La burocracia europea parece inspirada por el espíritu del inefable Chiquito de la Calzada, que en paz descanse, en el sentido de pedir cosas que la primera reacción que suscitan es la de no puedorrr, no puedorrr.
Porque si hace unos años se establecía la
prohibición de aceiteras rellenables y establecía la obligación de envases
sellados, poco después vino la obligación de que las pajitas para beber no
fueran de plástico, seguido por la restricción del uso de las bolsas de
plástico. Y ahora, los envases de un solo uso de kétchup, mantequilla,
mermelada o leche deberán desaparecer en el plazo de tres meses.
Y mientras, los famosos de izquierdas con el rostro cada vez más plastificado.

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