El desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer es, sobre malo, tonto.
Es malo porque persigue propósitos nefandos,
y para ello utiliza modos y maneras propio de las autocracias a las cuales
probablemente admira y con las que quiere seguramente equipararse. Entre estas
actitudes está el hacer listas de los periodistas, calificándolos por su
ideología (es decir, por su mayor o menor afinidad con los postulados del
gobierno).
Pero es que son tan necios que, una vez descubierto, no lo niegan… con lo cual corren el peligro de que se les impute un delito. No el de enemigos de la democracia o paladines de la censura… sino el de empleo de datos personales sin permiso.

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