Como a perro flaco todo son pulgas -y más si el chucho se ha dedicado a hozar en todos los estercoleros habidos y por haber-, la sucesión de escándalos que asedian al psicópata de la Moncloa -puesto que tanto el desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer como el partido de la mano y el capullo no son sino meras extensiones del cada vez de aspecto más cadavérico autócrata- crece sin parar.
Frente a esto, sus corifeos intentan desviar
los golpes con excusas tan pueriles como fútiles, aptas sólo para ser
deglutidas por los muy fieles al líder, puesto que a todos los demás se nos
atragantan.
Así, en el enésimo caso de acoso sexual por
parte de uno de sus colaboradores, las terminales del partido descalificaron las críticas internas como un intento oportunista de capitalizar el
escándalo por parte de voces desleales hacia el secretario general de la
formación.
Empezando por el final, se tiene lealtad a
unas ideas, o a un programa -más aún en un partido de izquierdas, en el que el
colectivo debería estar por encima de las individualidades-, pero no a un líder
por más líder que sea.
En cuanto a lo de oportunismo… que hablen de ello en un partido que ha aprovechado literalmente cualquier coyuntura, desde el hundimiento de un petrolero a un atentado terrorista, para buscar rédito electoral, resulta macabramente sarcástico.

No hay comentarios:
Publicar un comentario