Dijo sir Winston Leonard Spencer Churchill que la Historia sería clemente con él, porque estaba decidido a escribirla. Y a fe mía que lo hizo, dada su ingente producción literaria… una parte no desdeñable de la cual se refería a su propia trayectoria vital.
Evidentemente, los tuercebotas al servicio del
desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer no le llegan ni
a la suela del zapato al insigne político -escritor, orador, periodista, pintor,
albañil, militar y hasta jugador de polo- británico. Pero muestran un afán
parecido en dejar constancia por escrito -o en archivos digitales: los tiempos
adelantan que es una barbaridad- de todas sus andanzas y trapicheos.
Ya las grabaciones de Koldo pusieron
clavos en el ataúd judicial de su antaño superior. Ahora son las agendas de la
comandante de las cloacas las que tienen en vilo al psicópata de la Moncloa, porque
su contenido puede hundirle bien hondo.
Pues sí. Pe ese.

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