jueves, 2 de julio de 2026

Deuda de huesos

Se trata este volumen de lo que los angloparlantes llaman una novella, una narración más larga que un cuento pero más corta que una novela propiamente dicha.

Se relata en esta historia cómo Zedd levantó los límites que separaban la Tierra Central de D’hara (por el Este) y de la Tierra Occidental (por el Oeste). Como de costumbre en las historias de Goodkind, al final de la trama se produce un giro inesperado que hace que todo lo que creía el lector -y creían los personajes, o al menos algunos- resultara equivocado.

Aprovecho para señalar la incongruencia de que en un mundo cuya civilización se extiende por al menos tres milenios -algo que comparte con, por ejemplo Tolkien o George R. R. Martin- no se hayan producido avances tecnológicos relevantes: la cosa avanzó hasta un estadio parecido a nuestra Edad Media y ahí se quedó.

Quizá se debe a que en los tres universos de ficción impide la magia. Dando la vuelta a la afirmación de Arthur C. Clarke de que una tecnología lo bastante avanzada es indistinguible de la magia, podríamos argüir que en un mundo donde existe la magia la tecnología no se desarrolla.

Un punto a mi favor sería que el mundo al que Richard envía a aquellos que quieren vivir sin magia, así como a los inmaculadamente desprovistos del don, es un mundo sin magia… y es nuestro mundo.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

No hay comentarios: