Los invasores -esos a los que giliprogres y acomplejados de derechas llaman inmigrantes ilegales- procuran, por lo general, mantenerse en un discreto segundo plano. También cabe, claro está, que se dediquen a delinquir como bellacos, pero vamos a suponer que estamos hablando de gente normal que ha abandonado su país porque su situación es verdaderamente desesperada.
Pero claro, sin en el país invadido el
gobierno de turno decide que no tienen que ganarse los derechos -el de
residencia, el de trabajo, el de adquirir la nacionalidad…-, sino que se los va
a regalar gratis et amore, hay que estar hecho de una fibra moral muy
recia, no ya para no aprovechar la ocasión, sino incluso sólo para no exigir el
qué hay de lo mío.
Y eso es lo que ha ocurrido el mes pasado en Alicante, cuando un centenar de estos invasores amenazaron con bloquear carreteras si no se aceleraba su regularización.

No hay comentarios:
Publicar un comentario