Cuando uno cree que está curado de espantos y que ya nada puede sorprenderle, va y se topa con un titular como el que da lugar a esta entrada.
Porque, vamos a ver, ¿qué cara se te queda
cuando lees Detenidos veintidós monjes budistas con ciento diez quilos de droga ocultos en el equipaje? No sé, a lo mejor era con propósito de su
culto, buscando alcanzar un estado de conocimiento interior que les permitiera
trascender las meras barreras físicas.
O también cabe que el empresario que financió el viaje tuviera la intención de obtener algún beneficio. Ya sabes, a Buda orando y con el hash entrando.

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