viernes, 10 de abril de 2026

Torta va…

El partido de la mano y el capullo nunca ha sido mucho más allá -y menos aún en democracia- que una maquinaria destinada a alcanzar el poder y detentarlo tanto tiempo como les sea posible, dentro del ordenamiento jurídico o al margen de él, como dijo en su estreno parlamentario su fundador.

Pero desde el psicópata de la Moncloa llegó por segunda vez a la secretaría general de la formación, no es ni siquiera eso: es la palanca para que su persona se mantenga en la poltrona, al coste que sea y por los medios que sea. Como he dicho muchas veces, si para conseguirlo la única manera fuera pactar con Vox, estoy seguro de que lo haría.

Por eso ha colocado, siempre que le ha sido posible (y, que yo sepa, sólo dos se le resisten), como cabezas autonómicas a gente de su absoluta confianza… porque son gente que le deben todo, ya que sin él no serían nada: el filósofo perico, Pili Sonrisas, el amigo del teledirector de orquesta… o Petisú, a la que ha mandado de vuelta al Sur de Despeñaperros.

Pero no debe tenerlas todas consigo (o las tiene demasiado claras), porque el líder único asumirá el protagonismo en la campaña para (dice el titular) taponar el hundimiento. A poco que se esfuerce, lo que hará será sumirlo (Dios me lea) en simas más abisales todavía.

Y mientras, en Andazulía, antaño granero de votos para Ferraz, están que trinan con los modos y maneras de la candidata, cuya actitud es la de rebajarse para redimir a unos pobres plebeyos. Plebeyos de los cuales salió ella, todo sea dicho.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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