Este segundo volumen de la serie del hombre mono creado por Edgar Rice Burroughs es prácticamente un continuará del primero, puesto que continúa la acción justo donde la dejó el primero.
Empiezan a aparecer aquí algunas de las
constantes que, me parece, permean toda la serie. En primer lugar, las hazañas
prácticamente sobrehumanas del protagonista, capaz de las mayores proezas sin
apenas esfuerzo. Está, además, su capacidad para aprender casi cualquier idioma
que se le presente… y para meterse en líos a las primeras de cambio, de los que
sale habitualmente a base de puñetazos. Por otra parte, aparece aquí la primera
de las civilizaciones perdidas de las que el centro de África parecía
estar repleta.
Como detalles, primero, el que aparece quien
se convertirá en la némesis de Tarzán en este volumen y el siguiente -y, por
derivación, también en el cuarto, pero ya llegaremos a eso-, un ruso que, por
más que sus maquinaciones no dejen de fracasar, no cesa en su empeño de
intentar acabar con el hombre mono.

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