El partido de la mano y el capullo ha hecho, a lo largo de su historia más que centenaria, del robo y la mentira, más que un modus operandi, un modus vivendi.
Ciertamente, parece que no supieran estar en
lo público sin arramblar con todo. Y esto es así con independencia del nivel
educativo de los implicados: desde eminencias intelectuales a vulgares
tuercebotas, prácticamente todos se han dedicado a rapiñar como si no hubiera
un mañana.
Pero a todo cerdo le llega su san Martín, y
parece que el bobo solemne se ha pasado de la raya en su afán por contar algo
más que nubes, y se encontraría al borde de la imputación por el caso Plus
Ultra en la Audiencia Nacional.
Que puede que luego la cosa se quede en nada, pero por soñar, que no quede.

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