viernes, 2 de octubre de 2026

Les han pillado con el carrito del helado

El psicópata de la Moncloa es ducho en fraudes electorales. No en vano, se encaramó a la secretaría general de la banda de la mano y el capullo mediante el uso de urnas preñadas, esto es, cargadas de votos falsos.

Y como aquella vez le salió bien, y viendo que los sondeos pintan bastos (diga lo que diga su mamporrero en el Club de Invenciones Socialistas), la hermana del Pitecantropus pucelensis se sacó de la mano una instrucción que modificaba el engendro de desmemoria antidemocrática y, en la práctica, concedía la nacionalidad española a los descendientes de cualquier español que hubiera abandonado el país hasta mediados de la década de los cincuenta.

Esto era tanto como suponer que todos los que se habían ido eran rojos (¿no se los había cargado Franco a todos? ¿En qué quedamos?) y que, por lo tanto, sus descendientes también serían colorados. Que es mucho suponer, pero nadie ha dicho que el marxismo sea una doctrina que se apoye en realidades incontrovertibles y en hechos probados.

No sólo eso, sino que poco menos que se les asignaría a la circunscripción electoral (provincia) que le petara al funcionario encargado de conceder la nacionalidad. Casualmente, aquellos en los que la izquierda se encuentra más capitidisminuída.

El propósito de hacer un pucherazo es claro, diáfano, cristalino, indudable y -por más que ellos lo nieguen- innegable. Tanto es así, que el Tribunal Supremo -una vez más, la Justicia es el dique que frena la riada autocrática- ha frenado los efectos en el censo electoral de la llamada ley de nietos.

Que nos tomaban por primos lo muestra el modo encolerizado en que el desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer ha reaccionado, todos a una echando espumarajos.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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