Los ecologistas sandía -verdes por fuera, rojos por dentro- son una ralea de descerebrados que repiten consignas como loritos sin pararse a reflexionar sobre las mismas.
Sin embargo, parece haberse producido una
mutación en algunos de ellos, un salto evolutivo que han hecho que adquieran
inteligencia y que piensen con la cabeza en lugar de con las pancartas. Sólo en
este sentido cabe interpretar el hecho de que una organización ecologista haya
pedido al desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer que salve
Almaraz. Es más, creen que cerrar los reactores nucleares es un error y
defienden que este tipo de energía garantiza simultáneamente suministro
estable, bajas emisiones de carbono, competitividad económica y soberanía
energética.
Es para mear y no echar gota.

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