Dicen que la política es un círculo, y que los extremos se tocan: que son tan parecidos quehay que ser un verdadero experto para diferenciarlos, como decía Woody Allen -o Groucho Marx- sobre la verdadera felicidad y la sensación que proporciona la riqueza.
Es por eso que comunistas y nacionalsocialistas
y fascistas se parecen tanto, si (como hace la izquierda) consideras que son
extrema izquierda y extrema derecha. Otros, en cambio, sostenemos que todas
ellas son ideologías de izquierdas emanadas del socialismo, y que son tan
parecidas por el vínculo fraterno que las liga. Pero me estoy desviando del
tema.
En los recientes elecciones regionales
celebradas en España, Vox -al decir de los medios, una formación de extrema
derecha- ha defendido lo que llaman la prioridad nacional, esto es, que los
españoles van primero. Naturalmente, la izquierda y sus pesebres mediáticos se
pusieron a aullar todos a una tildándoles de racistas, xenófobos e
insolidarios.
Pero hete aquí que un exdiputado neocom -difícil
de olvidar: el gañán de las rastas que en sus ratos libres se dedicaba a patear
policías- ha salido con la prioridad nacional canaria, defendiendo la expulsión del archipiélago de quienes superen tres meses de estancia con visado, de
visita o haciendo turismo.
¡Toma solidaridad!

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