Los ocupas de la Puerta del Sol de mediados de la década pasada venían, dijeron, a cambiar la política, a defender a la gente y enfrentarse a la casta.
Fue tocar sillón con sus comunistas nalgas y
volverse casta. De comprarse un casoplón con un crédito que no todo el mundo consigue
a ir proclamando, para ponerse en primera fila de la algarada montada con
ocasión del desahucio de una jeta llamada Maricarmen, que es eurodiputada.
A lo que un policía, en una versión madrileña
de la república no existe, imbécil, le respondió con un usted es ciudadana como el resto. A lo que tengo que objetar una sola cosa.
Que me molesta que me pongan en la misma categoría que semejante individua.

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