Si algo nos diferencia a los de derechas de los de izquierdas es que nosotros somos mucho más tolerantes. Tanto con nosotros como con los contrarios.
Para empezar, tenemos sentido del humor,
somos capaces de reírnos de nosotros mismos… algo que a los de izquierdas les
resulta totalmente imposible.
Luego está el tema de las relaciones: si le
preguntas a alguien de izquierdas si se involucraría románticamente con alguien
de derechas, nueve de cada diez te dirán que de ninguna de las maneras (lo
mismo vale para los separatistas). En cuanto a nosotros, los de derechas, jamás
nos relacionaríamos con alguien que no pensara como nosotros… por la sencilla
razón de que esa otra persona no querría.
Y, finalmente, está la cuestión de que los
hijos te salgan rana: es decir, que si tú eres de derechas, el chaval te salga
de izquierdas, o viceversa. Los zurdos lo considerarán una traición imperdonable,
algo inconcebible. Los de derechas, que somos más leídos y escribidos,
citaremos a (apócrifamente) Winston Churchill, cuando dijo aquello de que quien
a los veinte años no es de izquierdas no tiene corazón…
…y quien sigue siéndolo a los cuarenta lo que no tiene es cerebro.

No hay comentarios:
Publicar un comentario