jueves, 25 de diciembre de 2025

A confesión de parte...

Como he dicho muchas veces, no hay novedades reseñables en el comportamiento del desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer y sus satélites orbitales.

Quiero con esto decir que los de la mano y el capullo han tenido siempre el mismo comportamiento delinquidor, en eso siguen como al principio, cuando en su estreno parlamentario el fundador del partido anunció que se saltarían el ordenamiento jurídico si no vieran otra manera de alcanzar sus fines (en definitiva, uno solo: detentar el poder tanto tiempo como les sea posible).

Lo que sí que ha variado es la desfachatez, el descaro, la desvergüenza, la insolencia con la que hacen lo que siempre han hecho, de mentir a robar -matar, de momento, no matan-, de colocar amigachos en los puestos claves al uso sectario de lo que es de todos.

Y pocos ejemplos más diáfanos que el bribón que han colocado al frente del Centro de Investigaciones Sociológicas, un profesional que, de estar en una empresa privada, habría sido despedido fulminantemente tras gastar millonadas en sondeos que no aciertan ni por aproximación.

Así, en su comparecencia parlamentaria de hace un par de semanas, recriminó a los senadores populares su tono inquisitorio (es de suponer que alguien tan leído y escribido como el susodicho querría decir inquisitorial, porque todos los interrogatorios son, por su propia naturaleza, inquisitorios) y proclamó pertenecer a un partido y, por tanto, no ser independiente.

Si sus sondeos son acertados, ¿qué hace el psicópata que no convoca elecciones ya?

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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