos personajes estrafalarios y unos nombres en algunos casos pintorescos, mucho humor y algunos tópicos desagradables de los británicos (el hablar de la Inquisición española… como si los propios británicos no hubieran quemado brujas a troche y moche, de lo cual da buena muestra una subtrama de la novela.

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