Hay quienes hablan de la trama de corrupción del actual partido de la mano y el capullo como si fuera una novedad. Nada más lejos de la verdad.
El partido nació, además de con voluntad
delinquidora -no voy a repetir, ¡otra vez!, las palabras con las que su
fundador se estrenó parlamentariamente-, con un afán rapiñador que hace que las
urracas parezcan unas hermanitas de la caridad. Década tras década, gobierno
tras gobierno, ejecutiva tras ejecutiva, han arramblado con todo lo público y
parte de lo privado como si no hubiera un mañana. Y todavía tenían el cuajo de
presentarse, hace casi medio siglo, con el eslogan de Cien años de honradez.
Por eso, que la Benemérita haya detectado el origen del caso Forestalia en cargos de Marcelino Iglesias -hace ya dos décadas largas- no es sino la constatación de una tradición más que centenaria.

No hay comentarios:
Publicar un comentario