sábado, 6 de junio de 2026

Dando la nota

Cuando era pequeño -hace de eso medio siglo, que se dice pronto-, en casa de mis padres veíamos el festival de Eurovisión, con la ilusión de que ese año, por fin, ganaríamos. Luego, como decía José Luis Uribarri, nos estrellaríamos contra la conjura de los demás países y haríamos el ridículo (o, peor, daríamos el triunfo al rival con nuestros votos, votando los últimos).

Este año, en un rapto de dignidad impostada, el desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer lanzó un órdago: si se permitía concursar a Israel, España no participaría. El país hebreo participó, y nosotros nos quedamos fuera.

En un esfuerzo de contraprogramación, Radio Televisión Espantosa intentó contraprogramar retransmitiendo un programa en el que Jesús Vázquez (guapito, homosexual, progre) presentaba a diversas viejas glorias (Raphael, por Dios, ¿qué demonios hacías ahí?) o a palmeros del régimen para que soltaran sus rebuznos (perdón, sus gorgoritos). El éxito, claro está, fue descriptible.

Por inexistente.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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