Y si en España todos los que no votamos al partido de la mano y el capullo o a sus aliados en sostener al desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer estamos enojados (por decirlo con suavidad), al otro lado de los Pirineos tampoco es que estén demasiado tranquilos.
De hecho, están patidifusos por el retraso
del desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer en pedir
ayuda para Ceuta. Pero no deberían sorprenderse tanto: el psicópata de la
Moncloa hará (o dejará de hacer) lo que sea necesario para seguir detentando el
poder un solo día más. Y, por lo que parece, el mayor peligro para echarle de
la poltrona no se encuentra en la calle Génova de Madrid, o en la calle Bambú
de la misma ciudad.
Se encontraría en Rabat, y no conviene soliviantar a quien te tiene cogido por el escroto.

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