En esta vida, aunque tengas razón, no conviene meterse con el más fuerte de la clase. Incluso si tienes razón, lo más probable es que le hagas enfadar y lo menos que te ganes sea un bufido. Si la cosa va a peor, un soplamocos o incluso una somanta de palos.
Dios sabe con qué propósitos, el psicópata de
la Moncloa ha decidido auto erigirse en cabecilla de aquellos que se oponen a
Donald Trump. Que podrá estar en sus cabales o ser un orate peligroso (muy peligroso,
dado el sillón que ocupa), pero que es el jefe de Estado de la democracia más
poderosa del mundo y, hoy por hoy, el único contrapoder existente frente a las
autocracias rusa y china.
Y eso no ha sentado muy bien en los pasillos
de Washington. De hecho, ha sentado tan mal que un correo interno del Pentágono plantea suspender a España de la OTAN. Que puedan hacerlo o no es indiferente,
porque lo que importa es lo cabreados que están con nosotros.
Lo muy cabreados.

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